Mentiras (Inesperado 2) Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

—Madre mía, Nick, ¿puedes parar de decir “no” ? Lo has dicho literalmente cincuenta veces en menos de un minuto, el alcohol se me está empezando a bajar y el dolor de cabeza que me estás poniendo no me va a ayudar para la resaca.

—Ya ha vuelto el Troy cascarrabias que conocía —le recrimino resoplando y él pone los ojos en blanco—. ¡Mira, este canal no está en ruso! —digo, señalando la pantalla en la que una mujer habla de los distintos signos zodiacales.

—Pero… eso es el horóscopo… —pronuncia con desgana.

—¿No lo has visto nunca? ¡Es entretenidísimo! A ver, ¿qué signo eres?

—Yo qué sé, Nick, no lo he mirado nunca.

—¡Qué tío! ¿Cuándo naciste?

—El 16 de enero, a ver, ¿qué soy?

—Eres Capricornio.

—¿Y eso es bueno o malo? —pregunta esta vez más intrigado.

—Hombre, pues depende… Capricornio se caracteriza por ser prudente, práctico, pero también muy nostálgico.

Ah, y odiáis la falta de honradez y de disciplina —le informo mientras él me observa atento—.

¡Oye, pues la verdad es que eres tal cual!

—afirmo posando mi mano sobre mi barbilla y asintiendo con la cabeza.

—Yo no soy tan nostálgico —miente, frunciendo el ceño—, y tú… ¿tú qué eres?

—Nací el 9 de febrero así que soy Acuario, ¡el mejor signo! Somos simpáticos, originales, brillantes, sinceros, idealistas…

—Sí, sí, lo pillo…

—Mira, mira, ¡qué van a decir el horóscopo diario de Capricornio!

—A ver, a ver, sube el volumen… —exclama prestando gran atención y fijando su vista en la televisión.

Sin querer suelto una risilla y él me responde con una mirada amenazante que poco después se convierte en una carcajada.

—Capricornio, hoy será un día de cambios, deberás ser valiente y contar aquel secreto oculto que tanto te persigue antes de que sea tarde.

En cuanto al plano sentimental, deberás dejar atrás los sentimientos que te hacen vivir en el pasado —comenta la mujer mayor con acento británico mirando directamente a la cámara de manera trascendental.

—Jo-der —pronuncia Troy—. ¿Esa señora de qué me conoce? —dice de manera irónica y ambos rompemos a reír.

—Oye, hay un microondas, creo que he visto palomitas en algún sitio…

—¡Ve a por ellas ya! Esto está muy interesante, pero date prisa, no vaya a ser que salga Acuario y te lo pierdas… —insiste nervioso sin despegar la vista de la televisión.

«Esto cada vez va a mejor. Estoy viendo un programa de horóscopos con Troy Jefferson después de haber bailado y cantado con él en una discoteca rusa Till the world ends de Britney Spears, o sea, esto no puede ser más entretenido.

Los redactores de este capítulo de mi vida se han pasado el juego definitivamente, ¿qué será lo siguiente?

¿Montar en pony con Troy disfrazados de soldados imperiales?

Dios… ¡eso sería una auténtica pasada! O mejor…

ir a un concierto de One Direction disfrazados de plátanos.

Sí, por favor, eso tiene que ser lo siguiente que hagamos en esta magnífica nueva amistad. »

Me dirijo corriendo hacia la entrada donde se encuentra el microondas y abro el mueble de abajo, atrapando rápidamente la bolsa de palomitas.

—¡Las tengo! —grito emocionado al mismo tiempo que las meto dentro del aparato y giro la ruleta hasta los dos minutos sin mirar ni tan siquiera las instrucciones.

Doy brincos ansioso mientras Troy me pregunta continuamente:

—¿Cuánto queda? El próximo es Acuario, Nick…

—Ya casi está joder, ya casi está…

Los minutos están a punto de desvanecerse cuando alguien llama a la puerta de pronto. Justo en el momento exacto en el que el microondas advierte de que el tiempo ha llegado a su fin, Troy roza el mango temeroso. La voz de una Caitlyn atemorizada se escucha más allá de la habitación.

—Es Bette… me dijo que se iba a duchar… yo estaba tan cansada que me metí en la cama y me quedé dormida, pero me acabo de levantar y no está, se ha ido, Troy…

La bolsa cae al suelo estrepitosamente y las palomitas se amontonan sin descanso en la moqueta de color beige que cubre la habitación. Y todo ello sin saber que la pesadilla todavía no ha hecho más que empezar.

Viktor aparece corriendo por el pasillo e irrumpe en la conversación presuroso, con la ansiedad acechando a sus espaldas.

Inspira al llegar, intentando recomponerse y mete a Caitlyn en nuestra habitación sin mediar palabra.

Todos le contemplamos perdidos, pero la confusión se acrecienta aún más cuando este le ofrece un teléfono a Troy.

—Es Bette, quiere hablar contigo —anuncia el ruso todavía luchando por mantener una respiración constante.

—Pero… —titubea este con dificultad. Una mirada de Viktor es suficiente para que Troy acceda a coger el móvil. Sus manos tiemblan mientras sujeta el móvil—: ¿Sí?

—Troy, tenéis que huir del país ya —declara con frivolidad—.

Sombra sigue vivo y… —La conversación se interrumpe, de pronto, por el sonido de un disparo que nos paraliza a todos en el tiempo y que nos hace retroceder hasta hace unas horas cuando la felicidad parecía imposible de alcanzar—.

Mierda, joder, me ha disparado, Troy, tienes que cuidar de Tyler, por favor, tienes que…

—Un segundo disparo se oye tras la línea y entonces, el silencio nos sacude por completo.

Nadie es capaz de hablar, ni de actuar. La cuenta atrás ya ha llegado a su fin.

«El reloj ya ha marcado las doce, ya hemos abandonado ese maldito año, ¿por qué sigue ocurriendo esto? ¿No se supone que todo había terminado y estábamos por fin a salvo?»