Capítulo 78
CAPÍTULO SETENTA Y OCHO
Dennis volvió a guardarse el teléfono en el bolsillo y apartó el plato vacío.
—El pan de frutas estaba excelente.
Katie asintió. Tenía la mirada clavada en su teléfono.
—¿Qué está buscando ahora? Tenemos que ir a Dorchester.
—¿Por qué? —Ella levantó la vista.
—Se lo contaré en el coche. Pero tenemos que darnos prisa. ¿Puede hacer eso mientras conducimos? —Se puso de pie.
—¿Han terminado con esto? —La camarera se acercó a la mesa.
—Sí, gracias. —Dennis le sonrió—. El pan estaba delicioso.
—Gracias. ¿Están aquí por lo del asesinato del domingo en el Estanque Azul?
—Bueno... —Dennis intercambió una mirada con Katie. No tenía tiempo para esto.
—Es que yo lo vi. Al muerto.
Katie miró a la camarera y luego volvió a su teléfono. Dennis reprimió la irritación.
La cafetería seguía vacía y no había nadie que pudiera oírlos .
—¿Dónde lo vio? —preguntó él.
—Fue el sábado por la tarde; acababa de salir de trabajar. Sobre las ocho menos cuarto, calculo. Sí, los sábados terminamos tarde, hay mucho que limpiar. Y además había estado hablando con el jefe sobre mis turnos de esta semana.
—¿Dónde lo vio? —preguntó Dennis.
—Abajo, en el muelle. Había quedado con una amiga para tomar algo en el Old Granary y casi me choco con él justo al entrar en el aparcamiento.
Dennis miró a Katie, que seguía con el teléfono.
¿Qué era tan urgente como para importar más que aquello?
—¿Está segura de que era él? —le preguntó Dennis a la camarera.
—Bastante segura. Vi su foto en las noticias. Me murmuró algo y recuerdo haber pensado que tenía un aspecto aterrador.
Dennis asintió. La camarera no se equivocaba.
—¿Estaba solo? —preguntó.
—Sí. Bueno, sí y no.
—¿Perdón?
—Estaba solo cuando pasé por su lado. Pero luego me di la vuelta y vi que se encontraba con unas personas.
—¿Personas? —Katie levantó la vista.
—Un hombre y una mujer. Parecía que estaban discutiendo. Dieron media vuelta y volvieron hacia aquí.
—De camino a la freiduría —masculló Katie.
—Disculpe —le dijo Dennis a la camarera—, ¿quiénes estaban discutiendo?
—Todos. Principalmente los dos tipos. El muerto se metió un poco con la mujer, y creo que el otro tipo le estaba diciendo que la dejara en paz.
—Gracias —dijo Dennis—. ¿Estaría dispuesta a prestar declaración oficial sobre esto?
—Era un tipo bastante aterrador. Mi madre me dijo que era del crimen organizado o algo así. —Ella frunció el ceño .
—Ahora está muerto. —Katie se puso en pie. Desvió la mirada hacia la placa con el nombre de la chica—. No puede hacerle daño, Jodie.
—¿Seguro? —Ella miró a Katie.
—Sí.
—Vale. —Sorbió por la nariz.
—Gracias —dijo Dennis. Se volvió hacia Young—. Así que Kyle llegó con Amanda, y luego los tres se fueron a comprar patatas fritas.
—¿Por qué alguien se iría a comer patatas después de tener una bronca en plena calle?
Dennis negó con la cabeza. Le resultaba difícil comprender a la gente, incluso después de casi cuatro décadas de servicio policial.
—De todos modos —continuó Young mientras la camarera se alejaba con sus platos—, he encontrado algo más.
—Cuénteme.
—Las redes sociales de Amanda. —Katie levantó su teléfono—. Bueno, no exactamente las suyas, a esas no puedo acceder. Pero he encontrado a una de sus amigas que no tiene ninguna configuración de privacidad.
—¿Y?
Se desplazó hacia abajo hasta llegar a una foto. Mostraba a un hombre y a una mujer sonriendo a la cámara, abrazados. Les brillaban los ojos.
—Amanda y Kyle —dijo Dennis.
—Parece que se conocían bastante bien —respondió Katie.