Linaje Defectuoso (AJ Docker 2) CAPÍTULO 29 #2
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CAPÍTULO 29 #2

—Todavía tienen que pasar muchas cosas esta noche. Sabemos que Doc estuvo aquí hoy en la tarde, y necesitamos apuntar todas las evidencias hacia él para inculparlo.

—Quiero verla.

El Alguacil se levantó de la silla .

—Te voy a llevar con ella, pero la escena no es bonita. Tuvimos que crear la ilusión de un crimen pasional. Las heridas que vas a ver fueron cuando ya estaba muerta. No sufrió en absoluto.

Tomás dirigió al Alguacil hacia la cocina.

El Alguacil caminó lentamente, temiendo la escena que le esperaba, pero sabiendo que tenía que verla.

Se detuvo en la puerta, como bloqueado por un muro invisible.

Desnuda sobre la isla de la cocina, con la luz de los LEDs tiñendo su piel de un blanco fantasmal, Kirsten tenía el pecho y el abdomen llenos de heridas, y la sangre se acumulaba en la encimera, goteando silenciosamente por el lateral de la isla en múltiples chorros.

Le temblaban los hombros mientras sollozaba al ver a su hija. Finalmente, dio la espalda a la cocina y volvió a sentarse en el salón. Tomás esperó pacientemente hasta que recuperó la compostura.

—¿Qué chingados estaba haciendo Connor aquí?

—Su presencia garantiza la cooperación a largo plazo de otros involucrados.

El Alguacil levantó la vista y mantuvo el contacto visual con Tomás.

—No quiero que se involucre en esto.

—Mientras las cosas salgan bien hoy, nunca se va a descubrir su participación. Además de nosotros dos, solo John sabe lo que pasó.

—Debería quemarte a ti y a todo este problema hasta los cimientos.

—Esa es una opción, pero también destruirías tu vida y la de los que aún amas. Centra tu ira en el médico. Es por él que todo esto es necesario.

El Alguacil se quedó pensativo unos instantes.

—¿Cómo vamos a hacer esto?

Tomás se inclinó hacia delante en su asiento, feliz por la aceptación.

—Te llamé antes desde el teléfono de Kirsten.

Vas a decir que Kirsten te llamó. Te dijo que tuvo una pelea con Doc, y que estaba asustada porque la amenazó.

Decidiste venir a ver cómo estaba y la encontraste muerta.

Vas a salir a tu carro y a llamar por la radio oficial.

Cuando llegue tu equipo, procesarán la escena como harían normalmente en cualquier escena de asesinato.

Debido a la llamada de Kirsten, tú y un equipo de oficiales van a ir a casa de Doc para interrogarlo y registrar su casa.

Debe dejarlos, ya que él no tuvo nada que ver.

Es importante que registres su carro, y cuando lo hagas, tienes que colocar esto en el carro.

—Tomás sacó la bolsa con el cuchillo ensangrentado y la puso sobre la mesa delante del Alguacil—.

Si lo haces, Doc va a ser declarado culpable de este asesinato y desacreditado como testigo de cualquier cosa que descubriera sobre el rancho.

El Alguacil tomó la bolsa y le dio la vuelta entre las manos. Finalmente miró a Tomás y asintió.

—Está bien. Puedo hacerlo.

—Bueno. El tiempo es esencial. Debes hacer la llamada.

—Primero tengo que despedirme de mi pequeña.

El Alguacil se armó de valor y volvió a la cocina, rodeando la encimera hasta que estuvo cerca de su cabeza. Se inclinó sobre ella y le acarició el pelo, mientras le daba un último beso en la frente.

—Lo siento, cariño. Nunca quise que esto te involucrara.

Se enderezó, se secó los ojos y se dirigió tambaleándose a la puerta principal, seguido por Tomás. En su carro, Tomás le entregó el cuchillo embolsado.

—Recuerda poner el cuchillo en su carro.

El Alguacil contempló el cuchillo en sus manos, contuvo sus náuseas y lo arrojó al asiento del copiloto. Llamó a la comisaría mientras Tomás se adentraba en la noche.

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En 20 minutos, la mayor parte de la policía llegó al lugar. El asesinato de una destacada doctora, que además era la hija del Alguacil, supuso que todos se pusieran manos a la obra. Las patrullas bloqueaban ambos extremos de la calle y la cinta amarilla delimitaba un amplio perímetro.

El Alguacil impidió que todos entraran hasta que llegaran los forenses de la escena del crimen. Reunió a su equipo.

—Kirsten fue apuñalada múltiples veces. Está muerta, y la casa está despejada .

Este pronunciamiento produjo expresiones de dolor y rabia por parte de su equipo, pero el Alguacil levantó la mano para pedir silencio.

—Kirsten me llamó esta tarde temprano, diciendo que ella y Doc habían pasado la tarde juntos, pero terminó en una pelea, y Doc la había amenazado. Vine a ver cómo estaba y la encontré ya fallecida.

—¡Hay que agarrar a ese cabrón!

Un oficial gritó y otros se unieron.

El Alguacil volvió a levantar la mano para pedir silencio.

—Nadie quiere encarcelar al asesino más que yo, pero vamos a hacer esto de acuerdo a la ley.

Nada de vigilantes de mierda. Voy a interrogar a Doc, y necesito llevar algunos oficiales conmigo.

El resto aseguren la escena hasta que llegue el equipo forense.

Quiero cada centímetro de esta casa registrado en busca de pruebas.

Vamos a interrogar a Doc y registrar su casa si lo permite.

Si no, lo traeremos para un interrogatorio formal y conseguiremos una orden. No quiero errores.

El Alguacil se metió cansado a su carro, y los cuatro oficiales que había elegido le siguieron en otras dos patrullas. Más oficiales les abrieron paso entre el creciente grupo de vecinos. Entre la pequeña multitud, a Travis Foster no se le escapó nada.