JEFFREY DAHMER
"El Hotel Blackwood también escucha el silencio."
El silencio volvió a apoderarse del Archivo.
Nadie habló durante varios segundos.
Las palabras de Jeffrey seguían resonando en sus cabezas.
"...el Hotel Blackwood también nos estaba observando."
Uno de los hombres soltó una risa nerviosa.
—Eso es imposible.
Jeffrey levantó lentamente la mirada.
—¿De verdad?
Señaló hacia el techo.
Todos siguieron la dirección de su dedo.
En una esquina apenas iluminada había una pequeña esfera negra.
Parecía una cámara.
Pero no tenía objetivo.
No tenía cables.
Solo permanecía allí.
Quieta.
Observándolos.
—Eso no estaba antes... —susurró una mujer.
De pronto...
la esfera giró lentamente.
Hasta quedar orientada hacia ellos.
Click.
El sonido fue tan seco que todos dieron un paso atrás.
Entonces la voz del anfitrión regresó.
—Muy bien, Jeffrey.
Has sido el primero en darte cuenta.
Pero has llegado demasiado tarde.
Las luces comenzaron a apagarse una a una.
Primero la del fondo.
Después la del pasillo.
Luego la que iluminaba la puerta del Archivo.
Solo quedó una.
La que colgaba sobre la mesa central.
Los ocho supervivientes quedaron reunidos bajo aquel único círculo de luz.
Todo lo demás era oscuridad.
Entonces...
se oyó un aplauso.
Una sola palmada.
Lenta.
Procedía del fondo de la sala.
Nadie veía a nadie.
Otra palmada.
Más cerca.
Después otra.
Y otra.
El sonido avanzaba entre las estanterías.
Como si alguien caminara mientras aplaudía.
—¡Sal de una vez! —gritó Richard.
Los aplausos cesaron.
Una figura apareció entre las sombras.
Alta.
Vestida completamente de negro.
El rostro permanecía oculto tras una máscara blanca, lisa, sin expresión.
Nadie se movió.
Era la primera vez que veían a alguien en el hotel.
La figura se detuvo a unos diez metros.
No hablaba.
Solo los observaba.
Ted dio un paso al frente.
—¿Eres tú el anfitrión?
La figura inclinó ligeramente la cabeza.
Después negó despacio.
Un escalofrío recorrió la habitación.
—Entonces...
¿quién eres?
La máscara levantó lentamente una mano.
Con el dedo índice señaló la puerta número diez, visible al fondo del pasillo.
Luego señaló a Jeffrey.
Y, finalmente...
se señaló a sí misma.
Sin decir una sola palabra.
Jeffrey frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
La figura dio un paso atrás.
Y desapareció entre las sombras.
—¡Eh! ¡Vuelve aquí! —gritó Richard mientras corría tras ella.
—¡Richard, no!
Era demasiado tarde.
Richard dobló la esquina de una estantería.
Los demás fueron detrás.
Pero al llegar...
el pasillo estaba vacío.
No había ninguna salida.
Ninguna puerta.
Solo una pared cubierta de archivadores.
Richard respiraba con fuerza.
—Os juro que estaba aquí...
De repente, un archivador cayó al suelo.
Después otro.
Y otro más.
Las carpetas quedaron esparcidas por todas partes.
Una de ellas se abrió.
Una fotografía resbaló hasta los pies de Ted.
La recogió.
Su expresión cambió al instante.
—No puede ser...
Jeffrey se acercó.
—¿Qué pasa?
Ted le mostró la imagen.
Era una fotografía tomada apenas unos minutos antes.
Los ocho aparecían en el Archivo.
Exactamente en el mismo lugar donde estaban ahora.
Pero había una diferencia.
No eran ocho.
Detrás de ellos...
de pie...
perfectamente visible...
estaba la figura de la máscara blanca.
Ninguno de ellos se había dado cuenta de que alguien los acompañaba.
En la parte inferior de la fotografía había una frase escrita con una caligrafía elegante.
"Nunca habéis estado solos."
Y, justo debajo, una segunda línea hizo que todos se quedaran inmóviles.
"Mirad detrás de vosotros."