13 . El perfilador criminal
—¿Sabes que hay historias sobre Seoeun circulando por las redes sociales?
Juyeon miró al perfilador como si no supiese de qué estaba hablando.
—Ah, ¿no lo sabías? De todas formas, no son muy agradables.
—¿Qué es lo que dicen?
—Cosas que la habrían entristecido si se hubiera enterado.
El perfilador dudó un momento como alguien que se dispone a dar malas noticias y luego continuó.
Los rumores se estaban difundiendo de una forma mucho más aterradora que cuando Juyeon empezó a hacerlos circular.
Juyeon sintió esas palabras que no eran ciertas como si le hubieran golpeado en la cabeza.
Sabía qué tenía que decir, que todo eso eran rumores y mentiras que se había inventado, pero…
«¿Sabes lo favorables que son esos testimonios?»
Juyeon no pudo evitar quedarse callada al recordar lo que le había dicho la abogada Kim.
—La gente es realmente mala. ¿Cómo pueden hacerle eso a una chica que ha muerto?
—…
Juyeon apenas logró tragarse las palabras que tenía atascadas en la garganta como una niña que se obliga a sí misma a tragar un puré insípido. El perfilador la observó en silencio.
—Juyeon, he oído que solías cuidar muy bien de Seoeun, ¿no?
—…
—Le regalabas ropa, zapatos y hasta bolsos. También que le dabas dinero para gastar, ¿verdad?
Juyeon negó cabizbaja.
—Sólo le daba cosas que no uso.
Juyeon tenía de todo: ropa, bolsos, zapatos…
No importaba si lo necesitaba o no, ni si lo quería o no, su madre siempre le estaba comprando cosas nuevas.
Incluso tenía zapatos que no le valían. Para ponerse unas zapatillas de talla 38 Juyeon tenía que doblar los pulgares de los pies, pero su madre ni siquiera lo sabía.
«Guau, tienes un montón de zapatos» —le había dicho Seoeun con envidia la vez que visitó su casa.
«¿Cuál es tu talla? Si encuentras un par que te valgan te los regalo.»
«No, no te preocupes. Estos son realmente caros.»
«De todas formas, ni siquiera puedo ponérmelos porque me quedan pequeños.»
Seoeun calzaba una 37, pero los zapatos de la talla 38 de marcas que los fabricaban un poco más pequeños le quedaban perfectos.
«¿De verdad me los puedo quedar?»
«Claro. Tengo un montón de ropa que no me pongo. ¿Quieres echar un vistazo?»
Seoeun sacudió la cabeza con los ojos muy abiertos como si Juyeon le estuviera dando un regalo enorme. Era como si le entregara un lingote de oro. Juyeon disfrutaba de ver cómo algo tan simple la conmovía. Seoeun sonreía radiante y parecía muy contenta.
«Bueno.»
Juyeon pensaba que si le daba dinero le gustaría tanto como la primera vez que le dio zapatos, pero cuando le intentó dar un billete de 10.000 wones Seoeun sacudió la cabeza.
«No necesito dinero.»
«Llévatelo. No tienes. Ni siquiera podrías comer tteokbokki si no te lo comprase yo.»
Seoeun se quedó callada un momento. Juyeon ni siquiera podía imaginar cómo se habría sentido Seoeun o qué habría pensado en ese breve instante.
«No, no. Cómprame sólo unos fideos instantáneos.»
Cuando Juyeon insistió en pagarle algo, Seoeun le pidió un bol de ramyeon barato de la tienda de conveniencia.
Le dijo que se sentía mal aceptándolo y que, como mínimo, se aseguraría de pagar ella una vez por cada dos que la invitase.
Al verla traer un montón de monedas como si hubiera vaciado la hucha para comprar los ramyeon, Juyeon se sintió molesta.
¿Es que no podía darle un poco de dinero su madre?
—El chico que dice ser novio de Seoeun publicó algo en internet. Dijo que todos los rumores que hay sobre ella son mentiras maliciosas.
—Qué alivio.
El perfilador miró en silencio a Juyeon, que parecía exhausta por alguna razón. Alzó una de las cejas ligeramente y luego la bajó, aunque Juyeon no se dio cuenta.
—¿Alivio?
—Seoeun no es nada de eso que dicen.
—Ya veo. Entonces, ¿quién crees que ha estado difundiendo esos rumores malos sobre ella?
—¿Eh?
El perfilador se percató del breve instante en el que la expresión de Juyeon cambió de una ausente a una de alerta.
—Después de investigar el tema descubrí que los mensajes eran todos de compañeros del mismo instituto. ¿Quién crees que podría haberlos inventado?
Juyeon no respondió. En vez de eso, se quedó mirándolo con una expresión tensa y de incomodidad.
—Si alguien estuvo difundiendo rumores negativos sobre Seoeun tendría que ser alguien a quien no le cayese bien. Esa persona podría ser la culpable, ¿no crees?
Cuando el perfilador dijo eso Juyeon bajó rápidamente la mirada. No quería hacer contacto visual. Sentía que no podía permitir que se enterase de que había sido ella la que había comenzado esos rumores.
Un testimonio favorable.
Juyeon tenía la cabeza llena de lo que le había contado la abogada Kim. Un buen testimonio podía sacarla de allí. Uno que afirmase que ella no había matado a Seoeun…
—¿Es verdad lo que dijo el novio de Seoeun?
—…
—Tengo curiosidad. ¿Quién crees que tiene razón? Quiero decir, entre los rumores que circulan por internet y la versión del novio.
Juyeon tampoco respondió en esta ocasión. El novio de Seoeun… pensar en él hacía que le hirviera la sangre. ¿Quién se creía? Ni siquiera conocía a Seoeun tan bien como ella.
El perfilador no dijo nada. Se quedó observando a Juyeon con atención. Tampoco parecía que estuviese esperando una respuesta de su parte.
—¿A ti te gustaba Seoeun?
¿Qué quería decir? Juyeon miró al perfilador como pidiéndole que se explicase.
—No me refiero a como amiga, pregunto si estabas enamorada de ella.