El padre de Valeria
Los pagos de Ernesto conducían a una fundación que ayudaba a reubicar personas bajo amenaza.
Valeria sintió alivio durante cinco minutos.
Después encontró un beneficiario sin nombre, identificado solo como N.S.
Nicolás.
Su padre había sabido que estaba vivo.
O había pagado creyendo que lo estaba.
La rabia contra un muerto era una forma especialmente inútil de dolor.
-¿Por qué no me lo dijo?
Adrián intentó abrazarla.
Ella se apartó.
-No me protejas ahora.
-No estoy...
-Sí. Estás buscando la versión que menos me duela.
Adrián calló.
-Quiero la verdad aunque sea horrible.
La discusión terminó sin reconciliación.
Daniel encontró a Valeria después.
No preguntó demasiado.
Le llevó café.
Ese gesto pequeño quedó guardado.
Mientras tanto Adrián habló con Lucía sobre lo difícil que era acompañar a alguien sin intentar arreglarlo.
Lucía respondió:
-A veces escuchar es hacer algo.
Dos semillas.
Ninguna era infidelidad.
Todavía.