Capítulo XXI Términos de referencia #4
La Universidad no comenta expedientes concretos de transferencia tecnológica.
Con carácter general, cuando recibe comunicaciones de terceros que puedan afectar a la titularidad, disponibilidad o explotación de resultados, activa revisiones internas de diligencia debida para proteger el interés público, los derechos de los investigadores y la seguridad jurídica de las operaciones.
Marta leyó en voz alta “proteger el interés público, los derechos de los investigadores”.
—Eso va a dolerle a Eva.
—Sí.
Helix respondió una hora después:
Helix Bridge Stichting no bloquea licencias ni reclama titularidad sobre resultados de terceros.
En el marco de sus actividades de gobernanza responsable, puede comunicar a instituciones colaboradoras la existencia de posibles vínculos documentales o metodológicos que aconsejen revisión diligente antes de formalizar operaciones de transferencia.
Sergio dejó el correo abierto.
No bloquea.
Comunica.
Aconseja revisión.
La licencia se detenía en la universidad, no en Helix. El inversor se retiraba por riesgo, no por orden. Nadie había prohibido nada. Cada actor daba un paso razonable dentro de su propio perímetro.
A las 15:20, respondió la representación de los liquidadores de Delbran.
Los liquidadores de Delbran no participan en comunicaciones relativas a licencias universitarias actualmente en negociación. La sociedad carece de actividad operativa y no interviene en procesos de transferencia tecnológica de terceros.
Actividad operativa.
Otra vez.
A las 16:00, Sergio no llamó a Eva. Miró el teléfono durante varios segundos y lo dejó boca abajo.
A las 16:47, recibió un mensaje.
Se ha suspendido la firma. La ronda queda en pausa. Mi abogada pedirá motivación completa. No me llame hoy.
Esa tarde NexoVera canceló la contratación de una analista, pidió a la empresa de validación que aplazara una factura y comunicó a la incubadora que quizá no podría renovar el espacio al trimestre siguiente.
No firmaba.
No hacía falta.
Sergio se levantó y caminó hasta la ventana. Abajo, la calle seguía con su indiferencia habitual: autobuses, motos, peatones, alguien arrastrando una maleta roja. Nada en la ciudad registraba que una licencia acababa de detenerse por una frase que ningún ciudadano sabría pronunciar sin bostezar.
Marta se acercó.
—¿Se cayó?
—Pausa.
—Qué palabra tan cómoda.
—Sí.
—¿Publicamos?
Sergio volvió a su mesa.
—Sin ella no.
—Podemos publicar fenómeno general con respuestas.
—Sí.
—¿Y el caso concreto?
—Lo dejamos como caso no identificado si ella y su abogada aceptan.
—¿Y si no aceptan?
Sergio miró la ficha de NexoVera en el registro. Pública. Accesible. Suficiente para que cualquiera pudiera unir puntos después.
—Entonces no.
Marta lo observó.
—Eso puede costar la pieza.
—Lo sé.
—Y quizá el momento.
—También.
La directora, al oírlo, no discutió. Eso fue peor.
—Hacemos una pieza de mecanismo —dijo—. Sin NexoVera. Sin Eva. Sin detalles que permitan identificarla. Si mañana la suspensión entra en un registro público o ella autoriza, actualizamos.
El jefe de mesa protestó desde el otro lado:
—Vamos a publicar una historia sin historia.
La directora se giró.
—Vamos a publicar una historia sin entregar a la persona que la está sufriendo.
La frase cerró la discusión.
A las 19:30 salió la pieza.
Reservas de continuidad documental empiezan a afectar a licencias universitarias pendientes de firma.
El texto recogía respuestas de la universidad sin nombrarla, de Helix y de la representación de los liquidadores de Delbran.
Explicaba el mecanismo: comunicaciones de terceros que no reclamaban titularidad, revisiones internas de diligencia debida, suspensión de operaciones, riesgo para empresas de base universitaria dependientes de rondas de financiación.
Incluía una frase de un abogado independiente:
Una reserva interpretativa puede no bloquear jurídicamente una operación y, aun así, volverla inviable en términos financieros.
Sergio leyó esa frase varias veces.
Habría querido escribirla él.
Le alegró no haberlo hecho.
A las 20:12 llegó respuesta de Eva.
Gracias por no usar mi nombre.
Un minuto después:
No ha servido para salvar la ronda.
Sergio apartó el teléfono.
Marta no preguntó.
A las 20:40, Inés escribió:
¿Publicaron?
Sergio respondió:
Sí. Sin identificarla.
Inés tardó en contestar.
Bien.
Después:
Beatriz pedirá medidas cautelares internas y motivación completa. La universidad intentará ganar tiempo.
Sergio escribió:
¿Hay algo que pueda hacer?
Borró la frase antes de enviarla.
Preguntó otra cosa:
¿Qué documento puede existir ahora?
La respuesta llegó casi de inmediato:
Acta de suspensión. Informe de diligencia. Comunicación de riesgo al inversor. Esos tres.
Sergio abrió una nueva carpeta.
NEXOVERA — no publicar identificación
Marta leyó el nombre de la carpeta.
—¿Seguro?
—Necesito ordenar.
—Entonces pon otro nombre.
Sergio cambió el título.
CASO LICENCIA — reservado
Por primera vez en muchas semanas, un nombre borrado le pareció una forma de cuidado, no de ocultación.
A las 22:05, antes de irse, escribió en la libreta:
Una potestad aplicada no necesita ordenar. Basta con hacer esperar a quien no puede esperar.
Lo miró.
La frase era demasiado redonda.
La tachó.
Debajo escribió:
Viernes: comprobar si la ayuda regional comunica modificación.
Cerró la libreta.
Esta vez no añadió nada más.