La fiscal recibe setenta y tres paquetes
Teresa Vidal estaba dormida cuando el primer archivo llegó.
El asunto decía: MARTA RIVAS / NO PUBLICAR IDENTIDADES.
Pensó que era una provocación. Había recibido muchas desde la muerte de su hermana Elena y desde que Marta dejó de responder. Abrió el paquete en un equipo aislado.
Contenía una grabación de parto, una orden judicial firmada por Julia Montalbán y un árbol de pagos con nombres que reconocía de investigaciones archivadas.
Llegó un segundo paquete. Después otro.
A las 23:31 llamó al jefe de guardia. A las 23:34 solicitó preservación urgente de servidores. A las 23:36 recibió la confesión de Andrés. A las 23:39, una lista de cierres forzados. A las 23:40, los envíos se interrumpieron.
Durante nueve minutos no llegó nada.
Teresa pensó que habían muerto todos.
A las 23:49 recibió un paquete final incompleto:
VÍNCULO CONFIRMADO POR NORA RIVAS. IDENTIDADES DE SALIDA NO INCLUIDAS. REVISIÓN NECESARIA.
La estructura del envío era imperfecta. Había conflictos, campos vacíos y referencias sin resolver. Pero por primera vez, la evidencia no exigía publicar a las víctimas para demostrar los delitos.
Teresa llamó al juzgado de guardia.
—Necesito órdenes para una fábrica en Segovia, un campamento, tres hospitales, dos archivos y varias personas que oficialmente no existen.
—¿Cuántas causas?
—Todavía no lo sé.
—¿Cuál es la principal?
Teresa miró la fotografía de Nora.
—Que una red privada se creyó con derecho a decidir qué vida podía constar y cuál debía desaparecer.
—Eso no es un tipo penal.
—No. Pero es el mapa.