Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 8Drew
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Capítulo 8Drew

CAPÍTULO OCHO

Drew

—¡ A quí! —señalo el plano—. Está en el diseño.

Logan levanta las palmas de las manos y me clava una mirada que dice: ¿Qué demonios te pasa?

—Lo siento —digo, pasándome las manos por el pelo y tirando de él justo en las raíces—. No estoy durmiendo.

—¿Es por Callie? —pregunta.

—En parte. —Como un veinticinco por ciento, tal vez.

Anoche, después de que Skyla se fuera, Callie me estuvo acribillando a preguntas sobre por qué se había ido tan rápido.

Y por qué no la había invitado a cenar con nosotros ni le había pedido que viniera a ver la película que me muero por ver.

No pude decirle que había terminado hiriendo los sentimientos de Skyla.

Mi intención era aclarar las cosas. Pensé que ella había disfrutado del beso porque le demostró a Mike que lo había superado, pero cuando la miré mientras intentaba explicar mi comportamiento, todo lo que pude ver fue decepción y dolor en sus ojos de cordero degollado.

Intenté rechazar a Skyla con delicadeza, pero en lugar de eso, metí la pata hasta el fondo.

Probablemente no debería contarle a Logan lo que ha pasado, pero a veces un hombre necesita una segunda opinión, así que lo suelto: —He metido la pata.

—No es propio de ti, hermano. Continúa.

—Yo, bueno, ha sido accidental. —Ninguna palabra parece la adecuada—. No accidental exactamente, más bien a propósito. Quería hacerlo, pero no pensé en las repercusiones, como siempre.

—¿Accidentalmente a propósito? Me tienes intrigado.

—He besado a Skyla.

Logan sonríe de oreja a oreja. —¡Así se hace!

—Levanta la mano en un gesto para chocar los cinco, pero le clavo una mirada de «ni se te ocurra, joder», así que vuelve a poner la mano sobre el escritorio—.

¿Y por qué es eso un problema? Ya te lo he dicho; la mitad del personal aquí se está acostando.

Es lo que pasa cuando todo el mundo vive y trabaja junto.

A menos que... ¿es que ella no está por ti?

Su comentario cae como un puñetazo a un hombre que ya está en el suelo.

¿Está ella por mí?

Estoy seguro de que estaba por mí durante el beso, incluso si empezó puramente para darle celos a Mike. Parecía disgustada anoche cuando intenté decirle que no buscaba una relación; en lugar de eso, le dije bastante directamente que besarla había sido un error... corrección: una estupidez .

Peor que eso, quiero que ella esté por mí, lo cual es una auténtica locura cuando sería más fácil si me odiara.

—Soy una mala persona. Es demasiado joven para mí. Doce años, Logan. ¡Casi tengo edad suficiente para ser su padre!

—Quizá te llame «papi» —bromea él, y mis puños se aprietan.

—No. Tiene. Puta. Gracia. Logan.

Él se muerde la lengua y espera mi respuesta.

Le doy un golpe de disculpa en el hombro con el mío.

No es culpa suya que esté cabreado conmigo mismo por haber ido demasiado lejos y haberla besado.

Ahora mi hija está confundida y sigo sin confiar en mí mismo para no buscar a Skyla y demostrarle exactamente cuánto he estado pensando en ella.

—No puede... no, no funcionará. Tengo que pensar en Callie. Nos estamos instalando en un lugar nuevo. Necesito dedicarle mi tiempo a ella, no a una mujer que acabo de conocer.

—Tal como yo lo veo, Callie quiere que empieces a salir con alguien.

Todos lo queremos. La única persona que no ve que sería bueno para ti, eres tú.

Y Skyla es más que mayor de edad y está en su sano juicio para tomar buenas decisiones.

Es una de mis empleadas más fiables, que se ha ganado su puesto en la empresa a base de esfuerzo.

Demonios, confiaría en ella para dirigir este lugar si yo no fuera tan maniático del control como para ceder el puesto.

Es una mujer inteligente que sabe lo que quiere, no una cría inmadura.

Mis manos vuelven a tirar de mi pelo. —Es lo bastante joven como para que me sienta como un delincuente pensando en lo que realmente quiero hacerle.

Él frunce el ceño. —No es tan joven. Le estás dando demasiadas vueltas. Relájate y mira qué pasa.

Qué fácil es decirlo para él; él no es el asaltacunas que no puede dejar de pensar en su preciosa boquita.

—Es demasiado tarde. Ya le he dicho que haberla besado fue un error estúpido y ahora...

—Ahora te odia. Bien hecho, hermano.

—No es que no sepa que la he cagado. Pero gracias por tu apoyo.

—Solo digo las cosas como son. Te gusta, crees que tú le gustas o, de lo contrario, todo esto carecería de sentido, y te estás comportando con la madurez de alguien que tiene la mitad de su edad.

Vas a volver a verla. Créeme, el complejo se vuelve más pequeño cuando hay gente con la que no quieres cruzarte, y todos vamos a trabajar juntos para poner en marcha Blingwood 2.

0. ¿Por qué no vas a buscarla y le pides perdón?

—No puedo. Pensaría que quiero algo más y no es así. De verdad de la buena que solo quiero instalarme en mi nuevo hogar con mi hija.

—Vale, pues no te disculpes y deja que siga pensando que eres un capullo.

Esa idea tampoco me gusta mucho, y tras hablar con Logan estoy a punto de convencerme de ir a buscarla y pedirle perdón.

Me recuerdo a mí mismo: no voy a salir con nadie. No estoy aquí para empezar líos con una mujer.

¿Entonces por qué sigo pensando en ella?

—¿Cómo está Dana? —pregunto para cambiar de tema.

—Se ha ido a un retiro de yoga para embarazadas.

—¿Ah, sí?

—Esta mañana hemos hecho la sesión de fotos para anunciar públicamente nuestro compromiso y se le ha escapado que está embarazada.

Lo publican esta semana. —Logan no parece nada contento con la revelación ni con su inminente estatus de celebridad—.

Quiere sacar después una línea de ropa de mamá feliz y sana...

o alguna mierda así. Intento no meterme.

—Es un poco pronto para contarle al mundo lo del embarazo, pero supongo que ya no puedes hacer mucho al respecto. Parece que lo tiene todo planeado.

Él se encoge de hombros. —Dana hace lo que Dana quiere. ¿Has visto a mamá?

Niego con la cabeza. —No desde el brunch del domingo pasado.

—Hazme un favor y ve a verla. Me está dando la tabarra con lo de ser voluntaria en la perrera.

Necesita paseadores de perros y los necesita ya.

Me he ofrecido a contratarle a gente, pero no quiere saber nada.

—Imita la voz de mamá—: «La gente tiene que querer hacerlo», como si alguien hubiera querido alguna vez hacer algo que no lleve dinero contante y sonante de por medio.

Me molesto conmigo mismo al pensar en hacerlo si eso significa ver más a Skyla.

Siento que Logan me observa. —Supongo que podría pedirle a mi asistente que envíe un correo a la plantilla, a ver si a alguien le interesa como nueva afición lo de pasear perros.

—Se echa hacia atrás en su silla y se golpea la barbilla con el dedo—.

Ahora que lo pienso, el chico nuevo que he contratado para seguridad ha dicho que le gustan los perros. Quizá se lo pida a él.

—¿Chico nuevo?

Logan entrecierra los ojos con curiosidad hacia mí. —Sí. Un tipo cachas que está en la puerta. Probablemente le gustaría acompañar a Skyla en su hora del almuerzo. Seguro que tienen un montón de cosas en común.

—Que te den, Logan —respondo. Luego decido que probablemente debería ir a buscar a Skyla y pedirle perdón. Quizá le lleve algunas de esas galletas que le gustan.