Prometida al Rey de la Mafia CAPÍTULO 6 #2
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CAPÍTULO 6 #2

—Solo venía a ver cómo está mi primo —dijo Marco con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. Se movió hacia ellos con una confianza desmedida, como si cada paso que daba fuera una declaración de su intención. Isabella sintió que el aire se volvía más denso y la tensión aumentaba.

—¿No es eso lo que se supone que debes hacer? —replicó Lucca, su tono cargado de desdén. Sabía que la visita de Marco no era casual; siempre había un motivo detrás de sus movimientos.

—Siempre preocupado por los demás, Lucca. Pero hay algo más grande en juego —dijo Marco, su mirada fija en Isabella, como si estuviera buscando un atisbo de debilidad en ella. Ella se sintió expuesta bajo su escrutinio, un objeto en lugar de una persona.

El corazón de Isabella latía con fuerza, y una sensación de peligro la envolvió. La forma en que Marco la miraba, como si pudiera leer cada uno de sus pensamientos más profundos, la inquietaba. Sabía que había algo más detrás de su sonrisa encantadora, algo oscuro que amenazaba con salir a la luz.

—¿A qué te refieres? —preguntó Lucca, su voz baja, pero cargada de un desafío que resonaba en las paredes del ático.

Marco se acercó un paso más, su sonrisa ahora era un destello de amenaza.

—Oh, nada que deberías temer. Solo me preocupa que tu nueva relación te distraiga de las cosas importantes.

—Su mirada se volvió más intensa, y en sus ojos había un brillo que hablaba de maniobras ocultas—.

Isabella, debes recordar que en este mundo, la lealtad es todo.

Y hay quienes no dudarían en aprovecharse de ti para debilitar a Lucca.

Las palabras de Marco impactaron como una descarga eléctrica.

Isabella sintió un escalofrío recorrer su espalda, y su mente se llenó de imágenes de traición y peligro.

¿Era posible que él estuviera insinuando que ella podía ser una herramienta en un juego mucho más grande?

Su corazón se aceleró, y la conexión que había empezado a construir con Lucca se volvió vulnerable ante la amenaza que representaba su primo.

—No estoy aquí para ser un peón en tu juego, Marco —respondió Isabella, buscando en sus palabras la fuerza que le hacía falta. No podía mostrar debilidad, no después de haber dado ese paso hacia Lucca.

Marco se rió suavemente, pero la risa no llegó a sus ojos. —Oh, querida Isabella, no entiendes. Ya estás involucrada, y no hay forma de salir. Solo espero que Lucca esté preparado para las consecuencias de su decisión.

La tensión se hizo insoportable, y Lucca se movió hacia adelante, su postura protectora. —No te atrevas a amenazarla, Marco. No lo toleraré.

Isabella sintió el impulso de acercarse a Lucca, de aferrarse a su fuerza, pero el peligro que emanaba de Marco era inminente. La situación se había radicalizado en un instante, y el aire parecía cargado de electricidad.

—Solo estoy diciendo lo que muchos piensan. La familia Ferraro nunca ha sido conocida por su compasión —dijo Marco, su voz baja y calculadora. Isabella no podía evitar sentir que cada palabra que pronunciaba estaba diseñada para crear una grieta entre ella y Lucca.

La angustia creció en su interior. No solo se trataba de su amor por Lucca; la vida de ambos estaba en juego, y Marco lo sabía. Isabella comprendió que su elección de estar con Lucca no solo afectaba su corazón, sino también su vida y la de su hermana.

Mientras Marco se retiraba, lanzando una última mirada llena de advertencia, Isabella sintió que una decisión crucial debía ser tomada.

No podía ser una víctima, no podía permitir que el miedo dictara sus acciones.

Lucharía por lo que había comenzado a construir con Lucca, aunque eso significara enfrentarse a la tormenta que se avecinaba.

—Lucca —dijo, sintiendo su voz temblar con determinación—, no dejaré que esto nos destruya. Estoy contigo, no importa lo que venga.

La mirada de Lucca se iluminó con una mezcla de admiración y preocupación. Isabella sabía que el camino por delante sería complicado, pero su resolución era firme. El amor era su refugio, y no dejaría que el peligro lo desafiara.

Pero justo cuando la tensión parecía disiparse, un estruendo resonó desde el pasillo, un eco que hizo que ambos se giraran de inmediato.

La puerta del ático se cerró de golpe, y el sonido de pasos apresurados se acercaba.

Isabella sintió que su corazón se detenía.

La amenaza no solo era verbal; algo más estaba sucediendo, algo que podía cambiarlo todo.

—¿Qué está pasando? —preguntó Lucca, su voz ahora grave, la preocupación dibujándose en su rostro.

Isabella sintió el miedo apoderarse de ella. La conexión que había comenzado a forjar con Lucca se desvanecía ante la inminente realidad del peligro. Marco podría haber sido solo el comienzo, y la fortaleza que creían segura podría convertirse en su prisión.

—Debemos salir de aquí —dijo Isabella, su voz firme a pesar del pánico que la invadía. Sabía que el amor no era suficiente si no podían protegerse el uno al otro.

Lucca asintió, su mirada fija en la puerta, preparado para enfrentar lo que viniera.

Isabella sintió que la adrenalina comenzaba a correr por sus venas.

La intensidad del momento se transformó en una mezcla de miedo y emoción, su amor por Lucca y la amenaza externa entrelazándose en un torbellino de incertidumbre.

Su corazón latía con fuerza mientras se preparaba para enfrentar lo que vendría, sabiendo que su próxima decisión podría cambiarlo todo.