CAPÍTULO 17 La caída del oligarca #3
—Señor director —advirtió el magistrado suizo con voz helada—, este procedimiento no versa sobre una discrepancia fiscal administrativa ordinaria.
Estamos investigando delitos de pertenencia a organización criminal transnacional, estafa procesal agravada y blanqueo de capitales procedentes de corrupción política en el seno de la Unión Europea bajo el artículo 305 bis del Código Penal suizo.
Si sus oficiales de cumplimiento normativo no facilitan en este mismo instante el acceso irrestricto a los libros mayores y a los contratos fiduciarios subyacentes de Viktor Sorokin, ordenaré el precinto total de la entidad y la detención preventiva de todo el consejo de administración por cooperación necesaria en delito de lavado agravado.
Frente a la contundencia de la evidencia documental y la amenaza de una intervención judicial que destruiría la reputación centenaria del banco, la resistencia suiza se desmoronó por completo.
El director pulsó la clave de seguridad del departamento de tesorería y autorizó la descarga inmediata de las bases de datos contables.
En las pantallas de La Haya, Mathieu y Van der Berg contemplaron con asombro cómo los servidores helvéticos comenzaban a volcar miles de registros de transferencias: más de cuatrocientos cincuenta millones de euros en bonos soberanos, pagarés corporativos y participaciones accionariales quedaban formalmente inmovilizados y embargados a disposición del tribunal internacional.
Los diagramas de la red se teñían de rojo en los paneles de Eurojust a medida que las órdenes de congelación se ejecutaban en tiempo real.
En Ginebra, los peritos descubrieron en una caja de seguridad acorazada los contratos privados originales firmados entre Viktor Sorokin y la consultora de Hagen, en los que el oligarca se comprometía a abonar una prima de éxito de quince millones de euros en una cuenta suiza una vez que la Comisión Europea declarara formalmente ilegal el Concierto Económico vasco y las acciones de Fagor Ederlan cayeran por debajo de su valor nominal en bolsa.
La prueba del móvil económico y de la conspiración delictiva era abrumadora e indiscutible.
Asimismo, los inspectores suizos hallaron las órdenes de liquidación firmadas por Sylvain Deschamps antes de su encarcelamiento en Martutene, en las que se detallaba cómo el fondo Atalante Capital planeaba recomprar la deuda bancaria de las plantas de fundición vascas a través de un intermediario luxemburgués, utilizando para ello las mismas líneas de crédito otorgadas por Helvetia Wealth Management con dinero ruso.
El círculo probatorio se cerraba de forma inapelable: la trama no pretendía simplemente alterar la doctrina fiscal, sino apropiarse de los medios de producción de una comunidad autónoma entera mediante la asfixia crediticia forzada.
En los subterráneos acorazados de la entidad ginebrina, los peritos fiscales helvéticos descerrajaron cuatro cajas de seguridad blindadas de alquiler fiduciario.
Dentro se hallaban carpetas de cuero envejecido con microfilmes de títulos al portador de sociedades matrices de Vaduz y Nicosia, pagarés de empresas extractivas de níquel en Norilsk y las minutas manuscritas de reuniones mantenidas en Zúrich en las que se fijaba el calendario para presionar al gobierno de Madrid a fin de forzar una reinterpretación lesiva del Cupo vasco en la Comisión Mixta del Concierto Económico.
Los documentos probaban que el diseño del asedio institucional había sido concebido con una premeditación cronológica escalofriante.
Para garantizar la irrevocabilidad de la medida cautelar, el fiscal federal suizo ordenó desconectar físicamente de la red internacional los servidores de comunicaciones del banco con los centros de compensación de Fráncfort y Zúrich, impidiendo cualquier intento de liquidar posiciones mediante órdenes diferidas de mercado.
La fiscalía helvética procedió al bloqueo inmediato de todas las transferencias salientes vinculadas a las cuentas de Sorokin y sus allegados.
En la terminal privada del aeropuerto de Ginebra-Cointrin, agentes de la policía federal suiza precintaban simultáneamente un reactor ejecutivo Bombardier Global 6000 registrado a nombre de una sociedad instrumental de Sorokin en las Islas Caimán, impidiendo su despegue hacia San Petersburgo.
Las tripulaciones fueron retenidas en las salas de aduanas y los teléfonos de a bordo requisados para su volcado pericial.
En la sede de la Crown Prosecution Service en Londres, la magistrada de enlace confirmó la firma del decreto de incautación preventiva de todos los inmuebles de lujo de Sorokin en Belgravia y Kensington, valorados en más de ochenta y cinco millones de libras.
Los administradores judiciales nombrados por la High Court asumieron el control inmediato de los títulos de propiedad para garantizar el resarcimiento a las entidades perjudicadas en Euskadi.
Mathieu tomó aire lentamente, sintiendo que los hombros se le destensaban tras horas de vigilia ininterrumpida.
La maquinaria del capital invisible, aquella que durante décadas se había considerado inmune al alcance de la ley escudándose tras las fronteras opacas y los paraísos fiduciarios, estaba siendo desmantelada pieza por pieza gracias a la tenacidad de un equipo que no se había rendido ante las presiones de las grandes cancillerías.
—Londres y Ginebra han caído, Jan —dijo Mathieu, señalando con el dedo el último nodo titilante en el extremo oriental del mapa—. Solo nos queda el santuario del oligarca en el Golfo Pérsico. Es la hora de Dubái.
♦ ♦ ♦
A las seis y media de la mañana, mientras el sol del desierto comenzaba a encender de reflejos dorados y cobrizos los rascacielos de cristal y titanio del Dubai International Financial Centre (DIFC), la línea de transmisión satelital ultrasegura de la sala de La Haya enlazó directamente con la sede de la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU) del Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos.
En la pantalla lateral apareció el rostro severo del general Tariq Al-Mansoor, director ejecutivo de cooperación judicial internacional de la policía federal emiratí, flanqueado por dos fiscales delegados especializados en delitos de cuello blanco transnacionales.
La cooperación de las autoridades del Golfo había sido tradicionalmente un terreno minado de dilaciones diplomáticas y formalismos engorrosos.
Sin embargo, el escenario geopolítico había mutado de forma radical en las últimas cuarenta y ocho horas: la emisión del fallo inapelable de la Gran Sala del Tribunal de Justicia de Luxemburgo desestimando las medidas cautelares contra Euskadi, sumada a la desvinculación oficial del Gobierno federal de Berlín y a la orden europea de detención dictada contra Patricia Hagen, había transformado a Viktor Sorokin de un influyente inversor multimillonario en un paria financiero internacional cuya presencia contaminaba la credibilidad del centro bancario emiratí.
El marco regulatorio emiratí, adaptado a los estándares internacionales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF) mediante el Decreto-Ley Federal nº 20/2018 contra el Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo, exigía la inmediata inmovilización de fondos vinculados a investigaciones penales por soborno de funcionarios extranjeros y fraude a organizaciones multilaterales.
Frente a la evidencia técnica aportada por Eurojust, la fiscalía emiratí no tenía margen de discrecionalidad política si deseaba mantener a Dubái fuera de las listas grises del GAFI.
Mathieu Etcheverry tomó el micrófono de la mesa de conferencias, hablando en un inglés impecable y apoyándose en los certificados de validación que Jan van der Berg proyectaba en la consola compartida:
—General Al-Mansoor, comparecemos formalmente en nombre de Eurojust y del Equipo Conjunto de Investigación constituido bajo el amparo de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo).
Remitimos a su autoridad la orden de embargo preventivo internacional dimanante de las actuaciones penales seguidas en España, Francia y los Países Bajos, junto con la trazabilidad criptográfica verificada por Europol que demuestra que las cuentas nodriza del Al-Ain International Bank registradas a nombre de las mercantiles fiduciarias Orion Gulf Investment y Caspian Petrochemical FZE han canalizado fondos de procedencia ilícita utilizados para el soborno continuado de funcionarios de la Unión Europea y el intento de desestabilización financiera de empresas estratégicas comunitarias.
El general Al-Mansoor examinó en su terminal las firmas digitales del tribunal y el expediente pericial de quinientas páginas. Tras un intercambio de consultas en árabe con los fiscales emiratíes, el oficial alzó la mirada hacia la cámara con una expresión de solemnidad categórica:
—Inspector Etcheverry, los Emiratos Árabes Unidos no permitirán que su territorio soberano ni su sistema bancario sirvan de refugio a operadores fiduciarios que intentan corromper las instituciones internacionales.
Hace quince minutos, la junta de gobernadores del Banco Central ha resuelto la congelación preventiva total de todos los activos bancarios, líneas de crédito, carteras de inversión y activos inmobiliarios titularidad directa o indirecta del ciudadano Viktor Sorokin y de sus sociedades instrumentales domiciliadas en el DIFC y en las zonas francas de Jebel Ali.