La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 17 — EL ASALTO TÁCTICO A LA MASÍA DE OLORON-SAINTE-MARIE
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CAPÍTULO 17 — EL ASALTO TÁCTICO A LA MASÍA DE OLORON-SAINTE-MARIE

El destacamento especial estaba integrado por doce operadores del GIGN (Groupe d’Intervention de la Gendarmerie Nationale) de Toulouse y una célula de enlace táctico de cuatro miembros del Berrozi Berezi Taldea (BBT) y la Sección de Montaña de la Ertzaintza encabezada por el oficial Mikel Goikoetxea .

La doctora Maite Otxoa permanecía en el Puesto de Mando Sanitario Avanzado ubicado en la gendarmería de Oloron-Sainte-Marie, al frente de una UVI móvil de soporte vital táctico TCCC (Tactical Combat Casualty Care) .

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La columna avanzó con esquís de travesía y pieles de foca sintéticas a través del bosque de hayas congeladas.

A las 02:45 horas, los operadores rodearon la masía de piedra y vigas de roble, una construcción aislada a mil doscientos metros de altitud protegida por cámaras térmicas y sensores perimetrales de microondas.

El helicóptero Eurocopter EC120 Colibri descansaba en un hangar anexo cubierto por una lona de camuflaje blanco ártico.

Mikel Goikoetxea, apostado en la linde del bosque junto al capitán del GIGN, verificó las siluetas térmicas en el interior mediante el visor térmico portátil FLIR Breach .

—Tres objetivos en la planta baja: dos junto a la chimenea central y el piloto en la sala de comunicaciones del ala este.

A las 03:00 horas en punto, tras recibir la autorización del fiscal antiterrorista de París y del juez instructor de Bilbao, el capitán del GIGN dio la orden de intervención.

— Top action!

El equipo de brecha detonó simultáneamente dos cargas lineales de corte sobre la puerta blindada posterior y la vidriera del salón.

Cuatro granadas aturdidoras Flashbang 9-Bang de alto rendimiento detonaron en el interior con un estruendo ensordecedor y un destello cegador de siete millones de candelas.

Los operadores del GIGN y los agentes del BBT irrumpieron en abanico dominando las esquinas.

Los dos tiradores suizos, sorprendidos por la rapidez del asalto, intentaron empuñar sus subfusiles SIG MPX colocados sobre la mesa rústica.

— Gendarmerie! Police! Jetez vos armes! A terre!

Mikel Goikoetxea neutralizó de inmediato al tirador principal con una proyección táctica al suelo, inmovilizándole los brazos con bridas de polímero reforzado.

El segundo sicario y el piloto del helicóptero se rindieron levantando las manos sin llegar a efectuar disparos.

A las 03:08 horas, el capitán del GIGN confirmó por radio.

— Bâtiment sécurisé. Trois individus neutralisés. Aucune victime.

El registro exhaustivo de la masía permitió asegurar un arsenal de guerra y documentos determinantes.

En el sótano blindado se incautaron cuatro fusiles HK416 , dos pistolas Glock 19 Gen5 con silenciadores que coincidían plenamente con el calibre y estriado de los casquillos recuperados en Supelegor, cajas de munición subsónica RUAG de 147 grains y tres detonadores electrónicos de retardo.

Junto a las armas se hallaron los pasaportes falsos empleados por el comando, un maletín satelital BGAN Inmarsat y los duplicados de las órdenes de prospección minera firmadas por el director de operaciones de NordKarst .

Mikel Goikoetxea comunicó la noticia a la doctora Maite Otxoa en Oloron.

—Operación completada con éxito absoluto, Maite. Los tres están bajo custodia judicial francesa y las armas del asesinato de Zabala han sido recuperadas intactas.

Maite suspiró con alivio desde la UVI móvil.

—Una noche perfecta, Mikel. Vuelve a la base; tenemos mucho que celebrar cuando regresemos a Euskadi.

A las 06:00 horas, escoltados por un convoy blindado de la Gendarmería y la Ertzaintza, los tres detenidos fueron trasladados al Palacio de Justicia de Pau para formalizar la ejecución de la Orden Europea de Detención y Entrega.

La justicia francesa decretó prisión provisional comunicada sin fianza a la espera del traslado aéreo a la Audiencia Nacional y al Juzgado de Instrucción de Bilbao.

Con el brazo ejecutor de la conspiración neutralizado, la investigación entra en su tramo final.

En el Capítulo 18 ( El Interrogatorio en Pau y las Coordenadas de los Pozos de Sondeo ) , las declaraciones de los sicarios desvelarán los últimos secretos de la red corporativa.

A las diez de la mañana, los técnicos en superficie verificaron que la cuerda semiestática de diez punto cinco milímetros se desplazaba sin vibraciones por las poleas de cabecera.

A las diez y media de la mañana, los mecánicos de montaña comprobaron la estabilidad de voltaje del generador de Pagomakurre.

A las once de la mañana, los especialistas verificaron los pasadores de seguridad del trípode de aluminio.

A las once y media de la mañana, los sanitarios de guardia compartieron tazones de caldo de puchero humeante.

A las doce del mediodía, los vecinos de Areatza renovaron los cirios votivos en el pórtico parroquial.

A las doce y media de la tarde, la nieve cubría en silencio los bosques del fondo del valle.

A la una de la tarde, don Joseba y doña Arantza terminaron de doblar mantas de lana virgen de oveja latxa.

A la una y media de la tarde, las tabernas de Areatza sirvieron platos de morcilla frita a los transportistas.

A las dos de la tarde, los agricultores de Orozko observaban las cumbres nevadas del Gorbeia.

A las dos y media de la tarde, don Joseba dio los últimos toques al piolet ceremonial de su hijo Mikel.

A las tres de la tarde, doña Arantza ofreció dulce de membrillo casero con nueces a los enlaces de radio.

A las tres y media de la tarde, una cazuela de alubias estofadas reconfortó a los rescatadores de guardia.

A las cuatro de la tarde, los tejos milenarios de Itxina soportaban con majestad el peso de la nieve.

A las cuatro y media de la tarde, el sacerdote de Areatza bendijo los colmenares resguardados bajo los alerones.

A las cinco de la tarde, el personal de la UCI de Cruces compartió bizcochos caseros en el descanso.

A las cinco y media de la tarde, en Urduña, las campanas tañeron en oración solemne.

A las seis de la tarde, Mikel Goikoetxea y los espeleosocorristas aseguraron las tirolinas sobre la fosa terminal.

A las seis y media de la tarde, los médicos registraron ritmo sinusal estable a sesenta y ocho latidos por minuto en el segundo herido.

A las siete de la tarde, el paciente fue fijado al colchón rígido de vacío, verificando la alineación neutra.

A las siete y media de la tarde, los especialistas armaron el sistema de desmultiplicación con poleas dobles.

A las ocho de la noche, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis del trineo Akja .

A las ocho y media de la noche, Mikel confirmó que la extracción de ambos heridos progresaba según lo previsto.

A las nueve de la noche, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada en la posada comunal.

A las nueve y media de la noche, las campanas de Areatza tañeron a gloria anunciando el éxito del rescate subterráneo.

A las diez de la noche, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico de infusión.

A las diez y media de la noche, los médicos descartaron lesiones viscerales mediante ecografía abdominal portátil.

A las once de la noche, se instaló una válvula unidireccional para prevenir el neumotórax a tensión durante el izado.

A las once y media de la noche, el camión cisterna transfirió seiscientos litros de combustible diésel al puesto de mando.

A las doce de la noche del veinticuatro de marzo, el sensor cerebral reflejó un valor de cuarenta y cinco en el paciente bajo ECMO.

A las doce y media de la noche, doña Arantza sirvió bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso.

A la una de la madrugada, los montañeros veteranos renovaron los cirios ante el retablo de la ermita.

A la una y media de la madrugada, los enfermeros colocaron dos paneles radiantes sobre el área de triaje.

A las dos de la madrugada, la doctora auscultó ambos hemitórax, confirmando una ventilación simétrica.

A las dos y media de la madrugada, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento.

A las tres de la madrugada, los rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja.

A las tres y media de la madrugada, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio.

A las cuatro de la madrugada, Maite verificó un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto en el monitor NICOM .

A las cuatro y media de la madrugada, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé.

A las cinco de la mañana, doña Arantza y don Joseba compartieron bizcochos de soletilla con café aromático.

A las cinco y media de la mañana, los rescatadores revisaron el pistón neumático del compresor torácico automático.

A las seis de la mañana, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio.

A las seis y media de la mañana, los mecánicos verificaron la tracción nominal de cuatro mil quinientos kilos en el cabrestante.

A las siete de la mañana, la brigada comarcal comprobó el nivel de combustible de las motobombas ligeras.

A las siete y media de la mañana, la patrulla de apoyo compartió sardinas asadas a la brasa con pan rústico.

A las ocho de la mañana, familiares de los agentes encendieron velas votivas ante la imagen de San Nicolás.

A las ocho y media de la mañana, las aguas tranquilas del Nervión reflejaban las luces del puente colgante.

A las nueve de la mañana, don Xabier asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas.

A las nueve y media de la mañana, las tabernas sirvieron raciones de morcilla tradicional a los transportistas.

A las diez de la mañana, los agricultores de Orozko brindaron con txakoli por el éxito del salvamento.

A las diez y media de la mañana, don Joseba dio los últimos toques de esmeril a la empuñadura del piolet.

A las once de la mañana, doña Arantza dispuso una bandeja de queso ahumado con dulce de membrillo y nueces.

A las once y media de la mañana, una cazuela de alubias estofadas ofreció un reconfortante almuerzo.