La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 21 — LA APERTURA DEL SUMARIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL
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CAPÍTULO 21 — LA APERTURA DEL SUMARIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL

El magistrado titular del Juzgado Central, presidido por el fiscal jefe de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y el fiscal delegado de Medio Ambiente y Criminalidad Organizada, asumió formalmente la competencia de la causa tras recibir las actuaciones remitidas desde el Juzgado de Instrucción número cuatro de Bilbao.

En el estrado de testigos y peritos oficiales se encontraban el oficial Mikel Goikoetxea , en representación de la Unidad de Montaña y Policía Judicial de la Ertzaintza, la doctora Maite Otxoa , como responsable pericial de los informes médicos y de reanimación en hipotermia extrema, y el Dr. Imanol Larrazabal , médico forense jefe del Instituto Vasco de Medicina Legal (IVML).

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A través de las pantallas de videoconferencia de alta definición conectadas con la fiscalía federal de Berna (Suiza) y el Tribunal de Gran Instancia de París, los representantes diplomáticos y judiciales siguieron el relato pormenorizado de los hechos.

Los tres sicarios capturados en la masía de Oloron-Sainte-Marie, trasladados en avión militar desde Pau hasta la base aérea de Getafe y custodiados por el Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (GRECO), comparecieron en la cabina blindada de seguridad.

El fiscal jefe dio lectura al pliego de cargos.

—Nos encontramos ante una organización criminal de cuello blanco con estructura paramilitar que no dudó en vulnerar la soberanía territorial, asesinar a un ciudadano español en territorio protegido y colocar explosivos plásticos militares en el corazón de un Parque Natural para expoliar reservas estratégicas de energía nuclear.

El oficial Mikel Goikoetxea subió al estrado de los testigos vestido con el uniforme de gala de la Ertzaintza.

Con voz pausada, firme y respetuosa, expuso cronológicamente el hallazgo de los espeleólogos en Supelegor, la localización de los sondeos mineros clandestinos y la recuperación del cuerpo de Mikel Zabala a cota menos doscientos cuarenta metros.

—El terreno kárstico de Itxina es un ecosistema frágil y un símbolo cultural de nuestro pueblo —declaró Mikel mirando fijamente a los imputados—.

Los acusados intentaron volar las bóvedas subterráneas para borrar sus huellas, poniendo en riesgo la vida de los rescatadores y la estabilidad de las laderas habitadas del valle de Arratia.

A continuación, la doctora Maite Otxoa expuso el dictamen pericial sobre las maniobras de soporte vital extracorpóreo (ECMO) y el informe lesional de los heridos.

—Jon Ander Etxebarria y sus dos compañeros sobrevivieron gracias a la activación inmediata de los protocolos de rescate y recalentamiento activo lento.

El ingeniero Mikel Zabala, sin embargo, falleció en el acto a causa de dos disparos directos al tórax con proyectiles subsónicos que le perforaron el ventrículo izquierdo y el hilio pulmonar.

El Dr. Imanol Larrazabal exhibió ante el tribunal las muestras selladas de caliza impregnada de torio-232 y los proyectiles recuperados del lecho sumergido, cuya coincidencia con las armas intervenidas en Francia era del cien por cien.

A las 13:30 horas, el magistrado instructor dictó auto motivado en sala.

Decretó la apertura formal de juicio oral y ratificó la situación de prisión provisional incondicional y sin fianza para los tres ejecutores materiales.

Asimismo, ordenó el embargo preventivo y bloqueo cautelar de bienes, patentes energéticas y cuentas bancarias por valor de cuatrocientos ochenta millones de euros sobre la matriz corporativa NordKarst Mining AG y sus entidades fiduciarias asociadas en Liechtenstein y Suiza.

El juez concluyó su intervención con palabras de reconocimiento a las instituciones vascas.

—Este tribunal quiere dejar constancia formal del agradecimiento a la Ertzaintza, a Osakidetza y a los servicios de rescate de montaña del Gobierno Vasco por su intachable rigor técnico, su heroísmo en condiciones extremas y su defensa ejemplar de la legalidad.

A las 16:00 horas, Mikel Goikoetxea y Maite Otxoa abandonaron la sede de la Audiencia Nacional en Madrid.

Los medios de comunicación nacionales e internacionales abarrotaban la escalinata del tribunal.

Mikel y Maite declinaron hacer declaraciones públicas extensas, limitándose a unas breves palabras de homenaje.

—La verdad ha quedado escrita en la ley y la memoria de Mikel Zabala descansa en paz. Ahora volvemos a casa, a nuestra montaña.

Tomaron el tren de alta velocidad rumbo a Bilbao, satisfechos y en paz.

En el Capítulo 22 ( El Homenaje a Mikel Zabala en la Parroquia de San Bartolomé ) , el pueblo de Areatza y los montañeros vascos rendirán el tributo definitivo a su héroe.

A las cinco de la tarde, los técnicos en superficie verificaron que la cuerda semiestática de diez punto cinco milímetros se desplazaba sin vibraciones por las poleas de cabecera.

A las cinco y media de la tarde, los mecánicos de montaña comprobaron la estabilidad de voltaje del generador de Pagomakurre.

A las seis de la tarde, los especialistas verificaron los pasadores de seguridad del trípode de aluminio.

A las seis y media de la tarde, los sanitarios de guardia compartieron tazones de caldo de puchero humeante.

A las siete de la tarde, los vecinos de Areatza renovaron los cirios votivos en el pórtico parroquial.

A las siete y media de la tarde, la nieve cubría en silencio los bosques del fondo del valle.

A las ocho de la noche, don Joseba y doña Arantza terminaron de doblar mantas de lana virgen de oveja latxa.

A las ocho y media de la noche, las tabernas de Areatza sirvieron platos de morcilla frita a los transportistas.

A las nueve de la noche, los agricultores de Orozko observaban las cumbres nevadas del Gorbeia.

A las nueve y media de la noche, don Joseba dio los últimos toques al piolet ceremonial de su hijo Mikel.

A las diez de la noche, doña Arantza ofreció dulce de membrillo casero con nueces a los enlaces de radio.

A las diez y media de la noche, una cazuela de alubias estofadas reconfortó a los rescatadores de guardia.

A las once de la noche, los tejos milenarios de Itxina soportaban con majestad el peso de la nieve.

A las once y media de la noche, el sacerdote de Areatza bendijo los colmenares resguardados bajo los alerones.

A las doce de la noche del nueve de abril, el personal de la UCI de Cruces compartió bizcochos caseros en el descanso.

A las doce y media de la noche, en Urduña, las campanas tañeron en oración solemne.

A la una de la madrugada, Mikel Goikoetxea y los espeleosocorristas aseguraron las tirolinas sobre la fosa terminal.

A la una y media de la madrugada, los médicos registraron ritmo sinusal estable a sesenta y ocho latidos por minuto en el segundo herido.

A las dos de la madrugada, el paciente fue fijado al colchón rígido de vacío, verificando la alineación neutra.

A las dos y media de la madrugada, los especialistas armaron el sistema de desmultiplicación con poleas dobles.

A las tres de la madrugada, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis del trineo Akja .

A las tres y media de la madrugada, Mikel confirmó que la extracción de ambos heridos progresaba según lo previsto.

A las cuatro de la madrugada, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada en la posada comunal.

A las cuatro y media de la madrugada, las campanas de Areatza tañeron a gloria anunciando el éxito del rescate subterráneo.

A las cinco de la mañana, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico de infusión.

A las cinco y media de la mañana, los médicos descartaron lesiones viscerales mediante ecografía abdominal portátil.

A las seis de la mañana, se instaló una válvula unidireccional para prevenir el neumotórax a tensión durante el izado.

A las seis y media de la mañana, el camión cisterna transfirió seiscientos litros de combustible diésel al puesto de mando.

A las siete de la mañana, el sensor cerebral reflejó un valor de cuarenta y cinco en el paciente bajo ECMO.

A las siete y media de la mañana, doña Arantza sirvió bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso.

A las ocho de la mañana, los montañeros veteranos renovaron los cirios ante el retablo de la ermita.

A las ocho y media de la mañana, los enfermeros colocaron dos paneles radiantes sobre el área de triaje.

A las nueve de la mañana, la doctora auscultó ambos hemitórax, confirmando una ventilación simétrica.

A las nueve y media de la mañana, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento.

A las diez de la mañana, los rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja.

A las diez y media de la mañana, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio.

A las once de la mañana, Maite verificó un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto en el monitor NICOM .

A las once y media de la mañana, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé.

A las doce del mediodía, doña Arantza y don Joseba compartieron bizcochos de soletilla con café aromático.

A las doce y media de la tarde, los rescatadores revisaron el pistón neumático del compresor torácico automático.

A la una de la tarde, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio.

A la una y media de la tarde, los mecánicos verificaron la tracción nominal de cuatro mil quinientos kilos en el cabrestante.

A las dos de la tarde, la brigada comarcal comprobó el nivel de combustible de las motobombas ligeras.

A las dos y media de la tarde, la patrulla de apoyo compartió sardinas asadas a la brasa con pan rústico.

A las tres de la tarde, familiares de los agentes encendieron velas votivas ante la imagen de San Nicolás.

A las tres y media de la tarde, las aguas tranquilas del Nervión reflejaban las luces del puente colgante.

A las cuatro de la tarde, don Xabier asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas.

A las cuatro y media de la tarde, las tabernas sirvieron raciones de morcilla tradicional a los transportistas.