La Ruta de las Cenizas (El Código del Camino de Santiago 6) CAPÍTULO 18 — El Testimonio de Xurxo
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CAPÍTULO 18 — El Testimonio de Xurxo

BLOQUE 1

El encuentro, organizado con extremo cuidado en un piso franco gestionado por la propia Policía Nacional en las afueras de Lugo, reveló finalmente la identidad real del hombre que se había presentado en línea como "Bruno": un hombre de veintinueve años llamado Xurxo Painceira,

con antecedentes similares a los de Mario y Lidia --formación católica tradicional, sin historial previo de radicalización, una crisis de fe genuina desencadenada por las propias publicaciones de la investigación.

---Uso un nombre falso en línea desde el principio, como todos en el grupo ---explicó, todavía visiblemente nervioso a pesar de la protección policial ya establecida a su alrededor---.

Anselmo insiste en eso, dice que es necesario protegernos de "la persecución que sin duda vendrá cuando el mundo entienda lo que estamos haciendo por la verdadera fe".

Gabriel, presente en el encuentro junto a Otero y a la fiscal Mera, sintió que el propio testimonio de Xurxo confirmaba, con considerable detalle adicional, todo lo que ya sospechaban sobre la estructura y la psicología del movimiento completo.

BLOQUE 2

---Necesitamos que nos cuentes todo lo que sepas sobre el plan contra el museo catedralicio ---dijo Gabriel, con la delicadeza necesaria dado el estado emocional evidente de Xurxo---. Cualquier detalle, por pequeño que parezca.

Xurxo, respirando profundamente antes de continuar, ofreció finalmente la información considerablemente más específica que el equipo llevaba semanas persiguiendo.

---Anselmo planea entrar disfrazado de peregrino, aprovechando la propia afluencia masiva de visitantes durante la fiesta de la Traslación ---dijo---.

No va a usar accelerantes convencionales como en los incendios anteriores, porque sabe que la seguridad del museo se reforzó considerablemente.

Va a usar un dispositivo considerablemente más pequeño y más discreto, diseñado para colocarse directamente junto a la propia vitrina donde se exhiben los restos de Teodomiro.

El silencio que siguió a aquella revelación tuvo, para todos los presentes, un peso considerable: la confirmación de que Veiga planeaba, literalmente, destruir el propio corazón físico de todo lo que la investigación había logrado recuperar con tanto esfuerzo a lo largo del Tomo 5 completo.

BLOQUE 3

---¿Sabes la fecha exacta, o si va a actuar personalmente, o va a delegar la ejecución en alguien más? ---preguntó Otero, con la urgencia profesional que la situación exigía.

---Va a actuar él mismo ---confirmó Xurxo---.

Insiste en que esta obra final merece su propia mano directa, no la de ningún seguidor, por comprometido que esté.

En cuanto a la fecha, solo sé que adelantó el plan original, aunque todavía no compartió la fecha exacta ni siquiera con el resto del círculo reducido, quizás por precaución adicional después de lo de Samos.

Gabriel, procesando la magnitud completa de aquella información, sintió que finalmente contaban con suficientes elementos concretos como para diseñar una defensa genuinamente efectiva contra el ataque planeado.

---Vamos a necesitar identificar a Veiga físicamente, de alguna manera, antes de que logre ingresar al propio museo disfrazado entre la multitud ---dijo---. ¿Tenés alguna fotografía reciente, alguna descripción física actualizada que puedas compartir?

Xurxo, revisando su propio teléfono con manos todavía temblorosas, encontró una fotografía grupal tomada meses atrás durante un encuentro presencial del núcleo reducido, la primera imagen clara de Anselmo Veiga que el equipo había logrado obtener en toda la investigación.

---Esta es la fotografía más reciente que tengo ---dijo, compartiéndola con evidente alivio ante poder finalmente ofrecer algo concreto---. Espero que sea suficiente para detenerlo antes de que haga lo que está planeando.

Gabriel, mirando finalmente el rostro del hombre que habían perseguido durante semanas a través de seudónimos y sermones grabados, sintió que la propia investigación, después de tanto tiempo persiguiendo una sombra digital,

finalmente tenía delante un rostro humano concreto contra el cual prepararse.