BLOQUE 3
La última consulta de la jornada no les entregó una respuesta.
Les entregó una fecha.
El inventario del fondo anterior mencionaba series de libros recibidos temporalmente, pero las unidades conservadas comenzaban varios años después del período que les interesaba.
Las referencias anteriores figuraban en una anotación marginal como trasladadas junto con otros papeles durante una reorganización.
No decía adónde.
Sebastián leyó de nuevo.
Mauro se inclinó.
—¿Otra desaparición?
Irene negó.
—Otro traslado.
La diferencia importaba.
Un documento no desaparecía cada vez que dejaba de figurar bajo una signatura.
Podía pasar a otra serie.
También quedar incorporado a un expediente más amplio o ser transferido junto con documentación relacionada.
Sebastián buscó la fecha de la reorganización.
Coincidía con un período en que distintas instituciones habían revisado depósitos y fondos antiguos.
Nada indicaba una operación destinada a ocultar el volumen.
Era administración.
Y la administración, habían aprendido, podía crear problemas documentales mucho más duraderos que cualquier conspiración.
La archivera les facilitó una relación general de transferencias.
Sebastián recorrió las entradas.
Algunas correspondían a movimientos internos dentro de Burgos.
Otras remitían a fondos reorganizados más tarde.
También había documentación enviada fuera de la ciudad.
No siguió ninguna referencia inmediatamente.
Primero necesitaba saber si podían identificar qué lote contenía las relaciones de libros.
Una numeración coincidía parcialmente con la anotación marginal.
No bastaba.
Irene señaló una segunda referencia.
—Mirá la secuencia.
Los documentos inmediatamente anteriores y posteriores habían sido enviados juntos.
Si la numeración se mantenía, la serie que buscaban podía haber viajado en el mismo lote.
Podía.
Sebastián escribió:
PUEDE
Mauro lo miró.
—¿Era necesario ponerlo tan grande?
—Quiero verlo mañana cuando me den ganas de convertirlo en “fue”.
Irene soltó una risa breve.
Siguieron trabajando hasta que anunciaron el cierre de la sala.
Antes de marcharse, Sebastián pidió las referencias necesarias para continuar.
La archivera revisó la solicitud.
—Parte de esta documentación ya no pertenece a este archivo.
Sebastián levantó la vista.
—¿Fue transferida?
—Sí.
—¿A otro fondo de Burgos?
La mujer negó.
Mauro y Sebastián se miraron.
Irene preguntó:
—¿Se conoce el destino?
La archivera revisó el registro.
—De una parte, sí. Del resto habría que reconstruir las transferencias.
Sebastián no preguntó todavía por el lugar.
Primero necesitaba otra cosa.
—¿La transferencia distingue originales de copias?
La archivera volvió a leer.
—Sí. En este lote figura “documentación original y traslados antiguos”.
Sebastián sintió que el problema volvía a abrirse.
—Entonces necesitamos saber qué pieza pertenecía a cada grupo.
—Exactamente.
Al salir del archivo, Irene caminó junto a él.
—Ayer preguntábamos de qué copia procedía la transcripción enviada a Almarza.
—Sí.
—Hoy esa copia nos llevó a una relación anterior.
Sebastián asintió.
—Y esa relación nos lleva ahora a documentos que salieron de Burgos —continuó ella.
Sebastián la miró.
—A documentos. Todavía no al Códice.
—Lo sé.
La respuesta le gustó.
Mauro los alcanzó.
—Hay algo que todavía no estamos diciendo.
—Decilo.
—Hasta ahora reconstruimos la historia como una sucesión de responsables. Una persona recibe, después entrega, y seguimos.
Sebastián asintió.
—Porque era lo que podíamos demostrar.
—Pero si hubo depósitos temporales, cotejos y devoluciones, el libro pudo atravesar el mismo territorio más de una vez.
Irene añadió:
—Y las copias pudieron seguir recorridos completamente distintos.
Se quedaron en silencio.
La consecuencia era enorme.
Hasta entonces habían reconstruido tramos de una historia que parecía alejarse progresivamente de San Millán.
Ahora surgía la posibilidad de que esa distancia no hubiera aumentado siempre.
El volumen podía haber avanzado y después regresar hacia un ámbito ya recorrido.
También podía haber pasado temporalmente por una institución sin que la documentación correspondiente terminara conservada en el mismo lugar.
Sebastián sacó el cuaderno.
Escribió:
NO PRESUPONER UNA RUTA LINEAL.
Debajo:
SEGUIR CADA MOVIMIENTO MATERIAL POR SEPARADO DE LAS COPIAS QUE LO DOCUMENTAN.
Irene leyó.
—Ahora sí estamos empezando a buscar la ruta del manuscrito.
Sebastián cerró el cuaderno.
—Estamos aprendiendo cómo tendría que demostrarse.
Todavía existía una diferencia demasiado importante para olvidarla.
Aquella noche, al ordenar las referencias, encontraron una fecha asociada al lote que podía contener parte de la documentación anterior.
Junto a ella aparecía una nota:
Procedentes, en parte, de relaciones recibidas desde territorio riojano.
La Rioja reaparecía.
No como destino.
Como procedencia documental anterior.
Sebastián colocó la referencia junto a reproducciones ya conocidas.
No trazó ninguna línea.
Todavía no.
La señal estaba allí.
Ahora debían demostrar a qué pertenecía.