La Inscripción Oculta (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo I) BLOQUE 2
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La fotografía de 1912 permitió introducir otra precisión.

Santiago la proyectó junto a una imagen actual y Clara utilizó puntos arquitectónicos fijos para comparar ambas.

En 1912 la piedra estaba ligeramente más expuesta.

Eso significaba que también habían existido reajustes posteriores.

Pero eran menores.

La gran reducción del campo visible era mucho más antigua.

Ignacio señaló además dos capas diferentes de mortero lateral.

La más antigua penetraba detrás del marco.

Eso permitía excluir que la ocultación principal fuera producto de una restauración contemporánea.

Pertenecía a una fase histórica previa.

Elena llegó mientras registraban las medidas.

Clara le mostró la microcámara.

—Encontramos cómo pudo ejecutarse.

La inspectora observó la pantalla.

No veía una inscripción completa.

Veía trazos detrás del marco.

Clara explicó el mecanismo.

La piedra había estado originalmente más expuesta.

Durante la gran reforma fue bajada y vuelta a asentar dentro de una configuración diferente.

Parte del texto quedó cubierta.

Lo que permaneció a la vista fue rebajado y recibió después la inscripción posterior.

Elena miró la instrucción.

—Entonces “no quede manifiesta” describe exactamente el resultado.

Sí.

Y demostraba una intención consciente de que la memoria anterior dejara de verse.

No resolvía si la decisión sucesoria que había motivado la reforma era jurídicamente válida.

Arquitectura y derecho seguían siendo cuestiones distintas.

La piedra demostraba el modo de ocultación.

No juzgaba todavía la legitimidad de lo que había detrás.

Clara quiso saber qué parte concreta del texto antiguo había quedado bajo el marco.

No podían leerla completa.

Sí podían proyectar las posiciones de las incisiones sobre la reconstrucción epigráfica.

La franja oculta coincidía aproximadamente con el final del nombre y el comienzo de la filiación.

Fernando.

Hijo.

Eso era especialmente significativo.

No se había perdido detrás del marco un fragmento irrelevante.

La zona cubierta afectaba a la transición entre la identidad y la relación familiar que la sostenía.

La arquitectura también había modificado la genealogía que el monumento expresaba.

Mientras seguían trabajando, Elena recibió una nueva información sobre Llorca.

Otra cámara, situada en una estación de servicio anterior al tramo de carretera, ofrecía una imagen mucho mejor.

La identificación visual todavía debía cerrarse mediante pericia formal.

Pero la compatibilidad era ya muy elevada.

Lo mismo ocurría con el hombre de la cafetería.

Si la pericia confirmaba el resultado, Llorca habría estado con Pablo antes de la muerte y después vinculado con el segundo vehículo y la carpeta.

La inspectora no quiso anticiparse.

Necesitaba una atribución formal.

Pero el cerco se estrechaba.