Capítulo 17
Aquella noche Natalia no durmió. A las tres de la mañana escuchó un ruido en el jardín.
Se levantó. Miró por la ventana. Nada. Entonces vio una sombra junto al cobertizo.
Cogió el teléfono. Llamó a Samuel. No respondió.
La sombra desapareció. Natalia bajó las escaleras.
En el suelo del jardín había algo. Una pequeña caja de madera.
La recogió. Dentro había una cinta de casete.
Y una fotografía. En la fotografía aparecía Eva.
Tenía quince años. Estaba sentada en un banco.
A su lado había una mujer. La mujer de la fotografía de la clínica.
En el reverso había una frase: “Eva sabía quién era.”
Natalia volvió a entrar. Encontró la vieja grabadora de su padre.
Introdujo la cinta. Una voz adolescente llenó la habitación.
—Natalia, si estás escuchando esto, probablemente ya no recuerdes lo que ocurrió.
Natalia dejó de respirar. Era Eva. —No te enfades conmigo.
No tuve elección. Una pausa. Después: —Papá te dijo que yo era tu hermana pequeña.
Natalia cerró los ojos. —Pero te ocultó algo importante: tú y yo éramos hermanas, y ella también estaba allí cuando ocurrió el accidente. La grabación terminó.