Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 4
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Había tejido fantasías en las noches solitarias, había escrito su nombre en la tierra con un palo cuando nadie miraba, había imaginado sus manos tomando las mías, sus labios pronunciando mi nombre.

Pero su mandíbula estaba tensa. Sus puños, apretados a los costados, los nudillos blancos por la presión. Sus ojos no me miraban con amor. Miraban a través de mí, como si ya fuera un fantasma.

Cuando el Anciano Mayor anunció que la Luna había hablado, que el vínculo había sido tejido entre el Alpha Alejandro y la omega Valeria Santos, él finalmente levantó la mirada.

Lo que vi en sus ojos me heló la sangre.

No había amor, ni siquiera sorpresa. Había ira.

Una ira fría y contenida, como la de un volcán a punto de estallar.

"No la acepto."

Las palabras cayeron como un mazo de hierro sobre mi pecho.

El silencio se volvió absoluto. Hasta los pájaros nocturnos dejaron de cantar.

Podía escuchar mis propios latidos, cada uno más rápido que el anterior, un tambor de agonía que retumbaba en mis oídos.

El viento dejó de soplar. Las antorchas titilaron. El mundo entero contuvo la respiración.

El Anciano Mayor, desconcertado, dio un paso adelante. Su voz temblaba cuando habló.

"Alfa Alejandro, la diosa no se equivoca. El vínculo ha sido designado por la Luna."

"He dicho que no la acepto", interrumpió Alejandro, su voz como un trueno en la noche. "Y no lo repetiré."

"Pero el vínculo—"