Los Archivos Fantasma (AJ Docker 6) CAPÍTULO VEINTICUATRO
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CAPÍTULO VEINTICUATRO

Después de ponerme al día con mis pacientes, llamé a Spike mientras paseaba a Banshee por la hierba de afuera.

—Tengo la huella digital en una lata de Coca-Cola. ¿Cuándo va a estar lista tu experta en cajas fuertes? Tengo el presentimiento de que pronto van a empezar a desaparecer cosas de algunos archivos.

—Dijo que puede ir esta noche, si tienes una buena huella dactilar. Voy a pedirle que te llame para organizar los detalles.

—¿Cómo se llama?

—No va a compartir su nombre contigo. Se hace llamar Ardilla.

—¿Ardilla? ¿Como el peludito en los árboles?

—No. Ardilla como en coleccionista de pedacitos de información. Suerte. No te dejes atrapar. Eres uno de mis mejores clientes.

Colgó la llamada y volví al trabajo esperando una llamada de Ardilla, la maestra ladrona.

La doctora Guidry se acercó a mí con expresión preocupada.

—Doc, ¿tienes un minuto?

—Claro. ¿Qué pasa?

—He recibido una llamada del doctor Connor. Viene en unos minutos a hablar conmigo.

—Eso es un avance positivo.

—Quizá. Sonaba muy enfadado. ¿Te importa acompañarme?

—Encantado. Vamos a invitar a Banshee a la fiesta. Tiene un don para convencer a la gente de que se calme.

El doctor Connor llegó unos minutos después con la ira evidente en su rostro.

De estatura promedio, parecía tener unos 40 kilos de más, lo que sugería una preferencia por la cerveza en lugar del ejercicio.

Su bata blanca y su gafete le daban un aire de confianza autoritaria, pero si le ponían pantalones caqui y playera de golf, parecía un contador agotado.

Se acercó a la doctora Guidry con agresividad, deteniéndose incómodamente cerca de ella para invadir su espacio personal.

—Tenemos que hablar —dijo.

Anna se levantó sin decir palabra, obligándolo a retroceder un paso y lo guió hacia una habitación vacía. Centrado en Anna, el doctor Connor no se dio cuenta de que Banshee y yo le seguíamos hasta que entró en la habitación.

—¿Quién chingados eres? —preguntó.

—AJ Docker, otro doctor de urgencias. Encantado, doctor Connor. —Le extendí la mano y él la estrechó a regañadientes.

—Esta es una conversación privada. Deberías irte.

—Le pedí que estuviera aquí.

Cerré la puerta tras de mí y nos quedamos de pie incómodos hasta que Anna rompió el silencio.

—Gracias por venir hoy, doctor Connor. Quería aclarar algunas cosas.

—Esperaba que me pidieras perdón por acusarme de buscar drogas.

—No te acusé de nada. Señalé que tu comportamiento al solicitar resurtidos de sustancias controladas, junto con tu historial de múltiples visitas a urgencias por problemas relacionados con el dolor durante el último año, presenta un patrón preocupante.

—Mis otras visitas no son asunto tuyo. No tienes derecho a revisar mis registros.

—Al contrario, doctor Connor, es mi deber revisar los registros de cada paciente para determinar si el historial previo es relevante. En tu caso, determiné que estaba surgiendo un patrón.

El doctor Connor se enfadó.

—Voy a arruinar tu puta carrera si decides seguir con esta mentira. Haré lo posible para que te expulsen del cuerpo médico y para que la Junta Médica del estado revise tu conducta. Cuando termine contigo, no podrás conseguir ni un trabajo de caridad.

Para su crédito, Anna no cayó en la provocación y respondió con calma y en voz baja.

—Doctor Connor, me preocupa que tengas un problema de adicción a los medicamentos para el dolor. Mi deber en esta situación es claro. Por la seguridad de tus pacientes, estoy obligada a informar de estas preocupaciones a la Junta Médica para que puedan llevar a cabo una investigación.

El doctor Connor dio un paso hacia Anna, pero el suave gruñido de Banshee lo hizo detenerse. Decidí aportar mi opinión.

—Doctor Connor, sé que esto es estresante y difícil de hablar, pero es necesario.

Tienes dos opciones y cómo procedas depende de ti.

Puedes autorreportarte ante la Junta Médica; en ese caso, tu admisión sería confidencial y tu rehabilitación y recuperación no se volverían información pública.

Cuando completes el programa, tu expediente quedaría limpio.

Si lo reportamos nosotros, la investigación se volvería pública.

Queremos darte la oportunidad de autorreportarte y mantener tu privacidad durante el tratamiento, pero la decisión es tuya.

Por favor, piensa en tu elección durante el fin de semana y hazle saber a la doctora Guidry tu decisión para el lunes.

Si no tiene noticias tuyas para entonces, ella va a hacer el reporte.

El doctor Connor temblaba de rabia, mientras nos miraba de un lado a otro. Finalmente, su mirada se posó en Banshee y salió de la habitación sin decir una palabra más y cerró la puerta de un portazo tras de sí.

—Eso fue estresante —dijo Anna.

—Hiciste lo correcto y lo manejaste bien.

—¿Qué crees que va a hacer?

—Imagino que esta noche tomará algunas de sus pastillas restantes y con suerte dormirá bien y pensará en sus opciones mañana. La opción de reportarse a sí mismo es sin duda la mejor opción, si quiere salvar su carrera.

—Gracias por estar aquí. No quería quedarme sola con él comportándose así.

—Estoy encantado de ayudar. Veamos si podemos terminar este turno sin más dramas.