Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 115
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Pasamos los dias siguientes juntos. Me mostro los lugares favoritos de mi madre: el jardin donde solia leer, la torre desde donde observaba las estrellas, el rincon de la biblioteca donde pasaba horas estudiando.

—Era muy parecida a ti —me dijo el Rey una tarde, mientras compartiamos el te en el jardin—. Testaruda, valiente, y con un corazon tan grande que no le cabia en el pecho.

—La echo de menos —admiti—. Aunque nunca la conoci realmente.

—Yo tambien la echo de menos. Y eso que tuve el privilegio de conocerla durante veinticinco anos.

—Como era cuando era joven?

El Rey sonrio, sus ojos perdiendose en el pasado.

—Era un torbellino. Desde pequena, siempre estaba metida en problemas. Escalaba arboles que nadie mas se atrevia a escalar, se enfrentaba a guerreros mucho mayores que ella, y discutia con los ancianos como si fuera su igual.

—Suena agotadora.

—Lo era. Pero tambien era la persona mas carismatica que he conocido. Todos la amaban, incluso cuando les hacia enfadar.

—Quisiera haberla conocido.

—La conoces. Cada dia, cuando te miras al espejo, ves su reflejo. Y cada dia, cuando actúas con valentia y compasion, honras su memoria.

Las lagrimas brotaron de mis ojos, y esta vez no las contuve.

—Gracias, abuelo —dije, y la palabra salio naturalmente—. Gracias por contarme todo esto.