Capítulo 8 “Un Portal” #2
Adthor se quedó pensando, mirando igualmente atrás a donde Eban había escuchado ese ruido y luego miro a todas partes, pero todo parecía estar en paz, no había nada, las nubes seguían moviéndose y ninguna parecía haberse sido atravesado por algo.
-Tal vez fue tu imaginación, has estado usando mucha magia…- Adthor concluyo siguiendo, mirando a su alrededor - pero aun así debemos mantener la guardia alta
Mientras el grupo de ángeles seguía volando libremente había una entidad que casi era descubierta, un ángel que era más grande y alto que un ángel común, había un arcángel vigilándolos desde la distancia.
Aquel arcángel una vez vio que el grupo siguió su rumbo es cuando siguió su vuelo en seguirlos a la distancia, aquel arcángel tenía un porte elegante pero brusco, unos ojos azules y fríos como los glaciares de este, piel blanca, aleteando esas bellas alas esponjosas y que si veías a detalle podías ver como estas brillaban por la escarcha de nieve que tenían
El arcángel Raguel, también conocido como el arcángel de la justicia, ‘Deseo del Señor’.
Tantos títulos que alguna vez representaron muy bien a aquel arcángel, títulos que lo definían y le calzaban a la perfección, pero actualmente no son más que meros recordatorios de lo que alguna vez fue.
Aquel arcángel aleteaba sus grandes alas azulinas, aquellos aleteos eran mudos, su plumaje era tan suave y denso que amortigua el aire, y con este, su ruido.
Aquella diferencia siempre él arcángeles lo uso a su favor, como ahora mismo.
Raguel estaba ahí más que nada por aquella pequeña discusión que tuvo con el hermano mayor, Miguel, ya les habían dado demasiado espacio y libertad a esos ángeles de hacer lo que quisieran y por eso mismo ahora están en camino de encontrarse con un Estrodemon.
Raguel no puede permitir que ese avance de los ángeles rebeldes siga. El solo pensar como unos insignificantes ángeles débiles y fáciles de hacer desaparecer tenían una oportunidad de vencerlos, de vencerlo a él.
Hacía que esa magia caótica y helada revoloteara de la colera dentro suyo.
Así ha estado durante las últimas horas, volando en silencio, sin hacerse ver, solamente escuchando y viendo el por qué los Estrodemons los había citado. Sorprendentemente se dio cuenta que ni siquiera los ángeles sabían para que los querían ver.
En realidad, se ha dado cuenta de varia información, no solo de cosas personales de los ángeles sino también de la extraña presencia humana, la cual necesitaban para comunicarse con los demonios. Algo lo cual hizo reír internamente a Raguel.
-Espero que toda esta información la uses sabiamente…- Raguel miro de reojo una nube que tenía a su lado, sabiendo que aquellas nubes en las que ahora mismo se encontraba volando eran los ojos y oídos de Miguel.
-¡¡Muy bien chicos estamos por llegar a las coordenadas indicadas, todos atentos!! - Helzion grito a su grupo quienes rápidamente se notaron más al tanto y con sus defensas en alto, algunos ángeles incluso preparados para sacar sus armas al mínimo ataque que sea presenciado.
Volaron por unos minutos más antes de llegar a una zona donde el cielo estaba completamente despejado, incluso sintiendo el calor abrazador del sol más directamente.
-Bien…como pensé, solo hay agua - hablo para sí mismo Zerachiel, viendo a su alrededor
Hubo unos momentos en los que se quedaron en silencio aleteando mientras esperaban a que los recibieran o los atacaran.
-¿Seguro que es aquí? - Eban fue el primero en hablar, mirando a todos lados - no parece haber nada…, ni siquiera siento la presencia de alguna magia
Naya saco su mapa y Helzion su brújula, volviendo a checar aquellas coordenadas que las tenían anotadas, checando una y otra vez, en efecto, este era el lugar que el mensaje marcaba.
-No comprendo…este es el lugar, entonces, ¿Qué es lo que exactamente quieren que hagamos? - Helzion hablo para sí mismo, Naya comenzó a volar alejándose un poco del grupo.
-…No, definitivamente no hay nada…- Naya miro a todos lados, esperando que al estar más cerca del agua pudiese percibir algo, pero aun así no había nada.
No fue hasta que después de segundos que aquel ángel dijera eso, el océano el cual brillaba con los rayos del sol comenzara a moverse, aquella marea tranquila cambio a una estruendosa y circular, algo lo cual hizo que el grupo de ángeles rebeldes se sorprendiera.
El océano comenzó a rugir ferozmente. Helzion decidió no esperar más a ver qué pasaba y voló hacia Naya, ambos lideres se alejaron mientras un gran agujero en el agua se estaba formando.
No, no era un agujero formándose, los ángeles tardaron unos segundos en entender, pero después de observar comprendieron.
Era un portal, aquella marea estaba danzando y moviéndose alrededor de las puertas de aquel reino marítimo, el cual estaba esperando impacientemente a que los ángeles invitados entraran.
-Es un portal - Zerachiel menciono, teniendo que alzar sus voces por el ruido de todo el movimiento del agua.
-Esta aun en mitad de formación - Helzion menciono en alto
Los portales eran una bendición total, podías ir a cualquier lugar en cualquier momento, sin importar día ni hora, ni siquiera las condiciones climáticas era impedimento para usar ese medio de transporte.
Pero la razón por la cual los portales no eran vistos tan seguidos en el mundo angelical era por que la cantidad de magia era inmensa. Y si la cantidad de magia no era un impedimento, el proceso lo era aún más, pues la magia en si ya es caótica.
Ahora, una gran cantidad de magia…, eso era un desastre por ocurrir.
Y como se imaginó, después de que Helzion avisara al grupo a estar atentos, el portal comenzó a lanzar varios rayos, eran tan grandes e inmensos que al chocar con alguna nube o con el agua, sonaban como truenos.
Kezef vio uno de esos rayos caer muy cerca suyo haciendo que por poco lo lograra esquivar, pero aun así quedo muy cerca del impacto, recibiendo el estruendoso ruido que hizo sus tímpanos temblar y esa luz tan brillante y cegadora que lo desoriento.
-¡¡Kezef!! - aquel grito que se escuchaba distante fue lo que lo hizo volver a la realidad, yendo hacia la persona que lo había llamado, siendo este Zerachiel.
- ¿Estas bien Kezef? - Zerachiel lo tomo del hombro una vez se acercó completo
-Si, si…, esos rayos son demasiado peligrosos…- parpadeo un par de veces aun encandilado por la luz del rayo - es…extraño…
- Kezef, ¡¿qué está pasando!? - Zerachiel no pudo comentar nada más pues su humana fue directa a ver que Kezef estuviera bien
-Hay un portal que se está formando, todo esto solo es el proceso caótico de la formación de una…- Olivia pareció no entender por completo a aquella explicación que su ángel le había dado, pero aun así asintió, no preguntando mas
- ¡Estos rayos no se suponen que deben ser así! - Zerachiel grito, sintiendo la brisa aún más fuerte.
-Exacto, no se suponen que deben ser así… - otra voz se unió al grupo, siendo Eban quien se encontrada aleteando, tratando de mantenerse en equilibrio con esa brisa - la energía de la magia es caótica sí, pero no mortal
- ¿Entonces por qué estos rayos se sientes mucho más peligrosos? - Kezef contesto, siendo este quien fue casi víctima de esos rayos
- ¡No lo sé! - otro rayo cayo, escuchando el rugido estruendoso de este - ahora mismo hay que tener en cuenta que esta magia no proviene de nuestro mundo, si no del mundo de los demonios… -aleteo más fuerte ante el soplido de la brisa - no tenemos mucho que hacer…, solo esperar.
Aquel hermoso cielo que una vez estuvo despejado y mostrando los rayos de sol tan hermosos y delicados, ahora se encontraba entintado con nubes oscuras que taparon cualquier paso del sol y con él, el brillo, las mareas alocadas moviéndose como serpientes hambrientas y con los mortales rayos que caían de formas aleatorias y caóticas.
Helzion quien estaba enfrente de todo el grupo fue quien logro presenciar mejor como aquel portal se hacía cada vez más grande, llegando de ser un agujero pequeño que solo podía hundir a un humano a uno tan grande que era capaz de tragarse cualquier cosa que estuviera cerca de esas áreas.
Zerachiel quien se veía más agitado que los demás ángeles, comenzó a sentir un frio y tenso escalofrió recorrer toda su columna de abajo hacia arriba, sintiendo como si alguien, no, como si varias personas lo estuvieran mirando.
-… ¿Qué está pasando? - se susurró para sí mismo solo para que en un instante todo se congelara a su alrededor, la brisa dejo de escucharse, los rayos que golpeaban dejaron de sentirse tan abrumadores y estruendosos.
Todo se alejó y se silenció a su alrededor para Zerachiel, todo a excepción de una voz.
-Zerachiel…, Zerachiel…- una voz misteriosa imploro se escuchaba tan calmada, tan triste y nostálgica.
-Zerachiel, espero que contestes a mi llamado… - Aquella voz hablo, tan llena de preocupación
-Te escucho…, ¿Quién eres? - Zerachiel hablo, viendo a todos lados, esperando ver la presencia de esa voz.
- No soy más que la leve luz de lo que alguna vez fue, soy el pasado que anhela volverse el presente, Zerachiel, escúchame… -
Aquel Portal comenzó a iluminarse, los rayos dejaron de volverse tan salvajes y caóticos, la tempestad y momento de peligro se estaba comenzando a ir, el portal estaba por formarse.
-El portal ya casi esta por formarse, ¡hay que acercarnos! - Helzion menciono a los demás quienes en grupo comenzaron a volar hacia el portal quien seguía emitiendo su luz.
Pero los ángeles rebeldes no eran los únicos que notaron que el portal estaba por abrirse.
-Zerachiel, será mejor que te sostengas bien…- Kezef se puso a un lado del guía espiritual dirigiéndose hacia su amigo, pero este ni siquiera lo miro de vuelta - … ¿Zerachiel?