La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 12 — LA RECONSTRUCCIÓN DEL VUELO NOCTURNO Y LAS HUELLAS EN LA NIEVE
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CAPÍTULO 12 — LA RECONSTRUCCIÓN DEL VUELO NOCTURNO Y LAS HUELLAS EN LA NIEVE

El comandante piloto Iñaki Ugarte , acompañado por el oficial Mikel Goikoetxea , la analista de inteligencia geoespacial de la Policía Científica y dos enlaces técnicos del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio asignados al Centro de Operaciones Aéreas (AOC) de Torrejón de Ardoz, conectaron las consolas de datos radar y telemetría satelital.

La misión consistía en reconstruir la traza de vuelo de una aeronave no identificada que operó a baja cota sin emitir señal de transpondedor Mode S ni ADS-B durante las horas previas al gran alud de Itxina.

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—Volaban en modo NOE absoluto, pegados a las copas de los robles y al fondo de los barrancos para ocultarse bajo el lóbulo de sombra del radar civil de Sondika y de Foronda —explicó Ugarte trazando la línea roja con el puntero digital—.

Solo el radar militar de defensa aérea de Espinosa de los Monteros captó seis rebotes intermitentes en la masa de caliza de Aldamin.

Mikel se acercó a la pantalla examinando la velocidad vertical del eco.

—El piloto conocía perfectamente los puntos ciegos de la orografía vasca. No es un aficionado; es un aviador táctico con entrenamiento militar en vuelo nocturno con gafas NVG.

La analista de inteligencia geoespacial superpuso las imágenes multiespectrales de alta resolución del satélite europeo Sentinel-2 , capturadas a las 11:00 horas del once de febrero, combinadas con los mapas térmicos de infrarrojo cercano del sensor VIIRS .

En la campa nevada de Arraba, a escasos setecientos metros del refugio de montaña, la reflectancia espectral reveló una alteración térmica circular de catorce metros de diámetro.

El calor de los gases de escape de la turbina Turbomeca Arrius 2F había derretido superficialmente la costra de hielo, creando un anillo de cencellada cristalizada con huellas paralelas de patines de aterrizaje.

—La separación entre las marcas de patines es de exactamente dos metros y siete centímetros —confirmó la analista midiendo los píxeles calibrados—. Corresponde de forma unívoca a un helicóptero ligero Eurocopter EC120 Colibri .

Mikel Goikoetxea amplió el sector noroeste del anillo.

—Aquí están las huellas de pisadas con botas tácticas suela Vibram . Tres personas descendieron del aparato: dos tiradores de apoyo y el enlace de carga que transportó las cajas de titanio hacia la boca de Supelegor.

El análisis de la traza de despegue reflejó que el helicóptero permaneció en tierra solo ocho minutos.

Despegó a las 03:32 horas con rumbo este, cruzó la cresta de Urkiola a nivel de árboles, atravesó el valle de Arratia y se internó en Navarra a través de la sierra de Aralar.

A las 04:15 horas, la última traza de radar primario se perdió al cruzar la frontera francesa por el puerto de Somport hacia el valle de Aspe en la región de Bearne.

—La matrícula del aparato estaba camuflada con vinilo no reflectante —señaló el comandante Ugarte—.

Sin embargo, hemos cruzado los planes de vuelo clandestinos con la Gendarmería Nacional Francesa y la sección aérea de Pau.

Un EC120 con depósito auxiliar de combustible aterrizó a las cinco y diez de la mañana en un helipuerto privado en las inmediaciones de Oloron-Sainte-Marie.

Mikel apretó la mandíbula con firmeza.

—La base logística de NordKarst en los Pirineos franceses fue la lanzadera de la operación. Desde allí coordinaron la extracción del torio y el asesinato del ingeniero Zabala.

A las 11:45 horas, el oficial Mikel Goikoetxea convocó a los jefes de equipo de la Sección de Montaña y de la Unidad de Buceo de la Ertzaintza.

—Tenemos la reconstrucción completa del vuelo y la confirmación judicial del homicidio —anunció Mikel ante el mapa topográfico de la caverna—.

Ahora nuestro deber sagrado es recuperar el cuerpo de Mikel Zabala en el fondo del sifón fósil a menos doscientos cuarenta metros.

Será la inmersión de espeleobuceo más profunda y técnica jamás realizada en el Gorbeia.

La doctora Maite Otxoa, presente en la sala como responsable médica del soporte hiperbárico y de resucitación, asintió con mirada serena.

—El equipo médico estará en la orilla del sifón con soporte de oxígeno normobárico y reanimación avanzada. Nadie quedará atrás en esa cueva.

Con la conspiración al descubierto y las evidencias fijadas, concluye el Acto II ( EL LABERINTO DE ITXINA Y EL HALLAZGO BAJO CERO ) .

En el Acto III (Capítulo 13: La Segunda Incursión: El Equipo de Espeleobuceo en el Sifón Fósil ) , los buceadores tácticos de la Ertzaintza se sumergirán en las aguas gélidas del abismo kárstico.

A las doce del mediodía, los técnicos en superficie verificaron que la cuerda semiestática de diez punto cinco milímetros se desplazaba sin vibraciones por las poleas de cabecera.

A las doce y media de la tarde, los mecánicos de montaña comprobaron la estabilidad de voltaje del generador de Pagomakurre.

A la una de la tarde, los especialistas verificaron los pasadores de seguridad del trípode de aluminio.

A la una y media de la tarde, los sanitarios de guardia compartieron tazones de caldo de puchero humeante.

A las dos de la tarde, los vecinos de Areatza renovaron los cirios votivos en el pórtico parroquial.

A las dos y media de la tarde, la nieve cubría en silencio los bosques del fondo del valle.

A las tres de la tarde, don Joseba y doña Arantza terminaron de doblar mantas de lana virgen de oveja latxa.

A las tres y media de la tarde, las tabernas de Areatza sirvieron platos de morcilla frita a los transportistas.

A las cuatro de la tarde, los agricultores de Orozko observaban las cumbres nevadas del Gorbeia.

A las cuatro y media de la tarde, don Joseba dio los últimos toques al piolet ceremonial de su hijo Mikel.

A las cinco de la tarde, doña Arantza ofreció dulce de membrillo casero con nueces a los enlaces de radio.

A las cinco y media de la tarde, una cazuela de alubias estofadas reconfortó a los rescatadores de guardia.

A las seis de la tarde, los tejos milenarios de Itxina soportaban con majestad el peso de la nieve.

A las seis y media de la tarde, el sacerdote de Areatza bendijo los colmenares resguardados bajo los alerones.

A las siete de la tarde, el personal de la UCI de Cruces compartió bizcochos caseros en el descanso.

A las siete y media de la tarde, en Urduña, las campanas tañeron en oración solemne.

A las ocho de la noche, Mikel Goikoetxea y los espeleosocorristas aseguraron las tirolinas sobre la fosa terminal.

A las ocho y media de la noche, los médicos registraron ritmo sinusal estable a sesenta y ocho latidos por minuto en el segundo herido.

A las nueve de la noche, el paciente fue fijado al colchón rígido de vacío, verificando la alineación neutra.

A las nueve y media de la noche, los especialistas armaron el sistema de desmultiplicación con poleas dobles.

A las diez de la noche, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis del trineo Akja .

A las diez y media de la noche, Mikel confirmó que la extracción de ambos heridos progresaba según lo previsto.

A las once de la noche, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada en la posada comunal.

A las once y media de la noche, las campanas de Areatza tañeron a gloria anunciando el éxito del rescate subterráneo.

A las doce de la noche del seis de marzo, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico de infusión.

A las doce y media de la noche, los médicos descartaron lesiones viscerales mediante ecografía abdominal portátil.

A la una de la madrugada, se instaló una válvula unidireccional para prevenir el neumotórax a tensión durante el izado.

A la una y media de la madrugada, el camión cisterna transfirió seiscientos litros de combustible diésel al puesto de mando.

A las dos de la madrugada, el sensor cerebral reflejó un valor de cuarenta y cinco en el paciente bajo ECMO.

A las dos y media de la madrugada, doña Arantza sirvió bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso.

A las tres de la madrugada, los montañeros veteranos renovaron los cirios ante el retablo de la ermita.

A las tres y media de la madrugada, los enfermeros colocaron dos paneles radiantes sobre el área de triaje.

A las cuatro de la madrugada, la doctora auscultó ambos hemitórax, confirmando una ventilación simétrica.

A las cuatro y media de la madrugada, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento.

A las cinco de la mañana, los rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja.

A las cinco y media de la mañana, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio.

A las seis de la mañana, Maite verificó un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto en el monitor NICOM .

A las seis y media de la mañana, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé.

A las siete de la mañana, doña Arantza y don Joseba compartieron bizcochos de soletilla con café aromático.

A las siete y media de la mañana, los rescatadores revisaron el pistón neumático del compresor torácico automático.

A las ocho de la mañana, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio.

A las ocho y media de la mañana, los mecánicos verificaron la tracción nominal de cuatro mil quinientos kilos en el cabrestante.

A las nueve de la mañana, la brigada comarcal comprobó el nivel de combustible de las motobombas ligeras.

A las nueve y media de la mañana, la patrulla de apoyo compartió sardinas asadas a la brasa con pan rústico.

A las diez de la mañana, familiares de los agentes encendieron velas votivas ante la imagen de San Nicolás.

A las diez y media de la mañana, las aguas tranquilas del Nervión reflejaban las luces del puente colgante.

A las once de la mañana, don Xabier asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas.

A las once y media de la mañana, las tabernas sirvieron raciones de morcilla tradicional a los transportistas.