Capítulo 104
Por supuesto, Lin Zee y los otros tres no eran los únicos atareados. Los estudiantes de todos los cursos de la Universidad de Modu también andaban ocupados. Incluso Ruoxi y Zhao Qinghan estaban repasando apuntes para preparar el examen de la tarde.
Jiang Yuwan, que ese día empezaba su primer día de trabajo, también se puso manos a la obra.
El horario de Lime Media era de nueve a seis. De doce a una era la pausa para comer, excepto para los streamers que seguían en directo y el personal que gestionaba las salas de transmisión.
Como era principio de mes, los informes de todos los departamentos y la gestión de nóminas cayeron sobre los hombros de Jiang Yuwan.
La mañana entera se le pasó volando entre tanto ajetreo. Ni siquiera ella misma sabía exactamente en qué había estado ocupada. Lo que sí tenía claro era que no había parado ni un momento.
Al revisar los informes uno por uno en la pantalla del ordenador, Jiang Yuwan sintió que la cabeza le iba a estallar. Como no dominaba los procedimientos, cada vez que surgía algún problema acudía a Li Zhongkai, el jefe de recursos humanos.
Según entendía Jiang Yuwan, Lin Zee le había encargado a Li Zhongkai tanto su incorporación como la preparación de su despacho. El propio Li Zhongkai le había dicho que si necesitaba ayuda con lo que fuera, solo tenía que pedírsela.
Así que cada vez que le surgía alguna duda, Jiang Yuwan llamaba a Li Zhongkai a su despacho.
Esa mañana, Li Zhongkai había ido y venido al despacho de Jiang Yuwan docenas de veces. En cuanto llegó la hora de comer, se desplomó en el sofá de su oficina como un perro muerto.
Apoyó los pies en la mesita frente al sofá y miró al techo con cansancio. Solo de pensar en cómo había pasado toda la mañana yendo de un lado a otro le entraba una irritación inexplicable.
—Maldita sea. ¿Cómo es posible que esa mujercita no sepa nada? Hasta los informes necesita que se los haga yo.
Se atrevía a criticarla a sus espaldas, pero no a la cara. Al fin y al cabo, Jiang Yuwan era la directora general que había nombrado el nuevo jefe.
Como jefe de recursos humanos, con muchos empleados a su cargo, el trabajo diario de Li Zhongkai en la empresa había consistido básicamente en darse paseos por aquí y por allá y echar un vistazo al trabajo de su departamento.
Cuando se aburría, se tomaba un té en su despacho. Y así, día tras día, se embolsaba decenas de miles de yuanes al mes.
En comparación con los jefes de otros departamentos, sus días eran realmente tranquilos.
Y este viejo verde también aprovechaba su tiempo libre para coger el móvil y espiar a las streamers en las distintas salas a través de las cámaras ocultas que había instalado previamente.
Como todas eran streamers a tiempo parcial, venían a la empresa, emitían en directo, terminaban cuando tocaba y se marchaban. Ninguna de ellas, sin excepción, había descubierto las cámaras ocultas que Li Zhongkai había escondido bajo las mesas, enfocadas hacia las sillas.
Pero esa mañana entera, Li Zhongkai había estado ocupado resolviendo los problemas laborales de Jiang Yuwan. Como resultado, no había tenido tiempo de coger el móvil y ver de qué color era la ropa interior que llevaban las streamers ese día.
Al pensar en ello, la fatiga desapareció por completo del rostro de Li Zhongkai. En su lugar apareció una expresión lasciva. Acababa de incorporarse y estaba a punto de sacar el móvil para ver los colores del día.
Pero antes de que pudiera desbloquear la pantalla, alguien abrió la puerta del despacho de una patada desde fuera.
El ruido repentino sobresaltó a Li Zhongkai y el móvil casi se le escapó de la mano.
Giró la cabeza. Cuando vio quién había entrado, el miedo de su rostro se transformó en disgusto.
—¿Qué haces entrando así? ¿No sabes que hay que llamar antes de entrar?
Ante el disgusto del jefe de recursos humanos, Ruiyang no se inmutó lo más mínimo. Y es que aquel viejo cabrón era su cuñado.
—Cuñado, ¿cuándo podré ocupar tu puesto? ¿No le dijiste a mi hermana que el jefe tenía intención de ascenderte a director general?
—Acabo de llegar hoy a la empresa y he oído que el jefe ha cambiado. Y no solo eso, sino que el nuevo jefe ha traído a una directora general de vete tú a saber dónde.
Lo cierto era que el antiguo jefe había planeado ascender a uno de los gerentes para que gestionara la empresa en su nombre. Pero como su salud no andaba bien, había acabado vendiendo la empresa a otra persona.
Lo que Li Zhongkai no se esperaba era que, antes de que el antiguo jefe pudiera llevar a cabo el ascenso, vendiera la empresa. Li Zhongkai estaba muy frustrado. Al fin y al cabo, por ese puesto ya había untado a más de uno.
Por supuesto, Lin Zee no sabía nada de esto. Como Li Zhongkai seguía siendo el jefe de recursos humanos, cuando Lin Zee preguntó por un director general, solo pudo decirle al nuevo jefe que la empresa no contaba con ese puesto.
En un principio, Li Zhongkai había pensado que, como había recibido al nuevo jefe, quizás si este quedaba contento, le dejaría ocupar el puesto. Así el dinero que había gastado antes no habría sido en vano.
¡Quién iba a pensar que el nuevo jefe diría que iba a mandar a alguien como director general! Por eso, Li Zhongkai había maldecido a los padres de Lin Zee un montón de veces para sus adentros.
Pero cuando vio a Jiang Yuwan el sábado por la noche, sintió que todo había merecido la pena, porque Jiang Yuwan era sencillamente guapísima. En más de cuarenta años de vida, nunca había visto a una mujer tan bella.
Aunque Li Zhongkai llevaba tantos años trabajando en aquella empresa y había reclutado a tantas streamers a tiempo parcial, nunca había visto a nadie que pudiera compararse en belleza con Jiang Yuwan.
Por eso se había mostrado tan solícito al preparar el despacho de Jiang Yuwan aquella noche. Al fin y al cabo, era un viejo verde de más de cuarenta años.
Con esto en mente, miró con calma a su cuñado, que seguía enfadado.
—Tch. ¿Por qué los jóvenes sois tan impacientes?
—Además, ya tienes veintisiete o veintiocho años. ¿No puedes tomarte las cosas con más calma? Estás montando un escándalo por una tontería.
—No, cuñado, ¿esto te parece poca cosa? —protestó Ruiyang con ansiedad—. Esto afecta a mis posibilidades de ascenso.
—Mi sueldo actual es de solo ocho mil yuanes al mes. Por reclutar a una streamer solo me dan quinientos yuanes de comisión. Me mato a trabajar cada mes y apenas gano...
Antes de que Ruiyang pudiera terminar, Li Zhongkai hizo un gesto con la mano para interrumpirlo.
—Vale, vale, ya está bien. ¿De qué sirve quejarte conmigo? No soy el jefe. Yo también quiero ser director general, pero el jefe no quiere.
—Venga, fuera. Si tienes algo que decir, ya hablaremos por la tarde. Es la hora de comer. No me fastidies el descanso.
Viendo que las cosas habían llegado a ese punto, aunque Ruiyang estaba visiblemente disgustado, no le quedó más remedio que asentir y salir del despacho de Li Zhongkai.
Después de que Ruiyang se fuera, Li Zhongkai cerró la puerta con llave, cogió el móvil y se dispuso a retomar sus sucias maniobras.
Al ver las imágenes de las cámaras en la pantalla, volvió a esbozar una sonrisa lasciva. Pero cuando enfocó a Jiang Yuwan, su expresión se transformó.
—Oh no, no. En cuanto veo a esta mujer, no puedo evitar que se me vayan los pensamientos…
En ese momento, Jiang Yuwan estaba sentada con compostura en su escritorio, organizando los informes del mes anterior. No tenía ni idea de que un pervertido la observaba a escondidas.
…