Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 2Drew
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Capítulo 2Drew

CAPÍTULO DOS

Drew

— Y o me quedo con esta habitación —dice mi hija de doce—camino de veinte—años, señalando desde la puerta la suite principal.

Con tonos de cachemir y muebles de estilo restoration hardware , puertas a un balcón privado con vistas al mar, vestidor y baño principal, esta es una de las mejores suites de todo el Blingwood Resort. Y lo sé bien: la he diseñado yo.

—Buen intento, enana, pero esta es la habitación principal. Es para adultos.

—Ajá —gruñe Callie—. Vale. Me quedo con la habitación más pequeña con baño propio, y Susie puede tener la segunda más grande cuando venga a quedarse con nosotros cuando tenga vacaciones.

Susie era la niñera de Callie y sigue en Nueva York. Es poco probable que la volvamos a ver, pero no soy capaz de decírselo a Callie; ya ha perdido más relaciones de las que le corresponden a una cría de su edad.

—¿El tío Logan también va a dormir en nuestro ático?

Hay bastantes dormitorios —dice, pillándome in fraganti mientras niego con la cabeza y ella echa un vistazo al folleto del hotel.

Sonríe con dulzura cuando sus ojos se detienen en un grafiti hecho con sharpie : Doug loves Sally .

—¿Sabías que hay un spa, un campo de golf, un estudio de yoga, jardines espectaculares… ? —Pone los ojos en blanco.

—Sí, conozco bien el complejo —esbozo una media sonrisa—.

Hace un par de años gané varios premios por la reforma del resort.

Sigue siendo uno de los proyectos de los que más orgullosa me siento.

Aun así, me preocupa que criar a mi hija en un resort, aunque solo sea de forma temporal mientras terminan de construir nuestra casa, no sea la mejor idea.

Intento no pensar que le estoy fallando y verlo como una aventura.

Frunce los labios.

—Ya decidiré yo si algo es espectacular o no. ¿Sabes qué sería espectacular?

Niego con la cabeza.

—Un parque acuático o un tobogán de la muerte. —Se le ilumina la cara—. Eso sí que molaría. Igual convencemos al tío Logan para que construya uno.

—No. No hay tobogán de la muerte ni la menor perspectiva de que lo haya. Y aunque la hubiera, hija mía temeraria, tú no te subirías.

—¡Papá! Estás siempre de morros —resopla. Puede que tenga razón, pero si estar de morros significa que ella sigue entera, acepto el papel.—Hay una piscina que puedes usar si quieres.

Callie vuelve a leer el folleto.—Una piscina infinita de sesenta metros con cannabis gratis.

Alzo la vista hacia la página, horrorizado.

—Cabañas. No cannabis.

Sonríe beatífica.—Lo sé, te estaba vacilando, papá.

Inspiro hondo: que mi hija me vacile me echa diez años encima de golpe. Intento reconducir la conversación a asuntos más ligeros.

—Nos quedaremos aquí una temporada, hasta que nuestra casa nueva esté lista en junio.

¿Crees que estaremos bien? —Intento borrar la preocupación de mi cara.

Volver a mi pueblo no entraba en mis planes de dominar el mundo de la arquitectura, pero después de que la tercera niñera —la definitiva— dimitiera, decidí que algo tenía que ceder y, por desgracia, fueron mis planes de carrera.

Las necesidades de Callie pesan más que estar en el centro neurálgico de los negocios del mundo y, técnicamente, siendo un arquitecto premiado, puedo trabajar donde sea.

Aquí contamos con el apoyo de la familia, y eso es lo que Callie necesita.

Vínculos sólidos y gente en la que pueda confiar.

—Papá, deja de poner esa cara de amargado, te van a salir arrugas; ya te estás empezando a quedar canoso. Tienes que cuidarte mejor o no ligarás con ninguna mujer.

Alzo una ceja.—No tengo intención de conocer a ninguna mujer, y mucho menos de ligar con ellas.

—Conocerás a alguien cuando llegue el momento. Relájate, aquí estaremos bien. La abuela vive justo al lado y el tío Logan está en uno de los otros áticos. El tío Tate vendrá en cuanto termine de rodar su peli…

—¿Has hablado con el tío Tate?

—Le mando mensajes todo el rato. Está trabajando en una peli súper guay y se desarrolla en el futuro, cuando las mujeres mandan en el mundo. El tío Tate dice que todas están buenísimas, así que creo que debe de estar en un sitio tropical, como África. —Me guiña un ojo y se me eriza la piel.

Probablemente Callie ya sabe que mi hermano, la superestrella de Hollywood, no se refiere a la temperatura cuando describe a sus compañeras de reparto, así que doy por zanjado el tema y tomo nota mental de advertir a Tate que sea todo lo apto para menores posible cuando hable con mi hija.

—Tenemos una cocina propia de última generación y hay un restaurante de primera en el complejo. Y lo mejor de todo: el tío Logan dice que podemos comer gratis mientras estemos aquí. ¿Quieres que te cocine algo para cenar o te pido servicio de habitaciones?

—Será mejor que deshagamos las maletas primero y luego quiero ir a ver la piscina. Después puedes llevarme de visita y pedir servicio de habitaciones, porque hoy no tengo ganas de una intoxicación alimentaria.

—Ya, claro, yo puedo, ¿eh? ¡Y oye! Mi cocina no es tan mala.

—Es horrible, papá; es un milagro que siga viva. También deberíamos ir a la tienda de regalos. ¿No venden caramelos y recuerdos en esos sitios? Podemos mandarle algo chulo a Susie. Así no se olvidará de mí.

Se me hunde el corazón en el pecho.

—Como si alguien pudiera olvidarse de ti.

Parpadea dos veces. Agacha la punta de su cabeza rubia y siento como si me apretaran el pecho con un tornillo de banco. Me agacho y uso el índice y el pulgar para levantarle la cara.—Cariño, nadie se va a olvidar nunca de ti. Eres, simple y llanamente, inolvidable.

—Lo sé, papá. Solo me gustaría que encontrásemos a nuestra gente, ¿sabes?

—Tenemos gente. Tienes dos tíos y una tía. Tienes a tu abuela y…

—No tengo madre y el abuelo murió. —La sola mención de mi ex y de mi padre es como un cuchillo directo al corazón. Demasiadas pérdidas, muy pocas oportunidades de redención. A partir de ahora, no habrá más errores. Nada de tentar al destino. Mis relaciones seguirán limpias y sin complicaciones.

Callie continúa—: Papá, yo no estaré aquí para siempre. Me iré a la universidad algún día y no quiero que te quedes solo.

—No estaré solo. Me iré a la universidad contigo. Lo he pensado mucho. Me compraré una casa al lado del campus. Eh, hasta podría matricularme en alguna de tus clases.

Su expresión se vuelve horrorizada, y tengo que contener la risa.

—Solo te estaba vacilando —me burlo de vuelta, pero luego añado—: No tienes que preocuparte. Tu viejo padre está bien solo. Tenemos familia que se preocupa por nosotros y yo no pienso irme a ningún lado. Lo sabes, ¿verdad?

Asiente.—Excepto a la piscina: vas a venir a nadar conmigo, ¿no?

Me descubro sonriendo aunque se me rompa el corazón por mi niña sin madre.—Sí, Callie. Iremos a la piscina, pero después tienes que comer algo, y luego vendrá la abuela a quedarse contigo mientras yo voy a una cena de negocios con el tío Logan.

—¿Vendrá la abuela con los perros?

—Espero sinceramente que no —respondo, ganándome una mirada cómicamente airada de Callie.

Mi madre ha abierto un refugio de animales no muy lejos de aquí. A mí personalmente no me entusiasman las mascotas, pero la mantiene ocupada desde que perdimos a papá. Dice que es mejor que la terapia.

—Podríamos coger un perro. Así ayudaríamos a la abuela. Siempre está buscando hogares para sus rescatados. Grandes, malolientes, peludos… quizá encontremos a tu gemelo. Y lo mejor de todo es que haríamos una buena acción, porque todos necesitan un buen hogar.

—Cariño, esto ya lo hemos hablado. No podemos tener un animal por mis alergias. Sabes que su pelo me hace estornudar.

Lo cual no es exactamente mentira. Vale, hace que no tengo un ataque de alergia desde los doce, pero lo que sí tengo es una severa falta de tiempo, y si Callie cree que tolero a las mascotas acabaremos con todo un zoológico.

—Es verdad, se me había olvidado lo de tus alergias.

Le preguntaré a la abuela si tiene alguno calvo cuando venga.

Ahora, será mejor que deshagas la maleta o nunca encontrarás el bañador a tiempo.

Le mandaré un mensaje al tío Logan y le pediré que venga con nosotros; a lo mejor se anima un poco, que antes parecía distraído. ¿Crees que está bien?

Ahora que lo menciona, cuando hemos llegado al resort, Logan parecía distraído y poco él mismo, pero no me ha parecido prudente preguntar por qué con Callie delante. No puedo evitar preguntarme si tiene algo que ver con su novia de alto mantenimiento.

—Seguro que está bien. Será estrés de trabajo. El nuevo resort que hemos diseñado en Miami está a punto de abrir y Logan tiene mucho que hacer.

Callie, aparentemente satisfecha con mi respuesta, se va hacia la siguiente habitación más grande y la observo, preguntándome cómo es posible que una persona tan pequeña despierte sentimientos tan potentes… y también cómo consigue tenerme tan comido de la mano.

—Ah, y, papá…

—¿Sí?

—Te quiero.

Tragar se vuelve doloroso.—Yo también te quiero, enana.

Llegamos a la piscina más tarde ese mismo día y encontramos a Logan, todavía con el traje puesto, sentado a una de las mesas. Callie y yo ocupamos un par de tumbonas con capota cerca de él.

—¿Por qué no te haces unos largos mientras hablo con el tío Logan? —le digo a Callie, que está deseando meterse en el agua para escapar del calor de la última hora de la tarde.

—Vale, papá.

Saluda a Logan, se coloca las gafas de natación y se lanza de cabeza a la parte honda.

Callie nada con total seguridad e intento relajarme. Va a clases de natación desde que aprendió a caminar. Antes de eso, su madre la llevaba a la piscina del edificio donde vivíamos. Mi pececillo . Así era como Crystal solía llamarla.

Aun así, no le quito el ojo de encima.

—Eres increíble con Callie —dice Logan, pasando a la tumbona de al lado.

—Es fácil alucinar con ella.

—Ya lo creo.