Mentiras (Inesperado 2) Capítulo 17 #3
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Capítulo 17 #3

—Estoy fuera, alejado de toda la gente, en nuestro banco. —Pude notar cómo sonreía al escuchar mis palabras.

—Ahora voy, tengo muchas ganas de estar contigo —Fue a mí a quien se le escapó una sonrisa entonces.

—Yo también.

La llamada se cortó y volví a guardar el teléfono en su sitio.

Aflojé mi corbata impaciente —d espués de toda la tarde estaba consiguiendo agobiarme — y agarré la americana que yacía hacía unos minutos encima del banco para ponérmela de nuevo.

Quizás fuesen los nervios, pero había comenzado a tiritar de manera incontrolada.

Pronto pude apreciar su figura acercándose hacia mí, su pelo rojizo, en ese momento un poco más despeinado, y sus ojos verdes perforando con dulzura los míos.

Tan solo unos metros nos separaban, pero no podíamos esperar más.

Ambos corrimos para encontrarnos lo antes posible.

Nos fundimos en un abrazo profundo en el que me hubiese quedado por horas y, después, una vez separados, coloqué mis manos sobre su rostro y le susurré un tímido enhorabuena.

En sus ojos vi el reflejo de la luna y antes de que ella pudiese contestarme deslicé una mano hasta su cadera y la besé atrayéndola a mí.

Le mordí el labio inferior y ella me dedicó una mueca pícara.

Volvimos a unir nuestros labios y dejamos que las manecillas del reloj se detuviesen por un instante.

Después de quién sabe cuánto tiempo, nos separamos y, sonrientes, comenzamos a contemplar, desde nuestro banco, cómo la gente que estaba fuera entraba veloz al recinto.

—Supongo que ha llegado el momento de la canción lenta —dijo Brooke encogiéndose de hombros—. En fin, tonterías…

—¿No quieres…? —pregunté dubitativo mientras rozaba su brazo derecho.

—Con la única persona que me gustaría bailar eres tú y no podemos, así que…

—¿Y si…?

—No podemos, Troy.

—Aún no he dicho nada —me defendí en tono burlón levantando una ceja. Ella soltó una carcajada—. Oigo la música desde aquí, y si nos acercamos un poco más…

—Pero ¿y si nos ve alguien? Si Elle y April nos ven…

—No nos va a ver nadie. Vamos, ven —pronuncié agarrando su mano y tirando de ella.

Salimos corriendo, al mismo tiempo que reímos, y cuando llegamos a un sitio lo suficiente cerca del instituto como para disfrutar de la canción y lo suficiente lejos como para mantenernos invisibles ante el resto, los primeros acordes de Fix you de Coldplay comenzaron a sonar.

Mis manos se movieron con delicadeza hacia su cintura y las suyas se posaron sobre mis hombros con firmeza.

Nuestros pies se movían siguiendo el ritmo y la letra nos sumergió en una burbuja que nos hacía pensar que estábamos completamente solos ante el mundo.

La distancia desapareció en cuestión de segundos cuando Brooke colocó su mano izquierda sobre su cabeza, y yo, que sentí lo que estaba a punto de suceder, empecé a acariciar su rostro sin dejar de bailar.

Ella alzó la vista y nuestros ojos se cristalizaron impotentes.

—¿Crees que averiguaremos quién está detrás de Sombra, por fin?

—No lo sé, solamente necesito que esto acabe y que podamos estar juntos sin escondernos.

—¿Por qué seguimos con esto, Troy? —preguntó con torpeza.

—Tyler es mi hermano y está en peligro. Aquel mensaje que Sombra me dejó en el libro de Dostoievski, aquel mensaje que tanto me costó descifrar, decía que Tailandia nos revelaría todos los secretos que hasta ahora habían sido ocultados.

Nuestros padres hicieron algo, algo que despertó un monstruo y ahora Elle y Tyler corren peligro. No podemos…

—Solo necesitaba volver a oírlo, solo necesitaba… —masculló.

—Lo sé. —Un silencio atormentó el ambiente después de mi afirmación—.

Todo saldrá bien, yo te protegeré y tú a mí…

nos protegeremos, descubriremos la verdad y Elle y Tyler volverán a estar sanos y a salvo.

Y yo… le contaré la verdad a mi hermano.

—Ella asintió, escuchándome—. No dejaré que nos pase nada, todo cambiará cuando volvamos… podremos estar juntos.

La burbuja se pinchó, de pronto, al oír la puerta abrirse y unas voces pronunciando repetidas veces el nombre de “Brooke”. Ella desplegó los ojos nerviosa y empezó a pedirme abruptamente que me marchase.

—Pronto estaremos juntos —concluí besándola lentamente por última vez mientras la canción rompía.

Después, hui entre la oscuridad de la noche sin ser consciente de lo que pasaría tan solo unos días más tarde.

Un fuerte disparo retumba en la plaza del Teatro anunciando una muerte prematura.

Las familias corren descoordinadas tratando de escapar de la frialdad de la muerte, y en cuestión de segundos, únicamente Viktor y yo permanecemos en el mismo lugar, clavados al sustrato como si algo imperceptible nos hubiese paralizado.

El segundo disparo llega unos minutos más tarde y nuestras miradas confusas y perdidas se congelan ante una gran bandada de pájaros oscuros que alza el vuelo alejándose del inframundo y obligándonos a luchar solos contra el mismísimo demonio.