Love Toy Capítulo 5. Consecuencia, conflicto y ¿Resolución? #4
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Capítulo 5. Consecuencia, conflicto y ¿Resolución? #4

—Probablemente haya un fallo, el Sistema está bastante estresado procesando a dos personas mientras se convierte a una.

Solo espera un momento, debería corregirse—, dijo Drake.

—¡Oh, mi querida, haces unas mamadas estupendas!

Me voy a correr, —gruñó mientras la Love Toy morena de piel bronceada continuaba chupando su polla y sellando su destino.

—¡Me encanta esta pelirroja! ¡Estoy cerca también!, —gimió Quinby.

Drake gritó y eyaculó y Quinby lo hizo un momento después. Vi que la rueda se había detenido por completo y el líquido dejó de caer sobre Brenda. También lo vio Quinby.

—¿Qué coño?! ¡Se ha detenido por completo!, —exclamó.

—Tendré que hacer un diagnóstico, —dijo Drake mientras se subía los pantalones y caminaba hacia lo que parecía ser una especie de sala de mando acristalada y procedió a entrar.

Un minuto o así más tarde, salió y caminó de vuelta a su posición sacudiendo la cabeza.

—No reconoce mis comandos, —dijo un confundido Drake.

—Eso es porque ya no mandas. ¡Atrapadlos!,— ordené y Jezebel transmitió el mensaje y las Love Toy a sus pies se levantaron, tomaron a los hombres y los sostuvieron, suspendidos en el aire.

—¿Cómo?, —preguntó un confundido Drake.

—Subestimaste la capacidad del sistema para adaptarse, —grité y luego corrí rápidamente a revisar a Brenda.

Le pedí a Jezebel hacer que el Sistema la liberara de la rueda y la tomé y la puse suavemente en la parte alfombrada del suelo. Mientras Brenda comenzaba a moverse, pedía a una Love Toy que le pusiera una bata.

Me volví hacia Drake.

—Si a mi cuñada le ocurre algo, haré que el Sistema los convierta a ambos en ADN crudo, —grité.

—Nuestra información no está en el sistema, —dijo Drake con suficiencia.

—Cuando ambos eyacularon en la boca de sus Love Toy, el sistema obtuvo su información genética y química corporal y está listo para procesarlos a ambos, —dije furiosamente mientras comenzaba a ver un verdadero miedo aparecer en los ojos de ambos hombres.

—Ella debería estar bien; solo tuvo el baño previo para limpiarla para el procesamiento y luego el ajuste. ¡Por favor, no lo hagas! ¡Nos matarías!, —gritó Quinby.

—¿Quieres decir que te pasaría lo mismo que hiciste con todas a las que convertiste en material crudo?, —le pregunté y Quinby se calló.

Brenda despertó, se levantó de un salto, miró a su alrededor y gritó y luego corrió hacia mí y me abrazó.

—¡Dios mío, intentaron convertirme en una de esas cosas!, —gritó en mi hombro.

—Está bien. Sigues siendo tú, —la consolé.

—¿Qué vas a hacer con nosotros?, —preguntó Drake.

Pensé por un momento, mientras mi dulce cuñada traumatizada seguía llorando en mi hombro, mi ira comenzó a superarme.

Mi reacción inmediata fue matarlos. Después de lo que le habían hecho a Jen, Brenda, Vivian, Bethany y a muchas otras personas, ninguna muerte podría ser lo suficientemente lenta y agonizante.

Sin embargo, sabía que no era un asesino.

Desde un punto de vista moral, me maldije por no haber sido lo suficientemente fuerte para verter un barril de miel sobre ellos y dejar que una colonia enojada de hormigas ardientes se los comiese vivos.

Desde un punto de vista práctico, me di cuenta de que un agente del FBI había sido asesinado, y estaba seguro de que yo era el chivo expiatorio.

No podía permitir que ese bastardo de Quinby estuviera por aquí para arrestarme.

Aún más, debido a su riqueza e influencia, Drake era demasiado poderoso y peligroso para dejarlo actuar por su cuenta.

Jen luego se acercó y comenzó a consolar a Brenda también. Susurró:

—Jezebel ha programado el Sistema y a todas las Love Toy para responder a tus órdenes verbales. —Sonreí y le di un beso dulce.

Ya sabía lo que iba a hacer. Al principio, tuve un dilema moral, pero cuando recordé el horror y el dolor que estos hombres me causaron a mí y a las personas que amaba, se convirtió en una elección fácil.

—Les dejaré vivir bajo una condición. Quiero una confesión firmada de Quinby que afirme que mató al agente con el que estaba esta noche, ya que imagino que iba a acusarme del asesinato.

También quiero una carta de suicidio, ya que anunciarás tus intenciones de ahogarte en el mar por culpa de tus acciones

Le pedí a uno de los guardias, que era una Love Toy de aspecto asiático, que me diera una libreta de papel y una pluma. Unos momentos más tarde, regresó. Vi una pistola en el cinturón de Quinby y la agarré y se la entregué al otro guardia, quien era otra imposiblemente hermosa Love Toy rubia.

—Mantén esto apuntado a Quinby. Si intenta escapar o hacer daño a alguien, mátalo. Luego mata a Drake, —dije lo suficientemente alto para que ambos lo escucharan.

—Sí, Señor —respondió.

Luego ordené a la hermosa pelirroja Love Toy que sostenía a Quinby que lo llevara a la mesa y lo sentara junto a la pluma y la libreta.

—Empieza a escribir, y recuerda, si intentas algo, tú y Drake estaréis muertos, —gruñí.

—Entonces me matarás de todos modos —complacía Quinby.

—Puedo matarte ahora, si prefieres, o puedes correr la suerte de que sea un hombre de palabra.

—De acuerdo, ¡estoy escribiendo! —exclamó un confundido y asustado Quinby.

Unos minutos más tarde terminó. Lo revisé. Incluso mencionó al agente Carlton por su nombre.

—De acuerdo. Esto debería servir, —dije mientras sonreía a Jen.

—¿Ahora vas a cumplir tu palabra y dejarnos ir? —preguntó Drake, quien aún estaba suspendido en el aire por la Love Toy de aspecto latino a la que minutos antes elogiaba por sus habilidades orales.

—Llévalo de vuelta a donde estaba —le dije a la hermosa pelirroja.

—Sí, Señor —respondió, levantando a Quinby de pie con su poderoso agarre y caminando hacia la Love Toy que aún sostenía a Drake.

—Dijiste que no nos matarías —dijo Quinby.

—Y no lo haré, pero tampoco te dije que te dejaría ir.

La sorpresa y el miedo grabados en las caras de ambos hombres indicaron que entendían su destino inminente.