Protegiendo lo que es mío (Jugando con el Peligro 3) 13 Laney
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13 Laney

LANEY

Todo parece ir sobre ruedas, así que no debería sorprenderme cuando las cosas dan un giro. ¿No es eso lo que siempre pasa? Un momento estás en el séptimo cielo y al siguiente, todo se va al garete.

Después de la victoria de Zane y de una noche increíble pasada en su cama, no podría estar más feliz.

Estoy en el trabajo y Brie y yo estamos revisando un montón de pedidos para una próxima boda cuando la puerta se abre.

No solemos tener muchas visitas inesperadas, pero de vez en cuando ocurre. —Yo me encargo —digo y me levanto.

Mientras me acerco para saludar al hombre, él me sonríe y dice: —¿Eres Laney?

La familiaridad que muestra me pilla desprevenida por un segundo y me detengo con una sonrisa perpleja. —Sí. ¿Puedo ayudarte?

—Soy Dex. Dexter Leeland.

La sonrisa se marchita de mi cara al darme cuenta de que este es el hombre con el que mi padrastro quería que me viera. —Eh, hola.

—Espero que no te importe que haya pasado por aquí, pero tu padre dijo que has estado tan ocupada que probablemente era la mejor manera de conocerte al fin.

—Dexter...

—Llámame Dex —dice con una sonrisa encantadora.

Lo ignoro porque no tengo ningún interés en llamarlo por un apodo o por ningún nombre. —Lo siento, pero creo que mi padrastro te dio una impresión equivocada.

—Si acaso, subestimó lo hermosa que eres —dice con suavidad.

—Eh... gracias, pero...

—Laney, vine hasta aquí porque nuestros padres realmente querían que nos conociéramos, y pareces una mujer increíble.

A pesar de sus palabras halagadoras, me cuesta creer que sean sinceras. Algo en Dexter Leeland me da la impresión de ser un tipo hábil y desconfío de él al instante, cuestionando sus motivos. Puede ser un hombre atractivo, pero no es Zane.

También hay algo un poco... no sé. Raro en él. Siento que no está siendo honesto conmigo por alguna razón o que está ocultando algo.

—Es amable por tu parte decirlo, pero ya le dije a Marcus que estoy saliendo con alguien y que va muy bien.

Una sombra cruza sus ojos azules y se estrechan ligeramente. —Pero no estás comprometida, ¿verdad? ¿Ningún plan de caminar pronto hacia el altar? —pregunta mientras mira alrededor, a todas las fotos de bodas colgadas en las paredes.

—Ese no es realmente el punto —digo, irritándome.

Odio a la gente insistente y Dexter Leeland está empezando a sacarme de mis casillas.

Escucho a Brie acercarse detrás de mí y cruzo los brazos.

—Lo siento, pero tengo novio. Es una media verdad porque no estoy segura de cómo definir a Zane, pero Dexter no necesita saber eso.

—¿Todo bien? —pregunta Brie y asiento.

—Mira —dice él, levantando las manos—. Pensé en pasar por aquí y complacer a nuestros padres, ¿sabes? Si tú y este chico terminan, búscame. Creo que podríamos tener algo aquí.

Lucho por no poner los ojos en blanco.

—Tengo la sensación de que volveré a verte, Laney. Cuídate.

Cuando la puerta se cierra tras él, tengo ganas de gritar. —No puedo creerlo —refunfuño.

—¿Era ese el tipo con el que Marcus quería que te vieras?

—Sí. ¿Te puedes creer que vino aquí?

—Parece algo raro. Sobre todo porque dejaste muy claro que estás con Zane.

Entrecierro los ojos y me pregunto por qué todo el mundo está tan empeñado en que Dexter y yo salgamos juntos. Es raro y no me gusta. Me deja un mal sabor de boca.

El resto del día transcurre sin problemas y rápido, ya que estamos muy ocupadas. Un poco después de las 5pm, cierro y me despido de Brie. Zane me ha invitado a cenar, así que pongo mi Prius rumbo al Valle y me meto en Laurel Canyon.

A mitad del serpenteante camino, mi teléfono suena y contesto sin mirar quién llama. Demasiado tarde, me doy cuenta de que es Marcus. Mierda.

—Hola, Laney.

—Hola —digo con voz fría. Todavía estoy muy molesta por la visita sorpresa de Dexter Leeland sin avisar.

—Tengo que decir que estoy decepcionado con tu comportamiento.

—¿Qué?

—Dex Leeland fue a verte hoy y parece que no fuiste muy hospitalaria.

—En primer lugar, sigo sin entender por qué apareció y en segundo lugar, ¿qué se suponía que debía hacer? Ya te dije que estoy...

—Escúchame bien —me interrumpe con voz desagradable—. He hecho todo lo posible para hacerte la vida más fácil y ahora te has convertido en una mocosa malcriada.

Se me cae la boca. Aunque sospechaba que Marcus King tenía un lado desagradable, lo había mantenido más o menos bajo control conmigo. Pero ahora, me está dando acceso completo a su espectáculo especial.

—Cuando tu padre murió, recogí a tu madre y a ti bajo mi techo, os di la mejor educación e incluso dinero para que empezaras tu propio negocio.

Nunca te he pedido nada a cambio hasta ahora.

¿Y me lo niegas? Dex me dijo que le rechazaste y no me gusta que trates al hijo de mi socio con semejante falta de respeto.

¿Qué clase de hija eres? Una maldita desagradecida.

Sus palabras me hieren en lo más profundo y no puedo creer que dé la vuelta a esto para echarme la culpa.

—Lamento que te sientas así —digo—. No entiendo cuál es el problema ni por qué de repente te ha dado por hacer de casamentero.

Pero no puedo evitar preguntarme qué beneficio sacarías tú de que yo estuviera con Dexter.

—Un maldito favor. Eso es todo lo que he pedido —mascullla entre dientes apretados.

La furia en su voz me asusta y me alegro de que esta conversación sea por teléfono y no en persona. —Lo siento, Marcus, pero estoy con Zane y...

—¿Ese luchador? —se burla.

Un escalofrío me recorre la nuca. ¿Cómo sabe que Zane es luchador? Nunca lo mencioné en la cena.

—Estás perdiendo el tiempo con ese tipo. ¿Luchar en una jaula como un animal? ¿Qué clase de carrera es esa?

—Zane tiene mucho éxito —le digo.

—No a mis ojos —responde—. Y te agradecería que no nos avergonzaras a tu madre y a mí al relacionarte con él y con esa pandilla de peleas. Son gentuza.

—¿Qué estás diciendo exactamente? No lo entiendo, porque creo que ya soy mayor para...

—Te prohíbo que sigas viéndote con él. Arruinarás mi buen nombre y, créeme, lo lamentarás.

¿Me está amenazando?

Siento como si me hubiera abofeteado, estoy totalmente aturdida. —Me llamo Holland —le recuerdo antes de colgar. ¡Qué cabrón! Estoy tan enfadada que no veo claro.

¿Quién se cree que es? Diciéndome con quién puedo o no salir. Odio cuando actúa como un mafioso, dándome órdenes y esperando que me someta a sus deseos como hace mi madre.

Bueno, que le den.

Entro en el camino de entrada de la casa de Zane y me quedo allí un momento, respirando hondo para calmarme.

Marcus debe de haber mandado a alguien a seguirme, seguramente a Armando, para que le informara.

Me hierve la sangre solo de pensarlo. Esta vez ha sobrepasado todos los límites y no veo cómo podríamos superarlo.

Ojalá mi madre tuviera el valor de dejarlo.

Pero siempre ha sido sumisa y dócil con él.

Otra vez más, desearía que mi verdadero padre estuviera aquí.

Aunque nunca llegué a conocerlo, sé con toda certeza que era todo lo contrario a Marcus King.

Brendan Holland era un hombre cariñoso, amoroso y amable que quería mucho a mi madre.

Estoy tan ensimismada que no me doy cuenta de que Zane está junto a mi ventanilla hasta que oigo un suave golpecito en el cristal.

—¿Qué haces ahí? —pregunta con una sonrisa torcida.

Alzo la vista hacia sus ojos marrones achocolatados y me derrito. Me estoy enamorando de él. El pensamiento me deja sin aliento y me alegro de estar sentada. Abro la puerta y él parece notar que algo pasa.

—Ven aquí, cariño —dice mientras me atrae hacia un abrazo. Sus labios se posan en mi cabeza y todos mis problemas pasan a un segundo plano cuando se inclina y me besa despacio, con dulzura.

Parece leer mi estado de ánimo y percibir que algo me molesta. Tras el beso, me rodea la cintura con un brazo y me guía hacia la casa. —¿Qué te animará antes? ¿La cena o el postre?

—¿Y si probamos el postre primero?

—Me lo imaginaba —responde llevándome hacia su habitación.

Y, por supuesto, estar con Zane mejora mi humor un cien por cien.

Después, recostada en sus brazos, pienso en la amenaza de Marcus.

Me enfurece, pero lo aparto de mi mente.

Si la débil relación que teníamos se ha terminado, allá él.

Ahora mismo estoy con Zane y así es como quiero que siga.

Marcus tendrá que aceptarlo, porque la verdad es que me estoy enamorando y nadie va a arrebatarme eso.

Me giro y me quedo mirando sus ojos oscuros. —¿Cuántas relaciones serias has tenido? —pregunto. Cuando se tensa, aprieto los labios y espero que se sienta lo bastante cómodo para hablar de ello conmigo. Sobre todo después de que yo le contara lo de mi ex prometido.

—Una seria —responde mientras me aparta un mechón de pelo detrás de la oreja.

—¿Qué pasó?

Encoge un hombro. —No funcionó. ¿Y tú? Recuerdo que mencionaste a un prometido.

—Warren Banks —digo, y se siente tan bien pronunciar su nombre sin sentir... nada. Ni tristeza, ni rabia, ni nada. Es como si nunca hubiera pasado.

—Vaya nombre más rígido.

Me río. —Le pega.

—¿Dijiste que estuvisteis comprometidos seis meses?

—Eso es.

—¿Y terminó porque no podía hacerte llegar al orgasmo?

Sus ojos brillan y le doy un empujón en el pecho. —No exactamente. Me dejó y se llevó el anillo.

—Obviamente está completamente loco, porque eres un gran partido.

—Gracias. Ahora me siento bien, pero me dolió durante un tiempo.

No entiendo cómo puedes pedirle a alguien que se case contigo y después romperlo con tanta frialdad.

Fue muy tajante. Teníamos nuestros problemas, pero yo me sentí destrozada y él siguió con su vida sin inmutarse.

—Cuando Zane no comenta nada, continúo—: Si no quería casarse conmigo desde el principio, ¿para qué me lo pidió?

Nunca le presioné. Pero me tuvo engañada y me destrozó el corazón.

Cobarde. —Zane tiene una expresión extraña, y al posar una mano en su mandíbula sonrío—. ¿Qué?

Se aclara la garganta. —A veces, al principio, las cosas parecen mejores de lo que son y, según avanzas, el camino se complica. Algunas personas pueden arreglarlo y otras no.

—Supongo. Pero, si amas a alguien, ¿no querrías intentar solucionarlo?

—Si lo amas, claro. Pero si te das cuenta de que no lo amas y supone demasiado esfuerzo, ¿para qué molestarse?

Trago saliva, sin estar segura de qué quiere decir. ¿Está hablando de nosotros? Exhalo y espero que no.