Películas para reír ROCKY
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ROCKY

Este film se seleccionó para su conservación en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, para que los extraterrestres que invadan la tierra desierta después de que el cambio climático se nos haya llevado a todos por delante puedan saber, con este ejemplo, cómo éramos de brutos a finales del siglo XX y principios del XXI.

Para que no se dude de su hombría (algo que es poco conveniente que te suceda si perteneces al gremio pugilístico) invita a salir a una chica gafosa y tímida que vende tortugas (trabaja en una pajarería) y entre la falta de decisión del uno y la sosería de la otra tardan años en darse el primer beso.

Tiene lugar una rueda de prensa y los periodistas deportivos, con su proverbial inteligencia y originalidad, le preguntan a Apolo: «¿Quién va a ganar el combate?

», a lo que este responde: «¡Yo, naturalmente!

». Y ya no saben qué más preguntar. Este es el nivel verdadero del muchos aspectos de esa actividad conocida como periodismo.

Apollo llega al estadio (o como quiera que se llame ese sitio en el que se pegan) vestido como George Washington y reparte dinero entre el público, que comienza a aplaudirle inmediata e entusiásticamente. (¡A ver!).

Comienza el combate y Apollo y Rocky empiezan a bailar y a pegarse, que no es lo mismo que bailar pegados.

Rocky le atiza al otro poderosos derechazos, aunque se los pega con la izquierda, porque es disléxico y no sabe muy bien dónde tiene cada mano.

Apollo contesta a esos golpes a vuelta de correo, rompiéndole la nariz a su adversario.

En el descanso entre asaltos, los entrenadores de ambos boxeadores les refriegan limones por la cara, no sabemos muy bien por qué ni para qué.

El clímax de la película cuenta con los siguientes ingredientes: sopapos, trompazos, zurriagazos, tortazos, porrazos, trompadas, bofetones, guantazos, cachetadas, cachetes, soplamocos, chuletas, viajes, chufas, leñazos, galletas, tortas, manotazos, bollos, leñazos, cates, cuescos, combos, cacharrazos y puñetazos, siendo este último el término más técnico y aproximado [5] .

Tras quince asaltos interminables para ellos y para los espectadores, ambos contendientes están hechos migas manchegas.

Los árbitros dictaminan que Apollo ha ganado por puntos (le tienen que dar a él más puntos de sutura que al otro) y el público protesta, porque quería que ganara el aspirante, que es lo que suele pasar en todas las películas de boxeadores menos en esta.

A la gente no le gusta nada que se dinamiten los tópicos.

Rocky busca a su novia entre la multitud ovacionadora y le dice que la quiere, cosa que ella ya sabía, que nosotros sabíamos también, que no añade nada a la línea argumental y que no es sino un «¡Viva Cartagena!

» añadido a la película, porque esta tenía que acabar de alguna forma y al guionista no se le ocurrió nada mejor.