Los gemelos rechazados por el mafioso (Cártel Velázquez 1) Capítulo 26
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Capítulo 26

Pasé toda la mañana en mi habitación, acurrucada en la cama y entregada a un llanto que parecía no tener fin. Estaba completamente presa del pánico y no se me ocurría ninguna solución milagrosa para mi situación.

Sabía que tenía que cuidar de ese bebé, pero reorganizar toda mi vida para ello sería un gran reto.

Oí vibrar mi móvil en la mesita junto a mi cama y no tenía ni la más mínima intención de responder a nadie, aunque, por un instante, pensé que podría ser Sandro. Por mucho miedo que le tuviera, aún tenía la esperanza de que pudiera aparecer con una solución milagrosa.

Mis esperanzas no duraron mucho, pues cuando cogí el móvil, vi que los mensajes eran de Juliana y no de él.

Juliana:

¡Hola, amiga!

¡Danos noticias!

¿Cómo estás?

Me quedé mirando el móvil un rato, pensando si debía responder o no a sus mensajes.

Sin embargo, aunque estaba enfadada porque me había arrastrado a esa fiesta, Juliana no tenía la culpa de mi situación, y mucho menos de las consecuencias.

Estaba muy consciente y sobria cuando besé y me acosté con Sandro.

Agda:

No muy bien.

Juliana:

¿Por qué?

Agda:

Se lo he contado a mi madre y está furiosa.

Juliana:

Me lo imaginaba.

Agda:

Sí, pero eso no lo ha hecho más fácil.

Juliana:

¿Y qué te dijo?

Agda:

Quería saber qué voy a hacer ahora.

Juliana:

¿Y qué le respondiste?

Agda:

Nada, porque no lo sé.

Entonces, ella quiso saber quién era el padre.

Juliana:

¿Se lo dijiste?

Agda:

¡No! Le dije que no lo sabía.

Juliana:

¿Por qué?

Agda:

¿Crees que sería más fácil si ella lo supiera?

Juliana:

¿Por qué no?

Agda:

¡Es un delincuente!

Juliana:

Son suposiciones. No es porque su padre haya sido detenido que él también esté involucrado.

Agda:

¡No me digas!

Juliana:

Estoy intentando ser optimista.

Agda:

Vale.

Juliana:

¿Has hablado con él?

¿Ya le has dicho que estás embarazada o también tienes miedo?

Agda:

Se lo he dicho...

Juliana:

¿Y cuándo viene?

Agda:

¿Viene a dónde?

Juliana:

¡Aquí!

Agda:

Él no viene.

Juliana:

¿Vas tú?

Agda:

Yo tampoco. La verdad es que la conversación no fue de las mejores.

Juliana:

¡Explícamelo bien!

Agda:

Ni siquiera me habló como es debido. Creo que ni siquiera se lo creyó; de todos modos, ni le importa.

Juliana:

¿Estás bromeando?

Agda:

¿Crees que estaría bromeando?

Juliana:

Era solo una forma de hablar, amiga.

Una broma.

Agda:

No estoy de humor para bromas.

Juliana:

Lo siento.

Agda:

Lo único que me apetece es desaparecer.

Juliana:

Tranquila, amiga, todo va a salir bien.

Agda:

No puedes decir eso.

Juliana:

No, pero no vas a ser la primera mujer que se ha quedado embarazada sin querer, ni la última.

Ojalá fuera tan sencillo como ella decía. El mundo parecía seguir derrumbándose sobre mi cabeza, pero cada vez era más obvio que no tenía más remedio que superar esa situación.