CAPÍTULO 26 — El Rostro del Enemigo
BLOQUE 1
Padre Esteban, escuchando la reconstrucción completa sobre Halvorsen y Delrieu, planteó una estrategia que ninguno del equipo había considerado todavía, apoyándose en la propia comprensión pastoral que había demostrado a lo largo de todo aquel tomo.
---¿Y si dejamos que Veiga se entere de esto?
---propuso---. No como una manipulación cruel, sino como la verdad que merece conocer antes de cometer un acto que va a definir el resto de su vida.
Si de verdad cree, con sinceridad genuina, que actúa por fe, descubrir que un criminal cínico lo está usando para proteger transacciones ilegales podría ser exactamente lo que necesita para detenerse por sí mismo.
Gabriel, considerando aquella propuesta con una mezcla de escepticismo estratégico y una comprensión genuina hacia la lógica pastoral detrás de ella, sopesó cuidadosamente los riesgos evidentes de aquel enfoque.
---Podría funcionar. O podría hacer que se sienta todavía más acorralado, y precipitar el propio ataque antes de que estemos completamente preparados ---advirtió.
BLOQUE 2
Lucien, consultado sobre la viabilidad técnica de aquella estrategia, ofreció una perspectiva que ayudó a inclinar la decisión final del equipo.
---Puedo hacer que la información le llegue de una manera que parezca haberla descubierto él mismo, a través de su propia red de contactos, en lugar de que provenga directamente de nosotros ---propuso---.
Eso reduce considerablemente el riesgo de que sospeche una manipulación deliberada de nuestra parte.
Con la aprobación final de Gabriel y de la fiscal Mera, Lucien preparó, con extremo cuidado, una filtración cuidadosamente diseñada dentro de los propios canales que Veiga frecuentaba,
presentando la conexión financiera con Halvorsen y Delrieu como un descubrimiento realizado por otro miembro preocupado del propio movimiento.
La respuesta, cuando finalmente llegó casi dos días después, reveló una reacción considerablemente más intensa de lo que cualquiera había anticipado.
BLOQUE 3
"Si esto es cierto ---escribió Veiga, en un mensaje que Lucien compartió de inmediato con todo el equipo, con un tono considerablemente más errático que cualquier comunicación anterior---, entonces todo lo que hice, todo lo que sacrifiqué,
fue manipulado por hombres que nunca creyeron en nada de lo que yo defendía. No puedo, no quiero creerlo. Pero si es verdad, entonces la única manera de demostrar que mi propia fe sigue siendo pura, sin importar quién intentara ensuciarla con sus propios intereses cínicos,
es completar la obra de todos modos, por mi propia cuenta, sin ninguna necesidad de sus recursos ni de su dinero manchado."
Gabriel, leyendo aquella respuesta con una inquietud considerable, sintió que la estrategia, lejos de detener a Veiga como Padre Esteban había esperado, parecía haberlo empujado hacia una determinación todavía más desesperada y más peligrosa.
---Esto no salió como esperábamos ---dijo, con una gravedad evidente---. En lugar de detenerlo, parece haberle dado una razón adicional para demostrar que su propia fe no depende de nadie más, ni siquiera de quien lo financiaba.
Padre Esteban, procesando aquella reacción con una tristeza considerable ante el fracaso de su propia estrategia bienintencionada, ofreció una reflexión final que capturaba, con honestidad, el aprendizaje doloroso de aquel intento.
---A veces, el propio dolor humano encuentra maneras de retorcerse sobre sí mismo que ninguna estrategia externa, por bien intencionada que resulte, logra anticipar completamente ---dijo---.
Ahora tenemos que prepararnos, más que nunca, para que actúe pronto, y sin ningún recurso material que dependa de nadie más que de sí mismo.
Gabriel, sintiendo que el propio plazo hasta la fiesta de la Traslación se había vuelto, de golpe, considerablemente más urgente e impredecible, convocó de inmediato a todo el equipo para revisar, una última vez, cada detalle del propio operativo de seguridad ya en marcha.