Steal (Los Cazadores MC nº 3) 21
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Steal

—¿Dónde está Medic? —pregunto mientras irrumpo en la sala común, con el brazo latiéndome de dolor.

Los hermanos me miran, algunos con los ojos como platos, sin acabar de creerse que mi chica me haya disparado, otros riéndose, sabiendo que me lo merecía.

Cabrones.

—Está, eh, todavía inconsciente —murmura Canine con un deje de diversión, algo que no esperaba ver después de que Medic ayudara a la esposa de Canine a poner fin a su vida.

Canine se marchó una temporada, necesitaba poner en orden sus ideas. Era el deseo de ella, pero todos sabemos que se siente culpable cuando no debería. Llevaba tiempo luchando contra su enfermedad y había perdido movilidad en el lado izquierdo, hasta que le costaba incluso caminar.

Se sentía una carga para su marido y se había perdido a sí misma….

Suspiro y pregunto:

—¿Puedes vendarme esta mierda entonces? Tengo que enfrentarme a cierta futura cuñada, y —trago con dificultad y miro alrededor de la sala, todos los ojos clavados en mí— y a una hija que ir a buscar.

Las risas y la diversión desaparecen cuando todos los hermanos se quedan de piedra, e incluso a las clubwhores se les cae la mandíbula.

—¿Cassidy tuvo a tu hijo? —gruñe Bulldozer—. ¿Jodidamente sola?

Asiento con la cabeza.

—El día que la saqué a rastras por el pelo, le puse un arma en la cabeza para que Bull no pudiera dispararle por haber matado a Brute en defensa propia…. Fue al hospital y le dijeron que estaba embarazada y con alto riesgo de aborto espontáneo por el trauma que le causó ese cabrón.

La sala se tensa.

Todos los hermanos de esta sala salieron en defensa de Cassidy cuando le puse el arma en la cabeza, justo como esperaba, pero no impidieron que se fuera porque un hermano había muerto, y por desgracia, Bull tenía influencia en el club, algo que mi padre dejó que pasara; algo de lo que se arrepiente.

—Te miro el brazo, Prez —dice Cannon, y asiento antes de mirar hacia la barra—. Killian, coge a dos hermanos y llevad a Cass a nuestra casa y encerradla.

Hago una mueca.

—Puede que tengáis que atarla por precaución, sobre todo cuando se dé cuenta de que tiene el móvil en mi bolsillo.

Killian gime, rompiendo el hielo en la sala, y los hermanos se ríen del pobre desgraciado, sabiendo que Cass le va a echar una buena bronca.

—Tengo que poner a votación su parche de una vez —murmuro mientras Killian se dirige a mi habitación. Canine me agarra el brazo para inspeccionarlo mientras Cannon coge el botiquín.

Asiente con un murmullo.

—Sí, Killian será un hermano cojonudo.

Canine frunce el ceño.

—Ha atravesado limpio.

Asiento.

—Eso dijo Cass. Solo necesito que esté vendado para que no gotee sangre. Ya me lo coserá Medic o Cass más tarde.

Canine resopla mientras coge la venda de manos de Cannon y suelta:

—Seguro que te clava la aguja a propósito; yo iría a Medic —lo que hace que Cannon se ría mientras coge la cinta adhesiva.

—Puede que tengas razón —coincido, recordando lo poco que le importó dispararme.

Veinte minutos después, hirviendo de rabia, irrumpo en el patio de Acid.

Perrie, sentada en el regazo de Acid, hace una mueca al verme, y desde aquí puedo ver la culpa brillando en sus ojos, sabiendo perfectamente a qué vengo.

Seguramente Acid la ha puesto al corriente, y no hace falta ser un genio para atar cabos.

La fulmino con la mirada hasta que suelta:

—Estoy embarazada.

Me quedo helado mientras Acid levanta la cabeza de golpe y suelta:

—¿Qué?

Ah, mierda, esta tiene que ser la primera vez que se entera.

No le responde a Acid, con los ojos clavados en los míos mientras le caen las lágrimas, y dice:

—Ya de por sí es un puto lío mental. Da igual cuántas veces vaya al terapeuta, mi cabeza no va a asimilar que aborté un bebé porque sabía que no podía tener al hijo de mi violador, y ahora estoy embarazada de mi marido, y sigo sintiéndome un poco rota por dentro, y me aterroriza hacerle daño a mi bebé.

Joder….

Mi ira se evapora al ver el miedo apoderarse de su rostro, y no puedo evitar ablandarme.

Cuando los hermanos Aldo la violaron, no usaron protección y ella se quedó embarazada. Tener al hijo de su violador no era una opción, así que abortó y después activó el piloto automático de supervivencia.

Pelear se convirtió en su manera de sobrellevarlo y de asegurarse de no volver a cortarse como hacía después de que muriera su padre.

Lentamente, me acerco al patio, me arrodillo frente a ella y le cojo las manos temblorosas.

—Cariño —susurro con dolor.

—Le pusiste un arma en la cabeza —solloza Perrie, y me encojo, odiando haber hecho eso, aunque fuera para protegerla, algo que sé que Pez desconoce—.

Ella no lo sabía entonces, pero eso no viene al caso.

Le pusiste un arma en la cabeza después de arrastrarla por el pelo, haciéndole caso a tu follamiga.

Noto que Acid se estremece, pero yo no. En cambio, le aprieto las manos a Perrie y dejo que continúe.

—Nunca le preguntaste qué había pasado, ni siquiera yo lo sé, pero fue suficiente para destrozarla. Le dijiste que la matarías si volvía, así que si hubiera aparecido en tu puerta diciendo: «Voy a tener un hijo tuyo», ¿la habrías escuchado?

No me sorprende que Cassidy no le haya contado a Perrie exactamente qué pasó ese día, pero lo que sí me sorprende es la cara de estupefacción de Acid.

No le ha contado a su marido lo de su sobrina, una sobrina cuyo nombre aún desconozco.

Joder, darme cuenta de eso es como un puñetazo en el estómago.

—¿Tuvo al bebé, Perrie? —pregunta Acid, confirmando lo que pensaba, y ella lo mira con los ojos llorosos.

—Sí —admite antes de mirarme y decir—: Tienes que suplicar, tienes que rogar, no ir enfadado. ¡La amenazaste con matarla! No puedes enfadarte porque te ocultara a Moira, por proteger a su hija del hombre que decía que la quería y después le puso un arma en la cabeza.

Dios mío...

—Moira —susurro, y los ojos de Perrie se suavizan.

—Sí, en honor a tu madre.

Suspira.

—Tienes que adorar el suelo que pisa, Steal, si quieres tener algo que ver con tu hija, y asegurarte de que esa zorra no se le acerque.

Se me tensa la mandíbula y suelto:

—¿Y qué pasa con Cass, eh? ¿Y si a ella también la quiero?

Perrie hace una mueca.

—No lo sé. Le hiciste daño, y el hecho de que mantuvieras a Faith cerca...

La rabia me invade.

Todo el mundo parece tener metido en la cabeza que me he estado tirando a Faith durante años, y sinceramente, estoy hasta las narices.

La corto y suelto:

—¡No he tocado a Faith en años!

Acid alza una ceja escéptica y suspiro.

—No he tocado a ninguna tía en años.

Perrie me mira con los ojos como platos mientras Acid se queda boquiabierto.

Admito:

—Faith quería mamármela ese día, y como castigo para Cass, durante un segundo, le dejé ponerse de rodillas antes de darme cuenta de por qué estaba tan cabreado, y antes de que sus manos pudieran siquiera bajarme los vaqueros, la aparté de un empujón y la amenacé.

Clavo los ojos en Perrie.

—Tu hermana es la última persona con la que me acosté, Perrie, pero supongo que ella no podrá decir lo mismo del tío que anda rondándola, ¿verdad?

El mismo tío que sale de su apartamento cada vez que ella vuelve del trabajo.

Perrie hace una mueca pero dice:

—No sé quién es ese tío, Steal, pero vamos, tú fuiste quien le puso una pistola en la cabeza. Si ella ha pasado página, solo puedes culparte a ti mismo, pero sinceramente, no creo que él signifique nada para ella aparte de un amigo.

Sin creérmelo, asiento y murmuro:

—¿Cómo coño he venido aquí a echarte la bronca y he acabado con el rabo entre las piernas?

Me inclino hacia delante y susurro:

—Este bebé te va a querer con locura, y recuerda, si pierdes el norte, tienes a todo un club detrás para ayudarte a encontrarlo.

A Perrie le caen las lágrimas mientras asiente, y miro a Acid, que me observa con una ceja alzada.

Suspiro, sabiendo que debería haber llamado antes de irrumpir en su casa.

Murmuro:

—Nos vemos en el ring por la mañana, hermano.

Asiente. Me levanto y camino hacia la verja, pero antes de que pueda salir, Perrie pregunta:

—¿Dónde está mi hermana?

Esbozo una sonrisa torcida para ocultar el dolor que siento, y le digo:

—En mi casa, donde tiene que estar, y nuestra hija también cuando la recojamos de la guardería. No pienso dejarlas escapar, y tranquila, vuestra madre no tendrá acceso a ellas...

Vi a su madre ayer; intentó hablar conmigo, pero esa zorra puede irse a la mierda, y no, no se me escapó que Cass salió por la puerta principal solo para esquivar a esa mujer en el hospital.

Andrea está muerta, Canine le disparó después de que Perrie revelara que el embarazo era falso quitándose la barriga postiza.

El bebé falso era el plan de Trudy para sacarle pasta a Acid a través de Andrea, y todos sabemos que intentará usar a mi hija para llegar a Cassidy, cosa que no va a pasar jamás.

Por encima de mi cadáver...

Perrie asiente y dice:

—Bueno, es un comienzo, pero recuerda: ella sabe pelear.

Me río y digo:

—Sí, pero yo también.

Y salgo de su jardín, sabiendo que Perrie tiene mucho que explicarle a su marido.

Media hora después, trago saliva mientras miro el pequeño bungaló de dos habitaciones en Checker Street.

Vale, cuando le dije a Perrie que iba a recoger a mi hija de la guardería con Cass, lo que quise decir en realidad es que la recogería del cabrón que cree que puede quedarse con mi familia.

Y que iría solo.

Él sabe que voy, aunque cree que el mensaje lo envió Cass.

Ayer monté una cama infantil en la habitación de al lado del dormitorio principal.

Espero que Cass decore la habitación.

Si me salgo con la mía, será el cuarto del bebé para nuestro próximo hijo cuando Moira pase a la habitación del fondo.

Joder, Moira...

Eso solo demuestra cuánto adora Cassidy a mi familia, a mi madre, al ponerle su nombre a nuestra hija.

Esa mujer me roba el corazón cada día y ni siquiera se da cuenta.

Trago saliva, salgo de la camioneta y camino hacia el pequeño bungaló azul claro.

La puerta se abre antes de que pueda llamar y me encuentro cara a cara con el cabrón al que me encantaría partir la cara ahora mismo.