Mi sistema simp Capítulo 31
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Capítulo 31

Dentro de la villa, Zhao Qinghan estaba tumbada en la cama de una habitación del cuarto piso, observando a su alrededor.

—Este dormitorio es enorme…

Cogió el móvil y miró la hora. Ya era medianoche.

—Me pregunto qué estarán haciendo mi primo y Ruoxi ahora mismo.

—¡Seguro que no están haciendo nada!

Una voz masculina resonó desde la puerta, y Zhao Qinghan se sobresaltó tanto que se incorporó de golpe.

Al ver que era su primo, por fin se relajó.

—Joder, Lin Zee. ¿Por qué caminas sin hacer ruido?

—¿De qué tienes miedo? Soy tu primo. ¿Crees que te haría daño?

Mientras hablaba, Lin Zee se acercó al sofá.

Como acababa de llevarse un susto, Zhao Qinghan puso los ojos en blanco con fastidio.

—¿Ya estás sobrio? ¿Por qué has venido aquí en vez de quedarte con Ruoxi?

Lin Zee se emborrachaba rápido, pero también se le pasaba enseguida. Se sentó en el sofá y miró a su prima.

—Quería quedarme con ella, pero se durmió nada más entrar en la habitación. Además, antes solo estaba un poco mareado. No estaba borracho de verdad…

—¿Ruoxi se ha dormido?

—Sí. No puedo dormir, así que he venido a buscarte.

Así que, de los tres, la que peor aguantaba el alcohol resultó ser Ruoxi.

Al oír eso, Zhao Qinghan lo pensó un momento y murmuró:

—Eso no cuadra. ¿Se ha dormido a estas horas? ¿Estaba borracha?

—Probablemente. Tampoco duerme tranquila. Hasta me ha dado una patada.

Al oír eso, Zhao Qinghan miró a Lin Zee de repente con una sonrisa pícara.

—Hermanito, una belleza tan increíble durmiendo a tu lado… ¿y no se te pasó nada por la cabeza?

—¿Qué dices, hermana? Soy todo un caballero. Además, aunque se me hubiera pasado algo por la cabeza, no iba a despertarla, ¿no? Estaba dormida.

—Anda ya. ¿Todo un caballero? ¿Te has olvidado de cuando espiabas a la vecina Xinyue mientras se bañaba, de niño en el pueblo?

Las palabras de Zhao Qinghan hicieron que Lin Zee quisiera que se lo tragara la tierra. Tosió un par de veces y se frotó la nariz, incómodo.

—Eso no pasó… ¿Cómo… cómo sabes eso?

Zhao Qinghan levantó la cabeza y miró al techo mientras sus pensamientos se remontaban al pasado.

—La tía se lo contó a mi padre. Yo lo oí por casualidad. Por lo visto, el tío le dio una paliza a alguien hasta que…

A Lin Zee se le ensombreció el rostro y se apresuró a interrumpir a su prima.

—Para, para, hermana. Ya basta. No he venido aquí a que me saques los trapos sucios.

Pero Zhao Qinghan no tenía intención de parar. Al contrario, se giró y le preguntó a Lin Zee:

—Oye, hermanito, ¿te gusta Ruoxi?

Lin Zee levantó la cabeza y miró a su prima, confundido.

—¿Por qué preguntas eso?

—Por preguntar. Tengo curiosidad.

Lin Zee soltó un hondo suspiro. Paseó la mirada por la habitación.

—Esta villa tiene cuatro plantas sobre rasante y dos sótanos. Me costó doscientos cincuenta millones, y la compré para Ruoxi.

Nada más decir esto, Zhao Qinghan ladeó la cabeza y abrió los ojos de par en par. Antes de que pudiera hablar, Lin Zee continuó.

—Y los dos coches que has visto en el patio. El Kurenai es mío. El Hoshino Grand también lo he comprado yo para Ruoxi.

Zhao Qinghan se quedó mirando a Lin Zee y tragó saliva. Sabía que Lin Zee había comprado la villa, pero no esperaba que fuera tan cara.

—¿D-Doscientos cincuenta… millones?

Zhao Qinghan miró a Lin Zee sin poder creérselo.

Lin Zee asintió.

—Sí. Así que dime, ¿me gusta Ruoxi o no?

Una chica tan guapa como Ruoxi, ¿a quién no le iba a gustar? Si a eso le sumaba el 91% de afecto que mostraba el sistema, sería raro que no se sintiera atraído.

Zhao Qinghan recompuso el gesto y le preguntó a Lin Zee con interés:

—Te has gastado tanto dinero en ella. ¿No te da miedo que no le gustes?

Al oír a su prima, Lin Zee sonrió y la miró.

—Que si le gusto o no, ¿no lo ves tú misma?

—Es verdad…

—Bueno, hablemos de algo serio. Mándame el número de tu tarjeta.

Lin Zee se levantó mientras le decía esto a su prima.

—¿Eh? ¿Para qué?

—Tú mándamelo. Te voy a transferir algo de dinero para que te lo gastes.

—No lo quiero…

—Deja de darle vueltas, hermana. ¿Por qué te pones así conmigo?

Dicho esto, Lin Zee le quitó el móvil a Zhao Qinghan sin más, lo desbloqueó con el reconocimiento facial de ella, buscó el número de la tarjeta y se lo envió a su propio JadeChat.

—¡Eh! ¡No me quites el móvil!

Solo cuando vio aparecer en su móvil el mensaje de JadeChat de su prima, Lin Zee le devolvió el teléfono a Zhao Qinghan.

—Toma. Me voy a dormir.

Y dicho esto, se dio la vuelta y salió de la habitación de Zhao Qinghan.

Poco después de que se cerrara la puerta, el móvil de Zhao Qinghan sonó.

Lo abrió y miró el mensaje del banco.

—C-Cinco millones…

...

Lin Zee bajó tranquilamente hasta la planta baja, se sentó en el sofá del salón y encendió un cigarrillo.

Le dio una calada al cigarrillo y exhaló.

—Me pregunto qué estarán haciendo Zeyu y los demás.

Desbloqueó el móvil y entró en el chat del dormitorio en JadeChat.

Lin Zee: «¿Qué hacéis?».

Liu Jinhao: «¡Vaya, vaya! El hermano Zee ya debe de haber terminado de pasárselo bien, ¿no? Si no me equivoco, estás sentado en el sofá fumándote el cigarrillo de después, ¿a que sí?».

Lin Zee: «Anda y piérdete. ¿Puedes ser serio por una vez? ¿Dónde están Zeyu y Mingze? ¿Están dormidos?».

Liu Jinhao: «Ni idea. Esos dos no han vuelto para nada. Ah, cierto, la encargada del dormitorio vino a pasar lista hoy. No estaba ninguno de los tres. No pude cubriros de ninguna manera. Os han marcado a los tres por saltaros el toque de queda...»

Lin Zee dio la última calada a su cigarrillo, apagó la colilla en el cenicero con una mano y tecleó con la otra.

Lin Zee: «No pasa nada. Saltarse el toque de queda no es para tanto. Mañana voy a ver al tutor y pido vivir fuera del campus.»

Liu Jinhao: «Los tres tenéis que ir a ver al tutor sí o sí.»

Lin Zee: «¿Por qué?»

Liu Jinhao: «Porque el tutor vino con la encargada del dormitorio a pasar lista...»

Lin Zee se quedó sin palabras.

Tras guardar el móvil, Lin Zee volvió al tercer piso. Entró despacio en la habitación, sin hacer ruido, para no despertar a Ruoxi.

Como no habían corrido las cortinas, la tenue luz de la luna le permitía distinguir vagamente el bonito rostro de Ruoxi. Estaba tumbada boca arriba en el lado derecho de la cama, respirando acompasadamente. Era evidente que dormía profundamente.

Lin Zee se acercó de puntillas al lado de la cama y se sentó despacio. El corazón le latía tan fuerte que lo sentía en la garganta.

Se tumbó y se giró de lado hacia Ruoxi.

«Esta chica es preciosa de verdad. Qué pena que mi prima esté aquí hoy. En fin. Yo, Lin Zee, nací siendo un hombre íntegro y moriré... no, todavía no he vivido lo suficiente. No puedo morir. Bah, mejor me duermo yo también.»

Dicho esto, Lin Zee alzó la cabeza y besó a Ruoxi en los labios. Apenas un roce, y enseguida se apartó. Solo entonces asintió satisfecho, apoyó la cabeza en la almohada y se quedó dormido.

Ruoxi, besada a hurtadillas mientras dormía, se relamió los labios en ese instante, volviéndolos aún más tentadores. Una sonrisa asomó en la comisura de su boca, como si estuviera teniendo un sueño placentero.

Cabe señalar que, antes de acostarse, los dos solo se habían quitado los zapatos y los calcetines. Todo lo demás seguía puesto.

...