Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 20
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creando un pequeño refugio que me protegía del sol abrasador. Pero el sol no era mi enemigo. Mi enemigo estaba dentro de mí.

La fiebre ardía en mis venas como fuego líquido. Mi cuerpo temblaba incontrolablemente, sacudido por espasmos que iban y venían en oleadas. El sudor empapaba mi ropa, y cuando no estaba sudando, estaba tiritando de frío, mis dientes castañeteando tan fuerte que pensé que se romperían.

Los frutos que había recogido se habían acabado. Los había racionado cuidadosamente, pero no eran suficientes. No eran comida de verdad, solo pequeñas dosis de energía que mantenían mi cuerpo funcionando apenas.

Mi loba no respondía. La sentía allí, en el fondo de mi conciencia, pero era como si estuviera al otro lado de un muro de cristal. Podía verla, podía sentir su presencia, pero no podía alcanzarla.

"—Por favor —supliqué en mi mente—. No te vayas. No me dejes sola."

Pero no hubo respuesta.

Cerré los ojos, y los recuerdos me inundaron como una marea.

Recordé mi vida en el pack. Los días interminables de trabajo, las noches solitarias en la cocina, el frío del suelo de piedra donde dormía. Recordé a los niños tirándome piedras cuando pasaba, llamándome "basura omega", riéndose cuando las piedras me golpeaban y yo no me quejaba.

Recordé a Sofía. Sus manos curando mis heridas en secreto, su voz susurrando palabras de aliento cuando nadie miraba. Las veces que había compartido su comida conmigo, arriesgándose a ser descubierta y castigada.