CAPÍTULO DIECISIETE
—Siempre es una noche interesante contigo, Doc.
—Casi demasiado emocionante. No estoy seguro de querer volver a encontrarme con Bohdan.
—¿Tienes miedo de que Bohdan te dé una paliza?
—Estoy bastante seguro de que una paliza de Bohdan necesitaría un equipo completo de ortopedistas para corregir. Al menos obtuvimos un nombre y una dirección —dije.
—Sabes que necesitamos darle esa información a Skinny Jeans.
—Lo sé, y se van a enojar, y tampoco quiero que Skinny Jeans nos den una paliza. Tengo una idea. Entra a esa gasolinera.
Tom se detuvo, y yo corrí hacia adentro. Cuarenta dólares y dos minutos después, tenía un teléfono barato con cincuenta minutos de llamadas y dos boletos de lotería.
Tom miró el teléfono.
—Déjame adivinar. Skinny Jeans están a punto de recibir una pista anónima.
—Incorrecto. Skinny Jeans están a punto de recibir una pista anónima de una amiga de la víctima. Pasemos por urgencias. Veamos si Jean está ahí.
—Jean siempre está ahí. Jean vive ahí. El lugar se derrumbaría si alguna vez se fuera del edificio. ¿Por qué chingados gastas tu dinero en boletos de lotería?
—En primer lugar, tengo suficiente dinero para derrochar. Segundo, el dinero va para la educación y los veteranos, dos cosas que me gusta apoyar. Y finalmente, hice un análisis detallado de cada ganador de lotería en Texas y descubrí que todos tenían una cosa en común.
—¿Y qué cosa sería?
—Todos compraron un boleto.
Tom sacudió la cabeza.
—Para ser un tipo inteligente, a veces eres un pinche idiota.
. . .
Veinte minutos después, entramos en urgencias, donde Jean le gritaba a un borracho.
—Te dije que la bata tiene que abrirse por atrás. Si vuelvo a ver tus partes colgando otra vez, te las voy a cortar y a engrapar a la pared. Ahora ponte una segunda bata, cúbrete, y regresa a tu habitación.
—Veo que estás utilizando tus habilidades del último taller de servicio al cliente.
—Ya me conoces, me gusta hacerme la ruda. Aunque me la pone más fácil cuando anda por ahí con sus partes arrugadas colgando. Nunca he tenido pene, pero si tuviera uno como ese, lo cubriría.
—Buen consejo para Tom y sus partes arrugadas. Ven a la oficina, necesito un favor rápido.
—¿Por qué demonios debería hacerles un favor a ustedes dos payasos?
—Porque soy encantador y adoro el suelo que pisas.
—Encantador, tal vez. Pero lo demás es pura basura. ¿Qué necesitas?
—Descubrimos algo de información sobre esa chica que murió el otro día, y queremos que le dés a la policía una pista anónima.
Jean nos miró a ambos fijamente.
—¿Alguna razón por la cual no pueden decírselo ustedes mismos? Que yo recuerde, uno de ustedes de hecho trabaja para la pinche policía .
Tom se inquietó un poco antes de responder.
—Nuestra intervención en este caso no estuvo completamente autorizada y puede causar algo de consternación por parte de los detectives principales.
Jean se rió de verdad.
—Así que ustedes dos idiotas fueron y se hicieron pasar por detectives, se enteraron de algo, pero tienen miedo de decírselo a Jane, porque les arrancará los pelos y se los meterá por la garganta.
—Esa es una descripción bastante precisa de uno de los resultados más probables si se enteran de nuestra implicación —respondí.
—Está bien, dame el teléfono. Solo lo hago por ayudar a la chica. Y me debes una cena elegante si alguna vez tengo una noche libre de este lugar.
Solté el aliento que había estado conteniendo.
—De acuerdo, y gracias.
Unos minutos después salimos, después de que el sargento de turno había tomado notas de una pista anónima que daba el nombre, dirección y lugar de trabajo de una reciente desconocida. Era información que se pasaría a los detectives por la mañana.
Tom me llevó a casa.
—¿Tienes libre mañana?
—Sí, señor. Dos días completos. Tiempo para descansar y relajarme.
—¿Te molestaría cuidar a Banshee un par de días? Tengo un entrenamiento prolongado y odio dejarlo solo.
—Me encantaría. Ese perro es mi mano derecha con las chicas. Tráelo por la mañana. Por si te pierdes, recuerda que vivo en la casa junto a los robles cuadrados.
Tom miró por la ventana hacia los árboles de Carl.
—¿Otra vez Carl con la pinche jardinería?
—Pinche Carl siendo Carl. Buenas noches, Tom.