La mujer que esperaba
Ella tenía treinta y seis años y llevaba en su vientre a su sexto hijo.
Decía que esta vez sería una niña.
La recuerdo sentada en una silla de plástico, con un vestido rojo y vaporoso que se movía suavemente con el viento.
Sonreía con una mezcla de orgullo y serenidad que iluminaba su rostro.
Sus cabellos negros y rizados caían sobre los hombros mientras esperaba la llegada de aquel bebé que nacería apenas dos meses después.
A simple vista parecía tranquila.
A su alrededor reinaba el movimiento constante: niños corriendo, gritando, llorando, reclamando atención. La vida ocurría en todas direcciones al mismo tiempo. Sin embargo, ella permanecía inmóvil, como si estuviera presente y ausente a la vez.
Con los años comprendí que algunas personas aprenden a sobrevivir refugiándose dentro de sí mismas.
Nunca la vi correr detrás de sus propios sueños. Tampoco hablar de aquello que deseaba para ella. Su mundo parecía limitarse a responder a las necesidades inmediatas de quienes la rodeaban.
Los embarazos parecían ser los únicos momentos en los que algo distinto iluminaba su mirada. Como si la posibilidad de dar vida le recordara, por un instante, su propio valor. Como si encontrara allí un lugar que le pertenecía en medio de una existencia marcada por la renuncia.
No sé si fue feliz.
No sé si alguna vez se sintió amada.
Tampoco sé cuántos sueños quedaron suspendidos entre una maternidad y otra.
Lo que sí recuerdo es una profunda sensación de ausencia.
Era como observar a alguien que caminaba por la vida sin terminar de habitarla.
Pasaron los años.
Los hijos crecieron.
La casa se fue vaciando poco a poco.
Y cuando el ruido desapareció, quedó una mujer que parecía no saber muy bien qué hacer con el silencio.
A veces pienso en ella.
Y me pregunto cuántas mujeres aprendieron a cuidar de todos, excepto de sí mismas.
Cuántas fueron indispensables para los demás mientras se volvían invisibles para ellas mismas.
Quizá esa fue la historia que vi aquel día.
No la de una mujer embarazada esperando una hija.
Sino la de una mujer que pasó gran parte de su vida esperando encontrarse a sí misma.