Capítulo 84
No era solo una firma Natalia encontró una segunda autorización.
La firma de Julián aparecía otra vez. Esta vez había una anotación: «Conforme a instrucciones.»
Dos palabras. Pero cambiaban la interpretación.
Julián no había inventado el movimiento.
Lo había ejecutado. Natalia recordó su carta: «Pude negarme.»
—Eso es lo que más me duele —dijo. Samuel no respondió.
A veces la verdad no necesita explicación.