Promesas de sal CAPÍTULO 17 #5
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CAPÍTULO 17 #5

Quince minutos después estamos en el Puerto de la Cruz, en el despacho de Irma.

Nos sentamos a una mesa de reuniones y ella despliega un montón de documentos, los mismos que vi anoche.

Me explica que Nill no ha cerrado ningún acuerdo con Tamara y que, legalmente, no le ve ninguna complicación a esa vía.

Me habla en términos que se me escapan, de leyes, de artículos, de figuras que no sé nombrar.

Me quedo con lo esencial: no lo ve difícil.

—Ali, ¿has entendido todo lo que te he explicado?

Aterrizo de nuevo en el despacho.

—Creo que sí. —Le doy un sorbo al vaso de agua que su secretaria ha dejado delante de mí.

—¿Hay algo más que te preocupe?

Sí. Pero no sé si debería exponérselo. Aunque quizás necesito soltar lo que me está formando un nudo enorme en la garganta.

—Ali, soy la madre de Saúl. Y aunque durante un tiempo creímos que ibas a ser una distracción para él, resulta que gracias a ti acabó la carrera, y gracias a eso no se ha desatado del todo un conflicto familiar.

Así que te debo más de lo que crees. Puedes confiar en mí.

Lo que me digas entre estas cuatro paredes se queda aquí. Secreto profesional, se llama.

Toma apuntes en el borde de la hoja. No se me pasa por alto que me está dando tiempo, por si quiero contarle algo.

—Irma, me preocupa la salud de mi padre.

—Eso es normal, cariño. Es tu padre.

—No de esa manera. —Aprieto los labios, buscando las palabras exactas—. Me preocupa que se haya casado con Tamara. Bueno, más bien que no lo haya hecho en plenas facultades. Conmigo lleva tiempo distinto, y mi familia dice que está olvidando cosas importantes. Es posible que...

—¿Crees que tu padre no está en plenas facultades?

—No lo sé, Irma. Creo que lo sabré en cuanto lo vea. No te imaginas cuánto me asusta.

—Es normal. No te anticipes. Pero, de ser así, tienes que conocer todas las posibilidades.

Me explica que, si mi padre no está bien y creo que no se casó del todo por voluntad propia, si Tamara ha podido hacerlo con algún interés detrás, lo conveniente es solicitar la tutela.

Pero antes debo cerciorarme de su estado de salud, y de ser ciertas mis sospechas, necesitaríamos un informe médico y otro de un forense.

Tanto término me abruma, aunque ella enseguida me calma.

Las tablas que tiene en esto se notan a leguas.

—Mira, todo suena peor de lo que en realidad es. Yo me encargo de todo. Tú solo disfruta del día, y cuando veas a tu padre, me cuentas cuál es la situación.

Le firmo los documentos que me da para ir tramitando la herencia de mi madre. Cuando termino, me pide que espere un momento en la sala de espera, que ella cierra unos asuntos y me acerca de nuevo a casa. Saco el móvil, que en todo este rato no ha dejado de vibrar.

No paran de abrirse ventanas en la pantalla de inicio con el nombre de «Chiquita armada». Abro el grupo y me pongo al día.

CHIQUITA ARMADA

Adrián Buenas, gentuza. Por si alguno había pensado que este grupo no iba en serio, sobre las 13:00 pueden pasar a por las tortillas. No cojan bebida, que también la pongo yo.

Érica ¡Buenaaas! Yo me uno. ¿Dónde nos vemos?

Zule No lo dudábamos, primo. Yo salgo de currar a las 14:00 y tengo que pasar primero a por las cosas. ¿A qué playa vamos?

Dailo ¡Calidad! Yo paso a por las tortillas y luego a por ti, Zule. Si alguien necesita tabla, que lo diga. Jefe, ¿puedo salir una hora antes? Mañana doblo si hace falta.

Nill Hacer chantaje porque estemos en el mismo grupo no es justo, pero sí. No te arregostes. Con que entres mañana una hora antes es suficiente.

Dailo ¡Gracias, jefe!

Ana Joder, qué generosidad. Ni una hora te regala el señor don Juan... Dailo, yo que tú me cambiaba de curro. A mí, mi jefa, que se enrolla más que el tuyo, me ha cambiado el turno sin problemas.

Nill Listilla, no te ha regalado nada. Solo te ha cambiado el turno.

Ana Bueno, pero es más enrollada. Ali, ¿cómo vas?

Ali Esperando a que Irma termine unos asuntos y me acerca al Sauzal. Por cierto, no tengo bikini...

Zule Te da tiempo a comprar uno.

Ali No vi tiendas en el Sauzal.

Ana Zule, tu prima no tiene coche.

Lucía Ali, ¿estás en el despacho de Irma aún? Estoy en una obra cerca. Si quieres, te recojo yo y te acerco un momento al C.C. La Villa y te coges lo que necesites.

Saúl A mi madre le haces un favor, Luci. Yo he venido a Santa Cruz, en dos horas acabo y voy para casa. Allí nos vemos.

Marco ¡Choss, ahora sí! Estos son los grupos que me gustan a mí... ¡Ueehhh! Yo tengo tablas. Nill, ¿tú no vienes? Venga, tío, afloja un poco por unos días... ¡que está Saúl de vuelta!

Nill Ya le dimos la bienvenida ayer, ¿o no te diste cuenta? No creo que pueda, tengo muchísimo curro. Si dejo todo encaminado, intento unirme. De momento, imposible.

Érica Va, Nill, porfi, porfiii. Cuánto hace que no vienes con nosotros a la playa...

Nill Tengo dos reuniones inamovibles, Eri. Otro día...

Dailo Doy fe, el jefe va a tope. Y, Ana, ni de coña cambio de curro .

Ana Choss, chiquito pelota... Un aumento te van a dar 🤣.

Lucía Sí, claro. En diez minutos estoy ahí. Sal a la puerta, que por ahí está chungo aparcar. Nill, si hay algo urgente, llámame. Te dejé todo listo anoche encima de tu mesa. 💋

Nill Ok, enana, cógete la mañana, yo me ocupo por aquí. Y, por cierto, @Ana, tan mal jefe no seré cuando el chiquillo está encantado ? ? . ¡Pásenlo bien, gentuza!

Ana Bueno, bueno... Ya se irá viendo. ¿Dónde y a qué hora, entonces? Este grupo necesita un coordinador.

Marco Este grupo ya lo tiene, jajaja, ¡soy yo! Si a todos les parece bien, a las 14:30-15:00 nos vemos en el Socorro. Nosotros nos vamos los cuatro desde mi casa, que Lucía viene con Ali hasta aquí.

Ana Perfecto, Marco ? ? . Yo los recojo, vamos en mi coche, que es humilde, pero con vaca para las tablas. Así voy un poco antes y estoy con mi peque un ratito. ¡Avisen cuando hayan acabado con las compras, chicas!

Dailo ¡Perfecto! Paso a por Zule y recogemos el papeo.

Érica Muy bien, ya voy yo sola ? ? ? ? , gracias...

Dailo No, mujer, pásame ubicación y pasamos a por ti. ¡No vamos a ir en mil coches!

Érica Ok, ahora te la paso. Yo no tengo tabla, siempre uso la de Nill.

Saúl Te dejo una de las mías. Pues plan cerrado. Habrá que pensar en otro plan al que puedan venir Nill y Adrián .

Marco ¡Pienso algo! Luego lo hablamos.

Marco ¡A las 14:30 en la playa del Socorro! 🌊🏄🏾 ☀ ️

«Siempre uso la de Nill». Releo esa línea de Érica más veces de las que debería, y noto un pellizco pequeño, mezquino, que preferiría no sentir. No es asunto mío de quién es la tabla que usa. Me guardo el móvil antes de que el pellizco crezca.

Cuando le comento a Irma que Lucía viene a por mí, su cara es de asombro y de alivio a partes iguales. Supongo que le sorprende lo rápido que me están acogiendo. A mí también me sorprende. Adrián lo ha propiciado con ese grupo, empujándome hacia dentro sin darme opción a quedarme fuera.

Ella se despide y yo salgo a la puerta del local a esperar. Y entonces lo veo.

Guille camina por la acera de enfrente. Él no me ve.

Yo a él, sí. El pecho se me acelera antes de que la cabeza alcance a procesarlo.

No lo veía desde que me dejó, hecha una piltrafa, tras la muerte de mi madre.

Sigue igual, apenas ha cambiado, y sin embargo hay algo en su semblante que ya no es el de cuando estaba conmigo.

Me acuerdo de sus mensajes, de ese «tenemos que hablar» que no he contestado, y me pregunto qué demonios querrá decirme.

No me acerco. Quiero ser invisible. Todavía no sé si le he perdonado que me soltara la mano justo cuando más lo necesitaba. Lo veo alejarse calle abajo, y solo cuando dobla la esquina y desaparece vuelvo a respirar con normalidad. Justo entonces llega Lucía.

Subo al coche con el pulso aún alterado, pero finjo normalidad. Le doy dos besos y, de camino al centro comercial, hablamos del plan, de la playa, de la tarde que nos espera. En un momento me pilla mirando el paisaje por la ventanilla.

—Cuánto habrás tenido que echar de menos la isla.

—En parte, sí. Pero me fui libremente, eligiendo poner distancia por un tiempo.

—A veces es la decisión más sabia. Tú tienes pinta de serlo, ¿sabes? No sé qué te llevó a irte tanto tiempo, pero sí sé que a veces poner mar de por medio es justo lo que ayuda a ver la vida desde otra perspectiva. Hay que alejarse para poder volver.

—Lo sé. Vaya que si lo sé. Y, si te soy sincera, no tenía pensado volver. Pero la vida se empeñó en que era el momento.

—No podemos forzar al destino. O al menos eso creo yo. Mi hermano dice que soy un poco friki cuando hablo así, pero yo sí creo en el destino.

Me quedo con esas palabras. Para ser la melliza de Nill, es bastante distinta a él en la forma de ser. Él es más contenido, más de guardarse las cosas.

—Supongo que sí.

Paramos en el C.C. La Villa, donde me compro dos bikinis, una bolsa de playa y una toalla.

Las cosas de playa las dejé en casa de mi padre; en Berlín no iba a necesitarlas.

Pasamos también por otras tiendas y cojo algo de ropa.

Sé que no me queda mucho del dinero de la beca y del trabaj o, así que espero encontrar algo pronto.

De vuelta hacia casa del rubio, Lucía me va contando las obras que tienen en marcha, y que a la de Berlín le queda poco para terminar. Yo le cuento cómo me quedé a las puertas del trabajo que quería allí, teniéndolo que rechazar, aunque me dejaron las puertas abiertas.

—Algo saldrá por aquí. Saúl dice que eres una máquina, no te será difícil, ya verás.

—Eso espero. Porque del aire no se vive.

—Ojalá. Nosotros ahora no nos podemos quejar, pero no siempre ha sido así.

Espero que siga hablando, que me cuente ese «no siempre ha sido así», pero se concentra en aparcar.

—Ya hemos llegado. Llámate al rubio, a ver si está en casa.

En ese momento, Saúl abre la puerta saludándonos. Pasamos al salón, él se queda hablando con Lucía y yo subo a cambiarme. Cuando casi estoy lista, escucho una bocina en la calle y música a toda hostia.