CAPÍTULO 8 Antes de reconstruir el viaje
BLOQUE 1
Sebastián tardó más de una hora en desmontar la ruta que Mauro había dibujado.
No porque estuviera equivocada.
Porque parecía demasiado completa.
La línea partía de La Rioja, pasaba por Santo Domingo y alcanzaba Burgos antes de continuar hacia los dos depósitos septentrionales que ya habían conseguido documentar. Cada punto llevaba una fecha aproximada, una referencia y alguna observación sobre el estado material del volumen.
Mirado desde cierta distancia, el esquema transmitía una sensación satisfactoria de continuidad.
Precisamente por eso resultaba peligroso.
—Si lo dejamos así —dijo Sebastián—, dentro de dos días vamos a empezar a creer que cada línea significa lo mismo.
Mauro apoyó los brazos sobre la mesa.
—Todos los tramos tienen documentación.
—Sí. Pero no toda esa documentación demuestra la misma cosa.
Irene entendió enseguida.
Había movimientos materiales registrados de manera directa.
En otros puntos solo podían demostrar presencia del volumen.
También tenían noticias acerca de copias que habían viajado sin él y períodos enteros donde no existía documentación suficiente para describir qué había ocurrido entre una aparición y la siguiente.
Reducir todo eso a una sola línea eliminaba las diferencias.
Sebastián tomó una hoja limpia.
—Empezamos de nuevo.
Mauro suspiró.
—Sabía que ibas a decir eso.
Sebastián escribió:
MOVIMIENTO MATERIAL COMPROBADO
Más abajo:
PRESENCIA MATERIAL COMPROBADA
Después:
REFERENCIA DOCUMENTAL SIN PRESENCIA DEMOSTRADA
Irene añadió:
INTERVALO SIN DOCUMENTACIÓN SUFICIENTE
Sebastián asintió.
Aquello permitía construir una ruta sin convertir los vacíos en hechos.
Volvieron al comienzo.
La salida del ámbito riojano no podía presentarse como un único movimiento sencillo.
Tenían una recepción temporal en Santo Domingo vinculada con un volumen de fuerte compatibilidad material y documentos asociados. Después aparecía una relación posterior capaz de sostener que ese ejemplar debía continuar.
Eso permitía defender que un volumen identificable había salido de aquella etapa.
No significaba que cada copia hallada después derivara directamente de esa misma entrega.
Sebastián dejó la conclusión en la categoría correspondiente.
Cuando llegó a Burgos fue todavía más estricto.
—Burgos no puede convertirse en una estancia material única.
Mauro señaló los inventarios.
—Pero tenemos un volumen descrito en una revisión vinculada con los fondos que terminan acá.
—Sí. Tenemos documentación producida o conservada dentro de circuitos burgaleses y una salida posterior hacia el norte. Eso no significa que podamos reducir toda la historia de Burgos a un solo edificio o una sola biblioteca.
Irene añadió:
—Es mejor pensarlo como un punto donde convergen procesos de recepción y clasificación.
Sebastián asintió.
No necesitaban llamar red a aquello.
Había instituciones ordinarias que recibían documentos y libros por funciones diferentes.
Burgos era importante porque allí se cruzaban distintas historias documentales.
Almarza había llegado a la ciudad porque allí terminaba la última procedencia que podía comprobar.
No porque supiera que el manuscrito descansaba en una estantería concreta.
Ahora entendían mejor aquella diferencia.
Desde Burgos podían retroceder documentalmente hacia La Rioja.
Y también seguir ciertos movimientos hacia el norte.
Mauro volvió al esquema.
—Entonces Burgos queda como nodo.
—Sí.
No como destino.
Ni como una conclusión física uniforme.
Un nodo documental y administrativo.
Irene regresó al perfil del volumen antes del primer traslado septentrional.
Pergamino.
Pérdida de las primeras hojas.
Cubierta de cuero marcada.
Costura rehecha.
Y una sujeción colocada específicamente antes del movimiento.
Después revisó la recepción.
La protección del lomo aparecía mencionada al llegar.
Años más tarde todavía se describía la costura recompuesta.
Ese tramo sí permitía continuidad material.
Sebastián dibujó una línea.
Solo una.
Mauro la observó.
—Ésta costó.
—Por eso podemos usarla.
El primer depósito septentrional ofrecía presencia prolongada.
La siguiente recepción podía enlazarse con el mismo ejemplar gracias a la protección del lomo alterada durante el traslado y a la descripción técnica posterior.
Ese tramo también podía defenderse.
Más allá, no.
Había referencias y nuevos inventarios.
También noticias de posteriores redistribuciones.
Pero todavía no existía una continuidad suficiente para prolongar la ruta.
Sebastián dejó el mapa incompleto.
Mauro frunció el ceño.
—Tenemos más documentación.
—Tenemos más papeles.
—¿No es lo mismo?
Sebastián negó.
—Eso es exactamente lo que tenemos que evitar confundir.
Irene miró la hoja.
La frase resumía buena parte de lo aprendido.
El viaje del manuscrito no podía reconstruirse contando cuántos documentos hablaban de él.
Había que demostrar cuándo esos documentos volvían a tocar al objeto.