Las Campanas de Galicia (El Código del Camino de Santiago 8) CAPÍTULO 1 — El Llamado de las Campanas
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Las Campanas de Galicia (El Código del Camino de Santiago 8)

Las Campanas de Galicia (El Código del Camino de Santiago 8)

Por Daniel Enrique Chicote

© inepub.com

CAPÍTULO 1 — El Llamado de las Campanas

BLOQUE 1

La pequeña aldea de Vilarmide, apenas un puñado de casas dispersas en la propia provincia de Lugo, recibió a Gabriel y Lucía con la misma bruma matinal persistente que caracterizaba buena parte del interior gallego durante aquella época del año,

la propia iglesia abandonada de San Bartolomé apenas visible a la distancia, con su torre solitaria recortada contra un cielo todavía gris.

El párroco que los había contactado, un hombre mayor llamado Xosé Antón Freixeiro, encargado de tres parroquias distintas dada la escasez creciente de clero en aquella zona rural, los recibió con evidente alivio ante la llegada de ayuda especializada.

---Gracias por venir tan rápido, doctor Llorente ---dijo, estrechándole la mano con firmeza---. Empezaba a pensar que nadie me iba a tomar en serio, considerando lo extraño que suena todo esto contado en voz alta.

Gabriel, observando la propia torre abandonada con el mismo interés profesional que había definido cada inicio anterior de la saga, sintió la familiar mezcla de escepticismo metódico y curiosidad genuina que siempre acompañaba aquel tipo de primeros encuentros.

BLOQUE 2

---Cuéntenos exactamente qué escuchó, con el mayor detalle posible ---pidió Lucía, ya con su propio equipo de grabación preparado.

Freixeiro, considerando la pregunta con la seriedad de quien lleva días enteros dándole vueltas al mismo recuerdo, ofreció una descripción considerablemente precisa.

---Empezó hace exactamente ocho noches ---dijo---.

Siete campanadas, seguidas de una pausa breve, repetidas tres veces exactamente, siempre a las tres y once minutos de la madrugada, según pude confirmar con mi propio reloj las últimas cuatro noches.

Nadie entra a esa iglesia desde el incendio que dañó el techo hace más de treinta años.

La propia escalera hacia la torre está prácticamente en ruinas.

Adrien, participando en la conversación por videollamada desde Santiago, donde permanecía completando los últimos preparativos para el viaje a Italia todavía pendiente, formuló la pregunta que representaba, para él, el principal interés técnico inmediato.

---¿A qué hora exacta dijo? Las tres y once de la madrugada, ¿siempre la misma hora precisa?

BLOQUE 3

---Exactamente la misma, según mis propias comprobaciones ---confirmó Freixeiro---. Al principio pensé que exageraba, o que quizás soñaba. Pero mi propio sobrino grabó una de las noches con su teléfono, y ahí está, tan clara como se las estoy contando.

Gabriel, procesando aquella precisión temporal con un interés creciente, sintió que la propia regularidad matemática del fenómeno descartaba, casi de inmediato, cualquier explicación puramente casual o accidental.

---Una hora exacta, repetida noche tras noche, con una secuencia idéntica ---repitió, pensando en voz alta---. Esto no es un fenómeno aleatorio. Es, casi con seguridad, algún tipo de mecanismo, activado por algo específico que está ocurriendo, de manera regular, en algún punto cercano.

Lucía, ya inspeccionando visualmente la propia estructura de la torre desde el exterior, en busca de cualquier indicio visible de intervención reciente, ofreció una primera hipótesis que reflejaba su propia experiencia acumulada a lo largo de toda la saga.

---Recordá Burgos, Gabriel ---dijo, sin apartar la vista de la torre---. La primera vez que encontramos algo así, resultó ser un sistema acústico deliberadamente diseñado, no ningún accidente ni ningún milagro. Tengo la sensación de que estamos a punto de encontrar algo parecido aquí mismo.

Gabriel, sintiendo la misma anticipación considerable que acompañaba cada nuevo comienzo de aquella larga saga compartida, asintió con una determinación renovada, mientras el propio Freixeiro los guiaba, con cuidado considerable dado el evidente deterioro de la estructura,

hacia la entrada principal de la iglesia abandonada.