Un amigo
Lucho está preparando su comida nocturna: un caldo maloliente de mollejas y verduras, rematado con un huevo duro… Miro hacia otro lado. El caldo es para el perro. Para él, un sánduche de queso. Cualquier cambio en esta dieta invitará al desastre.
«Tengo el culo contra la lápida —dice Lucho—. Pronto necesitaré un gato para levantarlo. La única manera de conseguir una mujer —toca la billetera— será con esto».