La Llave de Santiago (El Código del Camino de Santiago 5) CAPÍTULO 15 — Aliada Inesperada
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CAPÍTULO 15 — Aliada Inesperada

BLOQUE 1

Greta Voss llegó a Santiago la misma tarde en que finalmente se autorizó la apertura del sepulcro, tras un vuelo que había reservado apresuradamente apenas Adrien le contó, por teléfono, que el proceso burocrático parecía a punto de resolverse favorablemente.

---No quería perderme esto por nada del mundo ---dijo, todavía con la maleta en la mano, apenas se reunió con el resto del equipo junto al yacimiento---. Llevo semanas trabajando con la documentación desde la distancia. Necesitaba ver, con mis propios ojos, adónde llevaba finalmente todo aquello.

Adrien, llegado también desde Trier apenas un día antes, con el trabajo de traducción del legajo prácticamente completado, la recibió con una calidez que reflejaba meses enteros de colaboración estrecha y fructífera.

---Llegás justo a tiempo ---le dijo---. La doctora Rúas está terminando los últimos preparativos. Vamos a proceder en menos de una hora.

BLOQUE 2

La apertura formal del sepulcro, realizada con extremo cuidado bajo la supervisión conjunta de la doctora Rúas, Padre Esteban y un representante designado por el propio comité de supervisión, reveló, tras casi dos horas de trabajo meticuloso, los restos óseos de un hombre de edad avanzada,

consistentes con la cronología esperada para Teodomiro, junto a fragmentos de lo que parecía haber sido una vestimenta episcopal, prácticamente desintegrada tras más de mil cien años bajo tierra.

Y junto a la mano derecha de los propios restos, protegida durante todo aquel tiempo por los propios pliegues de la vestimenta ya desaparecida, una pequeña pieza metálica que la doctora Rúas extrajo con una precisión casi quirúrgica,

depositándola con extremo cuidado sobre una bandeja de conservación especializada.

Greta, inclinándose junto al resto del equipo para examinar la pieza recién extraída, sintió que reconocía de inmediato cada detalle que había memorizado semanas atrás durante la traducción del propio documento de Tréveris.

---Plata ennegrecida ---dijo, con la voz apenas audible por la emoción---. Y aquí, en el anillo superior, aunque muy desgastado por el tiempo... el pez.

BLOQUE 3

Gabriel, observando la propia llave con una mezcla de asombro y una emoción que le costaba contener, sintió que después de meses de investigación documental, de negociaciones diplomáticas, de semanas enteras de excavación paciente,

finalmente tenían entre las manos el objeto físico que había conectado, sin que ninguno de ellos lo supiera del todo al principio, un juicio romano del año 385 con la propia fundación del culto compostelano cuatro siglos y medio después.

---Sobrevivió ---dijo, casi sin poder creerlo---. Mil seiscientos años después de que un verdugo se negara a confiscarla por superstición, y mil cien años después de que Teodomiro la llevara consigo a la tumba, todavía está aquí.

La doctora Rúas, examinando la pieza con el rigor profesional que la ocasión exigía, confirmó lo que todos ya intuían al mirarla.

---No parece haber ningún mecanismo funcional en la propia llave, más allá de su forma simbólica ---observó---. Consistente con lo que Greta nos contó sobre su función original como signo de autoridad, no como llave física destinada a abrir ninguna cerradura convencional.

Greta, procesando aquella observación con una idea que empezaba a tomar forma, ofreció una hipótesis que conectaba aquel detalle con todo lo demás que ya sabían.

---A menos que la propia forma de la llave, aunque simbólica en origen, terminara sirviendo como modelo o como plantilla para el diseño de un mecanismo real, construido específicamente para ella, en algún momento posterior a la propia muerte de Teodomiro ---sugirió---.

Si alguien, generaciones después, decidió construir una cámara que solo esta llave concreta pudiera abrir, replicando su forma exacta en el propio mecanismo de cierre, eso explicaría por qué la llave en sí misma no parece funcional,

y sin embargo la inscripción de su tumba insiste tanto en su papel como custodio.

Gabriel, sintiendo que aquella hipótesis abría, precisamente, la siguiente fase de la investigación, miró hacia el resto del yacimiento, todavía parcialmente sin excavar más allá del propio sepulcro de Teodomiro.

---Entonces todavía queda algo más por encontrar aquí mismo ---dijo---. Una cámara, en algún punto de esta misma necrópolis, diseñada específicamente para que solo esta llave pudiera abrirla.