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¿Qué más podría descubrir?
—Miente —dije señalándolo—. Se aprovecha de mi desesperación para inventar historias.
—Dime, Colette, ¿qué ganaría yo con engañarte? Te libero de la mentira en la que has vivido.
—¿Cómo espera que le crea después del terror que me hizo pasar estos meses?
—Admito mi error, pero en mi defensa, no sabía que tú dirigías la empresa. Pensé que era tu padre.
—¿Cómo pudo no darse cuenta? —espetó Garrett.
—Solo contraté a personas para intimidar.
—¡Incluso murió un hombre! —exclamé en un susurro ahogado.
—Nadie murió, Colette. Todo fue un montaje para asustar a tu padre. Aquel hombre llevaba un chaleco antibalas y quienes llegaron en la ambulancia no eran paramédicos.
Me eché a reír por puro nerviosismo ante mi propia ingenuidad. Mi padre no tenía la menor idea de quién era la mujer con la que convivía.
—Esa mujer me prohibió conocer a mis hijas. Supongo que ella también buscaba vengarse de mí.
—¿Por qué?
—Yo fui el amante de tu madre. Por eso dije que los cuatro tuvimos la culpa. No pretendo justificarme, pero la conocí cuando ella necesitaba ser rescatada.
—Es absurdo —negué con la cabeza y miré a Garrett—. ¿Puedes creerlo?
—¿Cómo comprobaremos esto? —preguntó Garrett—. Sabe que tendrá que declarar ante la policía.
—Lo sé.
—Usted sabía por qué ella se suicidó, ¿verdad? —le interrogué.
—¿Eso te dijo tu padre? ¿Acaso leíste la carta que ella te dejó? —Su voz parecía alejarse mientras mi mente procesaba tanta falsedad—. Tu madre te escribió antes de partir. Esa carta era para ti.
—Mi padre la quemó —recordé con amargura.
—Había dos. Tu padre conservó una y dudo que te la haya entregado, pero ella sospechó que eso pasaría y escribió otra. —Richard extrajo del bolsillo un sobre arrugado y me lo extendió—. Cuando leas esto, conocerás la verdad completa, Colette. Debo marcharme.
Garrett se puso en pie de inmediato.
—¿A dónde cree que va? ¿No debe ir a la policía?
Garrett le hizo una seña a Nick, quien entró para llevarse al hombre.
No alcancé a ver cómo lo escoltaron; mi único deseo era leer aquel papel.
Al llegar a mi apartamento, le pedí a Garrett que me permitiera estar a solas un momento.
Él se dirigió a la cocina para preparar algo de comer mientras yo sostenía el sobre con manos temblorosas.
Tenía miedo, pero era hora de enfrentar la realidad y descubrir quién fue, verdaderamente, mi madre.