Los diarios de Emma M. Lion 1: Una señorita muy poco victoriana 15 de marzo
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15 de marzo

Los dos últimos días los he dedicado a instalarme de una manera que solo puedo describir como Desaforada. Después de todo, son los idus de marzo.

Empecé por trasladar todas las cosas, salvo el armario y la cama, de la habitación este a la oeste. Para los muebles de mayor tamaño, recluté la ayuda de Agnes. Parian no estaba por ninguna parte.

Al poco de embarcarme en mi empresa, mis sospechas de medianoche se vieron confirmadas. En efecto, hay ratones en la buhardilla. Sus excrementos estaban debajo de cada mueble que movimos. Lo que me llevó a pedir a Agnes un cubo con agua caliente.

—¿Quiere que lo haga yo, señorita Lion?

—No, no —le dije—. Esta es mi guerra, y tú tienes una casa entera que limpiar.

Aunque en realidad me preguntaba si alguna vez la habría limpiado a fondo.

Froté y froté con agua caliente y lejía. Tengo las manos enrojecidas y llenas de ampollas, pero hasta la última superficie de estas dos habitaciones ha sido restregada dos veces.

Contra su voluntad, mandé a Parian a comprar pintura.

—No le estoy pidiendo que me ayude, Parian —le informé cuando me lo encontré en el salón de recibir descansando con los pies en alto—. Solo le estoy pidiendo que emplee los pies en algo que no sea lo que está haciendo ahora mismo.

—Estoy esperando el aliciente monetario —fue su respuesta.

—Tanto usted como la pintura pueden extraer el aliciente de su salario y de los gastos de la casa respectivamente —le informé—.

Es posible que viva en el desván, Parian, pero soy la propietaria legítima de esta residencia y, cuando cumpla veintiún años (un feliz acontecimiento que se producirá en enero), ya no precisaré la tutela del primo Archibald.

Es probable que mi sobrevenida autoridad se haga extensible al presupuesto de la casa, del que sale su salario.

Esta cruda exposición de los hechos obró maravillas. Parian se puso en pie de un salto, me comunicó que la casa estaría encantada de proporcionarme la pintura y me preguntó si necesitaría también brochas.