La farsa del amor (Club de los cincuenta fabulosos nº 1) Capítulo treinta y uno
45%

Capítulo treinta y uno

Evie

El dolor en el rostro de Adam casi me hace cambiar de opinión. Pero estoy acelerada. Si no me voy ahora, seguro que me quedo sin trabajo. Así, al menos tengo una mínima esperanza de salvar mi carrera y mi sustento.

Cruzo la sala de estar, con Adam todavía inmóvil junto a la puerta del patio, y oigo el timbre. Me ajusto las solapas del albornoz, me apresuro hacia la puerta y la abro de golpe.

Allí está una mujer de unos sesenta años, vestida con colores llamativos, con el pelo negro azabache hasta la barbilla, cardado y fijado con laca.

Lleva varios anillos en las manos, con las uñas pintadas de un esmalte brillante.

Al verme, su mirada se dirige a mi dedo anular y luego se abre con algo parecido a la incredulidad.

Como pozos de tinta, sus ojos se oscurecen y se humedecen.

Hay que reconocer que se recupera rápidamente, y un atisbo de sonrisa asoma a sus labios rojos.

—Ah, por fin —dice la mujer—. Debes de ser la célebre Ronna. No sabes cuánto me alegro de conocerte.

Retrocedo confundida mientras la mujer pasa junto a mí y entra en la casa. Me llega un toque de Jean Naté, un aroma que no había olido desde los tiempos de mi abuela. Y entonces caigo en la cuenta.

¿Quién sabe lo de Ronna? Excepto...

No hay otra explicación.

Siento la presencia de Adam detrás de mí.

Esta mujer tiene que ser la...

—Mamá.