LA NEGATIVA #2
Mi madre tampoco agregó una escena nueva sobre la última vez que vio a Sophie dentro de la casa.
Mantiene lo esencial de 1999: después de la discusión subió y habló con ella, la dejó arriba, no puede fijar la hora con precisión y no recuerda que Sophie le anunciara que iba a salir ni que le pidiera que la llevara a ninguna parte.
La escena que explicaría el traslado no aparece.
North Road sigue fuera de su relato.
Harris cierra el extracto.
—Tenemos que sostener dos cosas al mismo tiempo.
La primera es nuestra reconstrucción.
Si yo hice la llamada de las 21:07, si Sophie atendió en North Road y cuatro minutos después intentó hablar con Megan, alguien tuvo que trasladarla desde Hawthorne. Entre las personas conocidas, Evelyn continúa siendo la explicación con más apoyo para ese primer viaje.
La segunda es la versión de mi madre.
Ella dice que no salió con Sophie, que no la llevó a North Road y que no estuvo con ella en Dawson.
—Las dos historias no pueden ser completamente correctas.
—No.
—Entonces puede fallar mi llamada.
—Sí.
—Puede no haber atendido Sophie.
—Sí.
—La mujer de las 21:11 puede ser otra.
—Sí.
—O puede existir otro conductor.
—Sí.
Ninguna de esas posibilidades desapareció.
Pero ya no pesan igual.
—Entonces, si lo que sobrevivió hasta ahora es correcto...
No termino.
Ortiz sí.
—Entonces Evelyn no estaría diciendo la verdad sobre el traslado hasta North Road.
Por fin la incompatibilidad tiene un lugar concreto.
No una puerta, una hora aproximada o unas cartas devueltas años antes.
Haber estado o no con Sophie.
La palabra mentira aparece en mi cabeza.
No la digo.
—¿Eso la convierte en sospechosa?
Harris piensa antes de responder.
—Convierte su posible participación en el traslado en una línea que tenemos que investigar directamente. No tenemos base para decir que causó la muerte de Sophie.
La diferencia sigue siendo enorme.
North Road no es homicidio.
Mi madre pudo haber llevado a Sophie hasta allí y haberla dejado viva. Pudo haber ocultado ese viaje por una razón que todavía no conocemos. Pudo haber continuado con ella y aun así no haber provocado la fractura.
También puede estar diciendo la verdad y nosotros estar equivocados en alguna pieza central de la reconstrucción.
—Entonces sigue faltando lo importante.
—Sí —dice Ortiz—. Lo que ocurre después de las 21:11.
Hasta ahora llegamos hasta allí eliminando posibilidades. Eso ya no alcanza.
Ahora tienen que convivir la fractura, Dawson, el momento del depósito, los movimientos de aquella noche y la versión de mi madre.
—¿Qué van a hacer?
—Comprobar qué tendría que ser cierto después de North Road si Evelyn está diciendo la verdad —dice Harris—. Y qué tendría que ser cierto si no.
Eso me parece una pregunta mejor que preguntar si mi madre mató a Sophie.
Todavía no podemos responder eso.
Sí podemos averiguar cuánto necesita cada historia para sobrevivir.
Antes de terminar pregunto algo que había evitado toda la mañana.
—¿Preguntó por mí?
Ortiz mira a Harris.
—Sí.
—¿Qué dijo?
—Quiso saber si esta reconstrucción venía de algo que vos hubieras recordado.
—¿Qué le dijeron?
—Que no. Que sale del expediente.
Mi madre dijo que no quería que me hicieran creer que recuerdo cosas que no recuerdo. Que yo tenía once años y llevaba semanas cargando con una investigación que me había obligado a dudar demasiado de mí misma.
La frase no me parece siniestra.
Me parece propia de ella.
La misma mujer que durante toda mi vida decidió muchas veces qué cosas eran demasiado dolorosas para mí antes de preguntarme si quería conocerlas.
—¿Le preguntaron si cree que hice algo?
—Sí.
—¿Y?
—Dijo que no. Que eras una niña que había discutido con su hermana y después intentó ayudar a la policía.
Miro la mesa.
También esa respuesta puede existir dentro de más de una versión de mi madre.
Eso es lo que la vuelve insoportable.
Cuando salgo de la comisaría no siento que hayamos descubierto una pista. Lo que tenemos es una incompatibilidad.
Si mi madre dice la verdad, alguna pieza importante de la reconstrucción está equivocada. Puede ser mi llamada, Sophie atendiendo a las 21:07, la identificación probable de las 21:11 o la reducción de los posibles conductores.
Algo tendría que ceder.
Si esas piezas siguen resistiendo, entonces la negativa de mi madre sobre North Road empieza a ser la parte que no encaja.
No puedo decidir entre ambas posibilidades mirando una transcripción.
Antes de irme pregunto cómo terminó la entrevista.
—Enojada —dice Harris.
—¿Con ustedes?
—Con todo esto.
No intento extraer nada de esa respuesta.
Miro el teléfono.
No hay mensajes.
—Voy a verla.
Ortiz levanta la cabeza.
—Claire.
—No hoy.
Eso parece bastarle.
—Pero voy a verla.
—Es tu decisión.
—No quiero interrogarla.
Harris me observa.
—Entonces ¿qué querés?
Pienso antes de responder.
Hasta ahora las preguntas importantes se las hicieron policías con carpetas, horarios y mapas. Mi madre respondió como una persona obligada a defender su versión de una noche.
Pero Sophie no era una versión cuando salió de nuestra casa.
Era su hija.
Y yo no soy una detective.
—Quiero preguntárselo yo.
—Ya respondió.
—A ustedes.
Ortiz entiende.
No intenta detenerme.
Cuando vuelvo a casa encuentro una llamada perdida.
Mamá.
No dejó mensaje.
Durante toda la investigación existió una distancia cómoda entre Evelyn Bennett, la mujer de las declaraciones, y mi madre. Podía cerrar una carpeta, salir de la comisaría y volver a separarlas.
Esa distancia termina acá.
Mi madre ha dicho con claridad que no salió con Sophie, que no la llevó a North Road y que no estuvo con ella en Dawson.
La reconstrucción que mejor ha sobrevivido hasta ahora dice que, al menos en el primer tramo, probablemente sí estuvo con ella.
Una de esas cosas tendrá que ceder.
No quiero medir pausas ni estudiar su cara buscando culpa. Ya aprendí suficiente para saber que mirar a alguien a los ojos no revela la verdad.
Quiero algo más difícil.
Hablar con mi madre sin una carpeta entre las dos.
Mañana voy a preguntarle si salió de casa con Sophie.