BLOQUE 2
La llamada que volvió aquella hipótesis mucho más concreta llegó cerca del mediodía.
Elena se apartó para atenderla.
Cuando colgó, Clara ya estaba mirándola.
—El sobre que Pablo envió a Madrid.
Adrián levantó la vista.
—A. V.
—Sí.
Habían identificado al destinatario.
Ángel Varela.
Era historiador del derecho y estaba jubilado.
Adrián conocía su trabajo.
Su especialidad eran los patrimonios familiares, las transmisiones notariales y los litigios sucesorios.
Pablo le había enviado copias para obtener una opinión experta.
Varela conservaba el sobre.
Dentro había tres reproducciones y una nota.
Una pertenecía a la genealogía de la rama de Fernando.
Otra contenía una referencia a la determinación desaparecida.
La nota formulaba una pregunta:
“Si la administración provisional no extinguía los derechos de la línea directa, ¿qué documento habría sido necesario para convertir a la rama colateral en continuadora definitiva?”
Pablo había llegado exactamente al problema jurídico.
Varela respondió que una administración provisional no bastaba por sí sola para excluir una línea sucesoria.
Para sostener una transformación definitiva habría que localizar una renuncia válida, una resolución final, una transacción reconocida o documentación equivalente.
En el mismo correo añadía:
“Si las copias posteriores eliminan la reserva de derechos, debe compararse con el traslado más antiguo disponible antes de asumir que la resolución fue definitiva.”
Aquello era importante.
Pablo no estaba improvisando una interpretación.
Había sometido su hipótesis a una evaluación externa.
Varela conocía además la referencia a una copia segunda.
Pablo se la había mencionado por teléfono.
Le explicó que había encontrado una ficha antigua que utilizaba esa expresión, aunque el documento ya no estaba donde correspondía.
Varela le aconsejó seguir ambas ramas familiares.
Eso explicaba por qué Pablo comenzó después a rastrear de manera sistemática a los descendientes de Fernando.
El envío a Madrid no había sido concebido necesariamente como un seguro.
Había empezado como una consulta profesional.
Después de la muerte de Pablo, sin embargo, se convirtió en una copia externa que los responsables de la búsqueda no habían conseguido recuperar.
Dos días después del homicidio, Varela recibió una llamada desde número oculto.
La persona preguntó si Pablo le había enviado documentación.
Varela respondió que sí, pero no explicó el contenido.
No hubo amenaza.
Tampoco exigieron devolución.
El interlocutor dijo estar:
“colaborando con la familia en la recuperación de documentación privada dispersa.”
No identificó a qué familia se refería.
La llamada podía explicarse de varias formas.
Pero demostraba que alguien sabía o sospechaba que Pablo había enviado material fuera de Burgos.
El recibo de mensajería podía haber estado en la carpeta.
También la lista de contactos.
La secuencia volvía a ser coherente.
Quien obtuvo la carpeta pudo localizar a Varela a partir del material de Pablo.
No estaba destruyendo la investigación.
La estaba explotando.
Adrián pidió ver la tercera reproducción que había viajado en el sobre.
Era una hoja que ellos no conocían.
Procedía de un índice antiguo de documentación privada.
Una entrada decía:
“Copia de la determinación, con probanzas anexas. Remitida a la casa de la viuda.”
Clara levantó la vista.
La viuda era Inés.
Aquello reforzaba de forma decisiva la existencia de una ruta documental diferente de la del patronato.
Al menos una copia de la determinación, acompañada por probanzas, había sido remitida a la rama de Fernando.
Pablo había escrito al margen:
“archivo particular, reproducción sin referencia”.
Otra fuente privada.
Otra procedencia incompleta.
Pero el contenido era suficiente para demostrar que una copia o traslado había seguido aquella línea familiar.
Todavía no podían identificarla con la copia segunda de la ficha Velasco.
No sabían cómo se numeraban las reproducciones.
Tampoco si ambas referencias correspondían a la misma pieza.
Pero el hallazgo explicaba históricamente por qué podía haber existido otra versión completa fuera de la documentación del patronato.
Si aquella copia conservaba el texto íntegro, permitiría comparar el alcance original de la determinación con las versiones abreviadas posteriores.
Eso podía demostrar con mucha más precisión dónde había empezado la selección documental.
Y quizá reconstruir la unidad de un expediente que había terminado disperso.
Elena miró la pizarra.
Historia.
Documentos.
Móvil.
Ya no eran tres ideas separadas.