Page 129
—Que quieres hacer, papa?
—Quiero visitar el lugar donde tu madre y yo vivimos. Nuestro hogar. Quiero despedirme.
Viajamos juntos, solos, hacia el norte del reino Lycan. Despues de dos dias de camino, llegamos a una cabaña escondida en un valle rodeado de montanas. Estaba en ruinas, cubierta de maleza y nieve, pero aun se podia ver la belleza que habia tenido alguna vez.
—Aqui vivimos —dijo mi padre, su voz llena de emocion—. Aqui naciste.
Entramos en la cabaña. El interior estaba destruido, pero aun quedaban restos de una vida: una cuna de madera tallada, mantas tejidas a mano, libros apilados en una esquina.
—Tu madre los leia en voz alta todas las noches —dijo mi padre, recogiendo uno de los libros—. Decias que queria que crecieras amando las historias.
Recogi la cuna, pasando mis dedos por la madera tallada. En la base, alguien habia grabado una inscripcion: Valeria, nuestra luz.
—Podria haber sido feliz aqui —susurre.
—Lo fuimos —respondio mi padre—. Durante tres meses, fuimos la familia mas feliz del mundo.
Nos quedamos en la cabaña hasta el atardecer, compartiendo historias y lagrimas. Cuando nos fuimos, lleve conmigo la cuna y los libros. Eran lo unico que quedaba de mis padres antes de que el mundo se derrumbara.
—Gracias por traerme aqui, papa —dije, abrazandolo—. Necesitaba esto.
—Yo tambien, hija. Yo tambien.
Capitulo Extra: La Boda en el Lago
Un ano despues de rescatar a mi padre, Luciano me pidio que me casara con el.
No fue una propuesta elaborada. No hubo anillo, ni escenario preparado, ni discurso ensayado. Fue simple y sincero, como el.
Estabamos sentados en el mirador del lago, observando la puesta de sol, cuando me tomo la mano y dijo:
—Valeria, se que no soy tu companero destinado. Se que la Luna no nos eligio. Pero te elijo yo. Te elijo cada dia, cada hora, cada minuto. Y quiero seguir eligiendote para siempre.
—Te casarias conmigo?
El si broto de mis labios antes de que pudiera pensar.
La boda fue en el lago, bajo la luz de la luna llena. Todo el Pack del Lago Esmeralda asistio, junto con mi padre, mi abuelo, Sombra, Elara, y hasta el Rey Lycan en persona.
Vesti un vestido blanco sencillo, sin adornos, que Elena me habia ayudado a coser. Luciano vestía una tunica ceremonial azul, el color de su pack.
Cuando el oficiante pregunto si aceptaba a Luciano como mi esposo, mire a los ojos al hombre que me habia salvado la vida, que me habia ensenado a pelear, que me habia amado incluso cuando yo no sabia amarme a mi misma.
—Acepto —dije, y la palabra supo a verdad.
Cuando nos besamos, el lago entero parecio brillar. Las estrellas titilaron con mas fuerza, y la luna parecio sonreirnos.
Mi loba ronroneaba de felicidad dentro de mi.