Número Equivocado Capítulo 1 El mensaje equivocado
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Número Equivocado

Número Equivocado

Por Diana Hernandez

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Capítulo 1 El mensaje equivocado

Sábado, 12 de julio 22:48

El sonido de una notificación rompió el silencio de la habitación.

Danna levantó la vista del libro que llevaba más de veinte minutos intentando leer sin éxito. Sus ojos se dirigieron al móvil, que vibraba sobre la mesita de noche iluminando la habitación con una tenue luz blanca.

Frunció el ceño.

Número desconocido.

No era habitual que alguien le escribiera a esas horas.

Cogió el teléfono y desbloqueó la pantalla.

Número desconocido

¿Has llegado bien a casa?

Danna arqueó una ceja.

Leyó el mensaje una segunda vez.

Y una tercera.

—Qué raro… —murmuró.

Durante unos segundos pensó en ignorarlo. Seguramente aquella persona se había equivocado de número.

Pero algo dentro de ella sintió curiosidad.

Comenzó a escribir. Danna: Creo que te has equivocado de número.

No tardó ni diez segundos

...el aviso de «escribiendo…». Su corazón, sin saber por qué, dio un pequeño vuelco.

Número desconocido: ¿Cómo que me he equivocado?

Danna soltó una risa por lo bajo.

Danna: Pues… porque no sé quién eres.

Pasaron unos segundos.

Después llegó otro mensaje.

Número desconocido: Espera…

Número desconocido: ¿Tú no eres Sofía?

Danna sonrió.

Danna: Me temo que no.

Al otro lado de la ciudad, Andrés se llevó una mano a la frente. —No puede ser…

Volvió a mirar el papel donde había apuntado el número aquella misma tarde.

Lo comparó con el contacto que acababa de escribir.

Le sobraba un número.

Había copiado mal el teléfono.

Cerró los ojos un instante, avergonzado.

«Qué idiota…», pensó.

Respiró hondo antes de volver a escribir.

Andrés: Perdón… creo que acabo de hacer el ridículo.

Danna no pudo evitar reírse.

Danna: Un poco. Él respondió con un emoji tapándose la cara.

Ella volvió a sonreír.

No conocía a ese chico.

No sabía cuántos años tenía.

Ni cómo era.

Ni siquiera sabía si volverían a hablar después de aquella conversación.

Pero había algo en aquel desconocido que le resultaba… simpático.

Andrés dudó unos segundos antes de enviar otro mensaje.

Andrés: Ya que he hecho el ridículo… al menos dime cómo te llamas.

Danna mordió ligeramente su labio inferior.

Lo normal habría sido no contestar. Sin embargo…

Escribió.

Danna: Danna.

Tres puntitos aparecieron de nuevo en la pantalla.

Andrés: Mucho gusto, Danna.

Andrés: Yo soy Andrés.

Ella leyó el mensaje con una sonrisa que ni siquiera intentó esconder.

No sabía por qué.

Solo era un chico que se había equivocado de número.

Nada más.

¿Verdad?

A veces, las mejores historias no empiezan con un «hola», sino con un error.