CAPÍTULO 13 — Autorización Vaticana
BLOQUE 1
La apertura formal del sepulcro, programada para primera hora de la mañana, se detuvo antes de comenzar siquiera, cuando Padre Esteban, revisando por precaución los protocolos canónicos aplicables antes de que el equipo procediera,
identificó un requisito que ninguno de ellos había considerado hasta entonces.
---Teodomiro fue obispo consagrado ---explicó, con la voz tensa por la propia urgencia de la situación---.
La exhumación de restos episcopales, incluso con fines arqueológicos legítimos y con toda la autorización civil correspondiente, requiere además una autorización canónica específica, que en casos de esta antigüedad y relevancia histórica corresponde emitir directamente a la Santa Sede,
no solo al propio arzobispado local.
Gabriel, sintiendo la frustración de un obstáculo burocrático adicional justo en el momento de mayor expectación de toda la investigación, no pudo evitar cierta exasperación.
---¿Cuánto tiempo puede llevar conseguir algo así?
---Normalmente, meses ---admitió Padre Esteban---. Pero dada la magnitud del hallazgo, y con el respaldo directo del arzobispado, podríamos intentar solicitar un trámite urgente, aunque no puedo garantizar que Roma lo conceda con la rapidez que necesitamos.
BLOQUE 2
Vilanova, contactado de inmediato, se puso en marcha esa misma mañana, movilizando cada contacto disponible dentro de la propia estructura eclesiástica para acelerar el proceso todo lo posible.
---Voy a solicitar audiencia urgente con el nuncio apostólico en Madrid ---informó, apenas dos horas después---.
Si logramos que él mismo eleve la solicitud directamente a la Congregación correspondiente, con toda la documentación académica que ya reunimos como respaldo, existe una posibilidad razonable de conseguir una respuesta en días, no en meses.
La espera, que se prolongó durante casi una semana completa, resultó considerablemente más tensa de lo que cualquiera había anticipado, con el propio yacimiento arqueológico cubierto y vigilado, pero sin ningún avance posible hasta que llegara la autorización formal necesaria.
Daniel, aprovechando aquel tiempo de espera forzosa, coordinó con la doctora Rúas la documentación exhaustiva de todo lo ya excavado, asegurándose de que ningún detalle quedara sin registrar mientras esperaban el permiso definitivo.
---Al menos podemos avanzar en la documentación del resto de la necrópolis ---dijo, con el pragmatismo que había caracterizado buena parte de su propia contribución a lo largo de toda la saga---. No es tiempo perdido del todo.
BLOQUE 3
La autorización llegó finalmente el séptimo día, en forma de un documento oficial firmado por el propio prefecto de la Congregación para el Culto Divino, autorizando formalmente la exhumación de los restos de Teodomiro "con fines de estudio histórico y arqueológico riguroso,
bajo supervisión eclesiástica directa, y con el compromiso expreso de que cualquier resto óseo recuperado sea posteriormente restituido a su lugar de descanso con la debida veneración".
---Lo conseguimos ---anunció Vilanova, con un alivio considerable, apenas recibió el documento---. Podemos proceder mañana mismo, con toda la formalidad canónica necesaria ya garantizada.
Padre Esteban, presente físicamente en Santiago tras adelantar su propio viaje al conocer la noticia, ofreció una reflexión que capturaba el espíritu con el que el equipo entero abordaba, esta vez, un hallazgo de aquella magnitud.
---Es la primera vez, en toda esta larga historia, que abrimos algo tan sensible con el pleno respaldo de cada institución involucrada, sin ningún atajo forzado ni ninguna urgencia impuesta por una amenaza externa ---dijo---.
Creo que eso, en sí mismo, ya representa un cambio considerable respecto a todo lo que vivimos antes.
Gabriel, sintiendo el peso de aquella reflexión mientras observaba el propio yacimiento, todavía cubierto por la lona protectora que llevaba una semana entera esperando, sintió que la paciencia forzada de aquellos últimos días, por frustrante que hubiera resultado en su momento,
terminaba dándole a aquel hallazgo un peso institucional y una legitimidad que ninguno de los anteriores había podido reclamar con tanta solidez desde el principio.
---Mañana, entonces ---dijo, con una calma que contrastaba con la ansiedad acumulada de toda la semana---. Por fin vamos a saber qué encontró Teodomiro guardando, junto a sí mismo, durante más de mil cien años.