Capítulo 6 El príncipe que se enamoró de mi cuenta falsa
Hay capítulos en los que la heroína no es la heroína.
Este es uno de ellos. Quise comprobar si un hombre con quien salía era fiel.
Y se me ocurrió una idea que hoy reconozco como mala, malísima, de las que una se arrepiente en HD: crear una cuenta falsa en redes sociales utilizando las fotos de otra mujer.Sí.
Como lo oyen. Yo, con mi mente criminal de telenovela de las tres de la tarde.Y funcionó.
Ese fue el problema. El hombre se enamoró de aquella persona que no existía como él la imaginaba.
Mensajes, coqueteos, emoción… todo para una mujer que no era real.
Yo leía aquello y pensaba: «Ay, bendito, y esto lo escribe el mismo que me dice que soy la única».
La situación se complicó todavía más cuando él vio a la mujer real en un centro comercial y se le acercó, con cara de «¡por fin te encuentro!
». Ella no tenía idea de quién era él.—¿Quién rayos eres tú?
—le preguntó.Aquello fue un papelón para todos, especialmente para la mujer cuyas imágenes yo había usado sin permiso.
No debí involucrarla en mi experimento, y de eso sí me arrepiento de corazón.Tiempo después, él me dijo: «Como tú, ninguna».
Pero no era una declaración de amor. Quería decir que nadie lo había engañado de aquella manera.
Una declaración muy particular, de las que no se enmarcan.Nunca volví a verlo.La moraleja no es que fui una detective brillante.
Es que cuando la confianza llega al punto de fabricar identidades, la relación ya tiene problemas suficientes sin añadir otro.
Si necesitas una cuenta falsa para saber la verdad, la verdad ya te la estaba diciendo el cuerpo.
¡PUÑETA, QUÉ CLASE DE NOVELA MONTÉ YO SOLA!